Desdichados, ¿qué os aflige? La oscuridad os cubre de pies a cabeza; las lágrimas humedecen vuestras mejillas; el aire vibra con vuestros lamentos; las paredes y las vigas del techo gotean sangre; en el vestíbulo y el patio se agolpan espectros que se dirigen a la infernal oscuridad; el sol ha desaparecido del cielo y una cegadora negrura cubre toda la tierra.
-Homero, La Odisea,
Canto XX-