No, no haré una lista equivalente de las mejores novelas españolas de lo que va de siglo. Me siento implicado como escritor y detesto el amiguismo, aunque algunos no lo crean. Lo que no quiere decir, en absoluto, que no sepa qué libros españoles cuentan para mí, y cuáles no, por más que otros se empeñen en imponerlos algo espuriamente en el debate.
Me quedo con
mi selección de literatura mundial, que es lo
más fácil y atractivo para mí, dados mis gustos y tendencias más bien transnacionales. No doy más
de un libro por autor (hélas!), excepto cuando forman parte de un ciclo (caso
de Gibson, Atwood y Sorokin), y la condición esencial para ser incluido es
participar de la ficción de algún modo, por caprichoso que sea este. Nada de
autobiografías, ni memorias enmascaradas de novela, ni diarios disfrazados, ni
nada de nada del mismo chocolate narcisista. Por más que guste a los lectores
mayoritarios, el género egocéntrico no deja de ser para mí una rebaja de la
exigencia creativa que debe construir el discurso novelesco. Ficción y solo
ficción (no existe eso que algunos llaman la posficción, una entelequia para
encubrir los déficits de escritores sin inventiva ni imaginación) en todas sus
formas y variantes (metaficción, autoficción e hiperficción incluidas).
Valores
novelescos que defiendo sin concesiones: invención, creatividad, ingenio,
originalidad, poder de fabulación, arquitectura formal, destreza verbal,
exigencia intelectual e intransigencia moral. El poder de la ficción literaria elevado a la máxima potencia creativa.
No están los tiempos para darle la razón a los ociosos y perezosos del gusto
convencional y a esa clase media lectora que tiraniza con su gusto blando el
sector ventas y promoción de la industria editorial. Si algunos libros que
cito, los menos, no han sido traducidos, no es culpa mía, desde luego. La
literatura que aprecio es plenamente contemporánea y comprende los entresijos
de su tiempo y cultura con una actitud intempestiva y nada nostálgica. Me gusta
la literatura que ha sabido tomar nota del mundo en el que vive y sobrevive, a
pesar de toda la resistencia, y sabe estar a la altura de los desafíos a los
que se enfrenta como arte al pretender existir en un mundo hostil a la
inteligencia que solo la literatura posee en grado extremo. Una literatura que
se expresa en entera libertad, sin más complicidad de la necesaria con el
estado de las cosas, ni añoranza de ningún tipo por formas trasnochadas o
discursos anticuados.
Elijo
novelas, sí, solo novelas. Entiendo la novela como ese género formalmente
expansivo, abierto y nada categórico: un artefacto de ficción extenso y
ambicioso que transmite una visión singular, inquietante, inconformista y
perturbadora del mundo en que vivimos y produce un placer único de lectura que
aúna el conocimiento, el asombro, la lucidez y la excitación. Solo elijo
grandes novelas, por tanto, repletas de imaginación, fantasía y lenguaje, con
la única condición, además, de que hayan sido publicadas entre 2001 y 2026.
Me atengo a
la cronología exacta y eso me obliga a dejar fuera de la lista un puñado de
novelas memorables que clausuraron el siglo XX, asomándose al filo de su
tiempo, y han servido como valiosos modelos en estas dos décadas del nuevo
siglo: La
mancha humana (Roth), Casa de hojas (Danielewski), Glamourama (Ellis), La ignorancia (Kundera), La familia real (Vollmann), Homo Zapiens (Pelevin), Super-Cannes (Ballard) y Desgracia (Coetzee). No importa, quedan mencionadas
aquí como el punto cero a partir del cual me saldrán las cuentas de mi suma de
libros.
Entiéndase
también esta selección (revisada) como una tentativa de definición de una
estética narrativa del siglo XXI.
Contraluz (Against the Day; Thomas Pynchon; 2006)
El atlas de las nubes (Cloud Atlas; David Mitchell, 2004)
La vida y la muerte me
están desgastando
(生死疲勞; Mo Yan, 2006)
La trilogía Maddaddam
(Oryx y Crake, El año del diluvio (The Year of
the Flood) y Maddaddam;
Margaret Atwood, 2007-2013)
El clamor de los bosques (The
Overstory; Richard Powers, 2018)
Los
libros de Jacob (Księgi Jakubowe; Olga Tokarczuk, 2018)
El pasajero (The Passenger, Stella Maris; Cormac McCarthy, 2022)
Cosmópolis (Cosmopolis; Don DeLillo, 2003)
Kafka en la orilla (海辺のカフカ; Murakami Haruki, 2002)
Europa Central (Europe Central; William T. Vollmann, 2005)
Plataforma (Plateforme; Michel Houellebecq, 2001)
The Ice Trilogy (Bro, Ice (Лёд), 23.000; Vladimir Sorokin, 2008)
The Thing Itself (Adam Roberts, 2015)
Zeroville (Steve Erickson, 2007)
Une vie divine (Philippe Sollers, 2006)
Milenio negro (Millenium People; J. G. Ballard, 2003)
Los destrozos (The
Shards; Bret Easton Ellis, 2005)
Lecciones (Lessons; Ian McEwan, 2019)
La
trilogía Bigend (Mundo espejo (Pattern Recognition), País de
espías (Spook Country) e Historia Cero (Zero History); William Gibson, 2003-2010)
Las correcciones (The Corrections; Jonathan Franzen, 2001)
Middlesex (Jeffrey Eugenides, 2002)
Elizabeth Costello (J. M. Coetzee, 2005)
Los Mandible. Una familia: 2029-2047 (The Mandibles: A Family, 2029-2047; Lionel Shriver, 2016)
La Théorie de
l´information
(Aurélien Bellanger, 2012)
Biografía de X (Biography of X; Catherine Lacey, 2023)
La vegetariana (채식주의자; Han Kang, 2007)
2666 (Roberto Bolaño, 2004)
Quijote (Quichotte; Salman Rushdie, 2019)
Frankisstein (Jeannette Winterson,
2018)
El problema de los tres
cuerpos (三体; Liu Cixin, 2006)
The
Sacred Book of the Werewolf (Священная книга оборотня;
Viktor Pelevin, 2004)
El círculo (The Circle; Dave Eggers, 2013)
La fortaleza de la soledad (The Fortress of Solitude; Jonathan Lethem, 2003)
La ciudad que nos unió/El mundo que forjamos (The City We Became/The World We Make; N. K. Jemisin, 2020-2022)

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