martes, 3 de enero de 2023

CORTINA DE HUMO


 [Publicado en medios de Vocento el martes 27 de diciembre] 

          La vida va en serio, conviene descubrirlo pronto. Si no tienes el poder, decía mi padre, solo te queda despotricar. Mi padre era un posibilista. Todo lo que se hacía, o se podía hacer, le parecía bien. Y lo que no se hacía ni se podía hacer, por más que uno lo deseara, estaba mal. Era el mal, decía elevando el tono hasta sonar grandilocuente. Lo que no se hace no existe, hijo, desconfía siempre de quienes desean tener sin hacer, o mandar sin esforzarse, esos son los peores.

Mi padre aprendió esta doctrina en una novela excéntrica que solo él leía como un tratado moral. Todas las verdades que se cuentan son una sarta de mentiras, decía sonriendo, pero no importa. La gente cree en la Biblia y el Corán como si fueran libros de historia. Y aún peor, la gente cree en los libros de historia como si fueran la Biblia y el Corán. Nada está escrito de antemano y todo está permitido. Hasta la Ley Trans, añado. O el Mundial de fútbol catarí, corrupto hasta la médula, transformado en la ketamina del pueblo, estimulante global del rancio nacionalismo y el populismo más nocivo, pese a la putrefacción de sus entrañas institucionales.

Todo sirve hoy, ya sea la covid, la guerra de Ucrania o el Nobel de literatura, como cortina de humo para distraernos de una realidad que, si quedara al desnudo, espantaría a quien la viera. Lo que aparece encubre lo que no debe ser visto. La avidez y depredación de un sistema económico, sin alternativa a la vista, que produce la riqueza y el beneficio de una minoría. Vivimos en el mejor de los mundos posibles, proclama una amiga cándida que ha cometido el error común de no leer a Voltaire. Y le doy la razón ya que no puedo darle nada más valioso. Vivimos en un mundo que muchos juzgan luminoso y es tan solo una fachada de espejismos y trampantojos, una pantalla diseñada para engañar y seducir con espectáculos banales. Es difícil educar a los niños y las niñas en este ecosistema y evitar que se conviertan en pirañas y tiburones cuando crezcan.

Todo funciona, en suma, como tapadera de un modo de vida insostenible, según los analistas más pesimistas. Los optimistas, como mi amiga, solo ven una manifestación de lo insustancial e intrascendente que es la vida y la necesidad que tenemos de darle valor y sentido. Eso quiero creer ahora que el aciago 2022 se agota y 2023 se anuncia con la publicidad y arrogancia de lo que es nuevo y joven. Veremos si se cumplen sus promesas y expectativas. De momento, humor, como diría Cervantes, mucho humor. 

martes, 27 de diciembre de 2022

SED DE SANGRE

  

[Julie Légère, Elsa Whyte y Laura Pérez, El secreto de los vampiros, Errata Naturae, trad.: Regina López Muñoz, 2022, págs. 76]

           Borges decía que los escritores originales creaban a sus precursores. Algo similar pasa con Drácula. A partir de la existencia del famoso vampiro concebido por Stoker cabe imaginar una genealogía de criaturas vampíricas o monstruosas que lo precedieron o lo anunciaron con su apetito de vida inmortal y su sed infinita de sangre mortal. A ilustrar y comentar este linaje malvado está dedicado este espléndido libro narrado por la voz seductora de una vampira intemporal, a la que prestan sus conocimientos las dos autoras, Julie Légere y Elsa Whyte, y su talento visual Laura Pérez, capaz de recrear con acierto cada avatar o episodio vivido por los vampiros y sus víctimas a lo largo del tiempo.

          Hace dos años, al filo de la pandemia, la Cinemateca francesa y el CaixaForum de Madrid y Barcelona dieron a la luz una magnífica exposición dedicada a la trascendencia en el imaginario popular del cine y la literatura de la figura del vampiro, acompañada de un catálogo suntuoso escrito por algunos de los grandes especialistas internacionales en el tema. Este nuevo libro nos permite adentrarnos en los entresijos antropológicos y folclóricos de los vampiros, y en su devenir histórico, creando un perfil global de la polifacética criatura. Desde el “nukekubi” japonés, esa falsa mujer que cuando llega la noche separa su cabeza del cuerpo y se dedica a morder a los vivos, hasta el africano “adze”, un insecto succionador de hemoglobina, hasta el “jiangshi”, un vampiro chino disfrazado de mandarín siniestro o dama cortesana ávida de cuerpos vivos, el “vurdalak” bosnio y húngaro, el “strigoi” y el “nosferat” rumanos, la “tlahuelpuchi”, bruja y vampira mexicana, o el “soucouyant”, anciana diurna y bola de fuego nocturna que se cuela en los hogares antillanos y contagia del mal a sus moradores, plurales son las máscaras carismáticas que adopta en todas las culturas del mundo esta amenaza parasitaria que se cierne sobre los vivos para robarles la esencia vital.

La leyenda negra del vampiro es milenaria, como demuestran figuras terribles como la legendaria Lilit del Génesis gnóstico y del poema “Eden Bower” de Rossettilas serpentinas lamias y las empusas romanas, Vlad el Empalador, supuesto modelo de Drácula, y abarca toda la geografía terrestre, como hemos visto, con modalidades locales y regionales de enorme interés, como el travieso “vetāla” de los antiguos cuentos sánscritos, pero hasta la llegada del romanticismo con tonalidad gótica, contra el imperio de las luces, como señalan con acierto las autoras, no alcanzó las formas definidas que lo actualizarían y transformarían en un icono de las culturas modernas. Es aquí donde conviene pronunciar el sonoro nombre de Polidori y su célebre vampiro byroniano Lord Ruthven, primera encarnación de esta nueva variante del tipo ancestral, a comienzos del siglo XIX. A lo largo de este siglo de predominio de los valores burgueses, la metamorfosis del vampiro, título del poema de Baudelaire que celebra el poder demoníaco de una amante vampira, se convierte en uno de los capítulos más logrados por su riqueza temática y la variedad de personajes literarios o reales que lo encarnan. El vampiro se vuelve entonces una criatura subversiva y transgresora, en respuesta a las mutaciones de la época, mujer fatal o dandi peligroso, reniega del realismo estético, y se impone en la poesía maldita (Maldoror) o en las narrativas de género fantástico.

La Geraldine del poema “Christabel” de Coleridge se anticipa setenta y dos años a la Carmilla de Sheridan Le Fanu, dos vampiras adictas a la bioquímica erótica de las vírgenes adolescentes, como lo era también la condesa sangrienta Erzsébet Bathory, pero ambas demuestran que el vampirismo femenino, incitado por el deseo lésbico y destructor del orden patriarcal y familiar, incorpora un signo (pos)feminista de relevancia contemporánea. Mientras que la virilidad clásica del Drácula de Bram Stoker y las interpretaciones cinematográficas de Max Schreck, Bela Lugosi, Christopher Lee y Gary Oldman no deberían eclipsar la deriva posmoderna del Lestat homosexual de Anne Rice, o el romanticismo adolescente de la saga “Crepúsculo” de Stephenie Meyer. Los cazadores de vampiros también son homenajeados en estas páginas y, muy en especial, la gran Buffy Summers, la más poderosa y encantadora protectora de los humanos en su guerra secular contra el poder de los parásitos de colmillos aguzados.

Este estupendo libro no es, sin embargo, una enciclopedia sobre los vampiros. Es un álbum fascinante y seductor como las criaturas que describe, un álbum diseñado con esmero para saciar con los ojos, una y otra vez, nuestra sed de sangre. Quiero decir, de tinta. 

miércoles, 21 de diciembre de 2022

TRIÁNGULO DE TRISTEZA


  [Publicado en medios de Vocento el martes 13 de diciembre]

           A España, antes y después del Mundial, se le está poniendo una cara de tristeza que daría miedo si no fuera pasajera. Me lo dicen amigos extranjeros para consolarme. Lo tenéis todo para ser felices y os empeñáis en estropearlo. Y les replico que todos los países felices se parecen, como dice Tolstói, y solo los infelices son diferentes. Ahí está la desgracia española desde hace siglos. En la forma de parecer feliz sin serlo, confundiendo a las mentes cartesianas del continente.

          Los cronistas que contaron la verdad de lo sucedido en el partido Marruecos-España aún no dan crédito. La trascendencia histórica del evento era innegable. Los jugadores marroquíes lanzaban bromas a la cara de los jugadores españoles sobre el dudoso estatuto de Ceuta y Melilla cuando los tenían enfrente, negándose a disputar la posesión del balón. Los españoles, sin saber qué decir, miraban al césped cabizbajos, constatando el desgaste, o alzaban la mirada al cielo, implorando el amparo del ministro Marlaska o el socorro del helicóptero de la Guardia Civil. Los marroquíes celebraban cada ataque contra la portería española como otro asalto a la valla de Melilla.

Cuando llegó la tanda de penaltis, la situación se volvió crítica. Cuentan que Sarabia, al lanzar el primer penalti, pensaba en la incoherencia de derogar la sedición y estrelló el balón en el poste derecho. Soler, al tirar el segundo, cavilaba sobre el disparate de abaratar la malversación y le entregó la pelota prevaricando al portero marroquí. En el último tiro, Busquets se hizo eco del complot para controlar el Tribunal Constitucional. Sus ojos transmitían inquietud democrática y sus piernas temblaban como las de los magistrados. Golpeó la bola sin convicción, como si fuera la cabeza de los artífices de la Constitución, y consumó el desastre.

“El triángulo de la tristeza” es la película europea del año. El título se inspira en un concepto de cirugía plástica referido al ceño fruncido que expresa desazón. Está dirigida por un sueco irónico que mira el mundo con humor y crudeza. La película se burla de las cuestiones polémicas del presente y muestra que los discursos socialdemócratas y neoliberales de la Europa actual, conjugando demagogia solidaria y codicia capitalista, son una gran impostura ideológica que encubre una realidad social apenas sostenible. Europa ya la ha disfrutado. A España llega en febrero, con increíble retraso. Cuando se estrene, el malestar nacional no tendrá cirujano que lo remedie. 

sábado, 10 de diciembre de 2022

EL MULTIVERSO DE LAS IMÁGENES (2): MI CINE EUROPEO (1960-2019)

 [Hoy se entregan los Premios del Cine Europeo. Mi deseo es que triunfe El triángulo de la tristeza, la película de Ruben Östlund tan necesaria como demoledora para la amalgama de valores socialdemócratas y neoliberales vigente en la Europa actual.  Es un serio problema que el público no preste más atención al único cine que habla del estado de las cosas en el mundo con una mirada crítica, exigente e innovadora al mismo tiempo. Es una prueba, desoladora, de que la libertad creativa no es el valor preferido por el público. Para celebrar esta gran fiesta del cine minoritario publico mi lista de películas europeas preferidas desde los años 60 hasta 2019, en sintonía con mi lista de películas americanas de hace unos meses. Dentro de poco, como todo el mundo espera, publicaré mi lista de cine asiático…]

El cine europeo no es el primero que conocemos ni el que más nos acompaña a lo largo de la vida. Y, sin embargo, la cinematografía europea es tan importante en la historia y tan rica y variada, aunque de otra manera, más minoritaria, como la de Hollywood y alrededores. No tengo problemas en reconocerlo. Por esta razón, pongo en limpio mis listas de películas europeas para uso y disfrute de quienes, como yo, saben reconocer la valía de un cine sin el que este arte tampoco sería nunca el mismo. La selección, arbitraria y subjetiva como todas, ha sido hecha con criterios muy diversos durante un largo proceso de reflexión: la perduración del aprecio, la importancia en su estreno, la huella de la primera visión, la reincidencia, la constancia, la trascendencia del tiempo, el gusto actual, la trayectoria posterior del director, revisiones recientes, etc. 

Reglas: máximo 20 películas por década + 1 película favorita de la década (solo hay tres casos en que he hecho trampas con el número, por imposibilidad de descartar alguna de las seleccionadas) y una película por director en cada década (para ser justo con la abundancia y variedad de películas creativas). Comienzo la lista en los años sesenta porque es la década en que nací y conocí el cine casi al mismo tiempo, como he contado en otra parte. Y concluyo en 2019, por razones obvias, justo antes de la pandemia. El orden de las películas en la década correspondiente es cronológico, de ese modo es más fácil evaluar la evolución de la cosecha cinematográfica de cada decenio. Cuando el título en español no me gusta cito el título original. He visto todas estas películas varias veces y la mayoría las veo una y otra vez sin cansancio. Esto es solo la punta del iceberg, como suele decirse. El inmenso contingente y calidad de las películas excluidas dan una idea de su inabarcable grandeza…


1960-69

*Película de la década: El año pasado en Marienbad (Resnais)

La aventura (Antonioni)

Viridiana (Buñuel)

El proceso (Welles)

El desprecio (Godard)

El gatopardo (Visconti)

El sirviente (Losey)

Gertrud (Dreyer)

Los paraguas de Cherburgo (Demy)

Repulsión (Polanski)

El manuscrito hallado en Zaragoza (Has)

Margaritas (Chytilová)

Andréi Rubliov (Tarkovski)

Persona (Bergman)

Al azar Baltasar (Bresson)

Blow-Up (Antonioni)

Teorema (Pasolini)

L´homme qui ment (Robbe-Grillet)

Mi noche con Maud (Rohmer)

Sayat-Nova (Paradjanov)

Satyricon (Fellini)

La mujer infiel (Chabrol)


1970-79

*Película de la década: Saló (Pasolini)

El carnicero (Chabrol)

La rodilla de Clara/El amor por la tarde (Rohmer)

Las amargas lágrimas de Petra Von Kant (Fassbinder)

Aguirre, la cólera de Dios (Herzog)

Salomé (Bene)

La muerte de Maria Malibran (Schroeter)

La gran comilona (Ferreri)

La maman et la putain (Eustache)

Sanatorio bajo la clepsidra (Has)

Céline y Julie van en barco (Rivette)

El fantasma de la libertad (Buñuel)

Lo importante es amar (Zulawski)

El reportero (Antonioni)

El espejo (Tarkovski)

El Casanova (Fellini)

El quimérico inquilino (Polanski)

The Man Who Fell to Earth (Roeg)

Providence (Resnais)

El diablo, probablemente (Bresson)

La hipótesis del cuadro robado (Ruiz)

Hitler: un film de Alemania (Syberberg)

Amor de Perdição (Oliveira)


 1980-89

*Película de la década: Passion (Godard) 

Posesión (Zulawski)

Mi tío de América (Resnais)

Parsifal (Syberberg)

Una habitación en la ciudad (Demy)

Querelle (Fassbinder)

Fanny y Alexander (Bergman)

L´argent (Bresson)

La ville des pirates (Ruiz)

Y la nave va (Fellini)

Pauline en la playa (Rohmer)

Paris-Texas (Wenders)

El elemento del crimen (Von Trier)

A Zed & Two Noughts (Greenaway)

La leyenda de la fortaleza de Suram (Paradjanov)

Sacrificio (Tarkovski)

Los caníbales (Oliveira)

Dekalog (Kieślowski)

La condena (Tarr)

Los días del eclipse (Sokurov)

Paisaje en la niebla (Angelopoulos)

Palombella rossa (Moretti)


1990-99

*Película de la década: Histoire(s) du cinéma (Godard)

Europa (Von Trier)

La doble vida de Verónica (Kieślowski)

La Belle Noiseuse (Rivette)

El niño de Mâcon (Greenaway)

El valle Abraham (Oliveira)

El árbol, el alcalde y la mediateca (Rohmer)

Caro diario (Moretti)

71 fragmentos de una cronología del azar (Haneke)

Satantango (Tarr)

Los juncos salvajes (Techiné)

La mirada de Ulises (Angelopoulos)

La ceremonia (Chabrol)

La comedia de Dios/La boda de Dios (Monteiro)

Irma Vep (Assayas)

On connaît la chanson (Resnais)

Madre e hijo (Sokurov)

L´humanité (Dumont)

Beau travail (Denis)

El tiempo recobrado (Ruiz)

Todo sobre mi madre (Almodóvar)


2000-09

*Película de la década: El arca rusa (Sokurov)

Combate de amor en sueños (Ruiz)

Las armonías de Werckmeister (Tarr)

La inglesa y el duque (Rohmer)

Trouble Every Day (Denis)

El principio de incertidumbre (Oliveira)

Dogville (Von Trier)

Choses secrètes (Brisseau)

Irreversible (Noé)

Demonlover (Assayas)

Tiresias (Bonello)

Hable con ella (Almodóvar)

Twentynine Palms (Dumont)

The Dreamers (Bertolucci)

La historia de Marie y Julien (Rivette)

Caché (Haneke)

Lady Chatterley (Ferran)

La graine et le mulet (Kechiche)

Nightwatching (Greenaway)

Bronson (Refn)

Les derniers jours du monde (Larrieu)

Les herbes folles (Resnais)


2010-19

*Película de la década: Le Livre d'image (Godard)

Carlos (Assayas)

Misterios de Lisboa (Ruiz)

Melancolía (Von Trier)

La piel que habito (Almodóvar)

Habemus Papam (Moretti)

Hors Satan/Ma Loute (Dumont)

L´Apollonide (Bonello)

Holy Motors (Carax)

Fausto (Sokurov)

Les salauds (Denis)

La gran belleza (Sorrentino)

La vida de Adèle (Kechiche)

El desconocido del lago (Guiraudie)

Goltzius and the Pelican Company (Greenaway)

Under The Skin (Glazer)

Crudo (Ducournau)

The Neon Demon (Refn)

Loveless (Zvyagintsev)

Les garçons sauvages (Mandico)

Retrato de una mujer en llamas (Sciamma)




miércoles, 30 de noviembre de 2022

LA BANALIDAD DEL BIEN


 [Publicado ayer en medios de Vocento]

    Vox es el mal, ya lo sabemos. Como el licántropo feroz, su misión natural consiste en asustar a los borregos para que se agrupen alrededor del buen pastor Sánchez, guardián del bien y protector de los buenos. Los malos son los muchos buenos, escribe Cabrera Infante, apuntando a la Cuba castrista. Esta ironía define a cualquier régimen totalitario fundado en el fanatismo y el dogmatismo. Cuando manda la mayoría moral, no tardan en aparecer la guillotina y los chivos expiatorios.

Es paradójico, en este sentido, que en las dictaduras con las que Podemos mantiene vínculos desde sus inicios, como Cuba e Irán, se persiga la libertad sexual y la disidencia política. Y esto es más grave que estar ligada a un líder que te enchufa como ministra por la cara. El espurio feminismo de las que se envuelven en la bandera malva para tapar sus vergüenzas debería ser denunciado, en nombre de la dignidad de género, por todas las mujeres que poseen méritos superiores y no han tenido tanta fortuna.

Una cosa es ser fanático de la ideología y golpear con el martillo de los prejuicios y otra usar la ideología para enmascarar la corrupción, como ha hecho Infantino, gran maestre de la logia futbolera. En pro del negocio vale todo, hasta denigrar a la Europa que creó la democracia, el pensamiento libre y el fútbol. La literatura y la filosofía no atraviesan un período de simpatía con los ideólogos de izquierda. Son disciplinas demasiado exigentes para los estándares demagógicos que se estilan hoy entre los militantes del progresismo guay.

El ideario de la nueva izquierda culpa a la cultura y la educación de todos los males. Y, sin embargo, treinta años de deseducación pública nos contemplan, secuela de leyes nefastas que no solo han provocado el progreso de la incultura y la falta de sentido crítico en las generaciones más jóvenes, sino el aumento de los delitos de género. Menudo logro. Como la ley de la libertad sexual. Es una incongruencia estratégica que un texto jurídico nacido para otorgar la máxima protección legal a las mujeres en su vida íntima traiga asociada una rebaja significativa de las penas que castigan el abuso y la violación. Qué pocas luces.

Cuando gobierna la ideología, y no la inteligencia, el bien, por bueno que sea, se vuelve banal. Vicio mucho más peligroso para la democracia que una mala ley, una mala diputada o una mala ministra. La izquierda le está regalando el patrimonio de la verdad a la derecha y esto, se mire como se mire, es criminal. 

miércoles, 23 de noviembre de 2022

(IN)MUNDO BARROCO


  [Norbert Bilbeny, Moral barroca, Anagrama, 2022, págs. 263]

     El barroco lleva de moda mucho tiempo. En los años ochenta ya los especialistas, como Calabrese, Buci-Glucksmann o Scarpetta, hablaban de que nuestro tiempo admitía una caracterización, estética y cultural, barroca o neobarroca. Pasaron las últimas décadas del siglo XX y dejó de hablarse del tema para imponer en los discursos otros conceptos culturalmente más avanzados como posmodernidad, debido al teórico Jameson, e incluso hipermodernidad, debido al sociólogo Lipovetsky. En muchos casos, el conocimiento del período histórico barroco había conducido a una reflexión sobre el presente enfatizando dos aspectos particulares: el dominio del espectáculo como dimensión preferente de la experiencia contemporánea y la experiencia del vacío como revelación esencial.

Con gran acierto, Bilbeny afronta en este ensayo, informado e inteligente, los paralelos posibles entre la época barroca y el presente neobarroco con objeto de definir con claridad lo que el título señala como propósito: una moral que corresponda a los tiempos en que vivimos, un modo de conducta que no entre en contradicción excesiva con sus exigencias y desafíos vitales. No se trata de rechazar el mundo, o darle la espalda con suficiencia, sino de aprender a moverse por él con agudeza y elegancia. La razón del poder de atracción del barroco para las mentes más despiertas la cifra Bilbeny en la siguiente idea: “es difícil sustraerse al atractivo de una visión de la realidad que refleja la total complejidad de esta, como hace el Barroco con relación a la naturaleza y la cultura, a la vida y al espíritu”.

En un primer movimiento, Bilbeny trata de enfocar el tiempo barroco ahondando en nódulos de pensamiento, creación y cultura que le permitan delimitar un paradigma que pueda luego trasladarse al tiempo presente como modelo de análisis eficaz. En esta fase de su ensayo, Bilbeny aborda con penetración figuras de la literatura española como Quevedo, Gracián y Calderón, pero también pensadores de trascendencia internacional como Descartes, Spinoza y Leibniz. Las metáforas dominantes son el mundo como un gigantesco teatro en que las máscaras humanas han de actuar conforme a una moral cortesana que les abra las puertas del éxito y la fama y la vida como sueño del que conviene despertar para comprender las verdades morales que fortalecen el espíritu. Frente a otras modalidades de lo barroco, el paradigma hispánico se concibe como sumisión final de las criaturas a los mandamientos y autoridad de Dios. En Descartes y Spinoza, sin embargo, se vería la tentativa de generar una idea de la subjetividad lúcida, tan despegada de los mitos primigenios como de las ataduras teológicas o las ortodoxias imperiales.

La moral del barroco español es una “moral de extremos”. Y de contradicciones flagrantes, añadiría. Y es en esto donde conecta con el ensimismamiento tecnológico de nuestra época, soledad individual y conexión mediada con el exterior propias de la nueva edad barroca que Bilbeny disecciona en la segunda parte del libro con planteamientos menos categóricos. La tesis de partida se refiere a la coincidencia en la preferencia por las apariencias más que por la realidad de ambos períodos. Espejismos, ilusiones, fantasmas, fantasías, productos de la mente que en el barroco producían el “Quijote” o “Las Meninas” y que hoy se desparraman como diluvio de imágenes en múltiples pantallas y se expanden por internet como virus de la información.

Tan lejos del pesimismo como del optimismo, este ensayo de Bilbeny trata de proporcionar luz sobre la moral adecuada a nuestro tiempo neobarroco. Una moral subjetiva, como la poesía de Lope de Vega que cierra el libro, fundada en la inteligencia y la sensibilidad para gestionar las antinomias del mundo contemporáneo sin desfallecer. 

miércoles, 16 de noviembre de 2022

EL VIRUS Y YO


 [Publicado ayer en medios de Vocento]

 Tengo covid. Convivo con el virus desde hace cinco días y he visto la luz. La alta fiebre y la debilidad muscular me han ayudado a comunicarme con el virus a pesar de que no hablamos la misma lengua. La suya es una lengua multinacional, la jerga genuina de los negocios y la ciencia, compuesta a partes iguales de chino, inglés, francés y alemán. Como el virus es un buen conversador y odia aburrirse, mientras ocupa el cuerpo del enfermo disfruta intercambiando información de todo tipo con este. Al mismo tiempo, se abre sin resistencia a la inspección del anfitrión, como un banco de datos, y entrega sus secretos con una mansedumbre inusual.

Yo creía que los activos bancarios tóxicos que envenenaron la economía mundial en 2007 representaban el no va más de la innovación. Y no, el coronavirus, incluso este avatar devaluado del ómicron, es una criatura diseñada para actuar a discreción y lo mismo puede matarte, postrarte al borde de la asfixia y la extenuación, o soplarte en las orejas como una brisa primaveral. Lo siento poseer mi cuerpo durante estos días aciagos y me da miedo pensar en lo que me haría si tuviera más poder. Por alguna extraña razón, ha decidido no someterme a una tortura insufrible, no ha querido ensañarse con mis entrañas y arrasar mis pulmones con sus esporas asesinas. Ha comprendido que mi caso requería un tratamiento diferenciado. Infectado por una persona irresponsable, no tenía sentido castigarme con crueldad no siendo yo un negacionista profesional. Nunca rechacé la existencia del virus, solo he criticado la gestión política de la pandemia y la incompetencia de los gobernantes. Pero no ha sido esta la razón.

Lo que me ha salvado la vida, o lo que me ha evitado conocer los límites extremos del dolor, ha sido que le he caído en gracia a la criatura porque siempre he reconocido su origen artificial. Ya se sabe que nada molesta más a un ser que no es producto de la selección natural que se le niegue su condición. Como artefacto, este virus es una obra maestra, lo reconozco. En unos días volveré a hacerme el test para comprobar que el misterioso visitante ha abandonado mi cuerpo con el mismo sigilo criminal con que se introdujo en él. No puedo decir que lo echaré de menos. Pero hablar con él en la intimidad, aunque sus mensajes sean desconcertantes, ha sido un privilegio inmenso. Ahora comprendo mucho mejor el mundo donde vivo instalado como un virus. Y sobre la pandemia el mensaje dirigido a los políticos es contundente. Que no se repita.