miércoles, 23 de marzo de 2022

FUEGO Y SANGRE


[Publicado ayer en medios de Vocento] 

Un mes ya entre la devastación y el exterminio. Un mes ya de masacre civil y éxodo masivo. Miles de muertos y un nivel de destrucción brutal. Un mes ya de perplejidad y horror y aún nos acecha la incertidumbre del futuro. La duda sobre lo que será el mundo después de este espantoso espectáculo. La incógnita de si Putin será considerado un criminal de guerra cuando acabe la matanza, o solo otro líder corrompido por el poder absoluto.

La cruzada sanguinaria de Putin desafía a las democracias occidentales y las obliga a mirarse en el espejo. El tirano moscovita nos recuerda que el mundo global es un lugar peligroso. Los viejos conflictos y los traumas vetustos no desaparecen nunca del inconsciente geopolítico del planeta. Viendo el viernes al zar Putin jaleado por la multitud, pensé que no conviene ignorar que el pueblo ruso deseó a Putin, como los alemanes desearon a Hitler en su momento, para redimirse de la humillación histórica. Los electores lo quisieron y aclamaron y lo siguen haciendo hasta hoy. Putin representa para muchos la opción de una política antiliberal basada en la fuerza desmedida y la voluntad de poder, expandiendo el odio por el mundo en nombre de una patraña nacionalista. La gran Rusia, el Imperio central de Eurasia, fantasía telúrica alentada por ideólogos como Dugin.

Que Europa está amenazada, nadie lo duda. Que las primeras amenazas surgen de sus entrañas, tampoco. Así ha sido siempre. Pero ahora están los otros. Los que ya estaban ahí, aunque no ocuparan la misma posición en el tablero, ni tuvieran el mismo peso. La pandemia china fue el primer ataque. Hizo mucho daño, pero fracasó. Ahora viene el segundo. La embestida rusa. Ucrania es el escenario principal, pero el fin es distinto. Mantener a raya el poder de unos, debilitar a otros y afianzar un nuevo orden global, como dicen los analistas más agudos. Europa pierde pujanza en un escenario mundial dominado por superpotencias con una agenda cada vez más enredada.

Rusia es solo el ariete estratégico, un arma ofensiva contra Occidente. El desconcierto y fragilidad de los gobiernos preocupan en las casas de apuestas que hacen negocios lucrativos con todos los bandos implicados. Las profecías se han revelado falsas. No sabemos en manos de quién estamos. Los oráculos callan. El silencio es ruido. La farsa deviene tragedia. La historia ruge de nuevo como una bestia sedienta de sangre y no estamos preparados para lo que se avecina. Espero que nadie me cancele por escribir esto. 

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