martes, 14 de diciembre de 2021

CARNOVELA

  [Julián Ríos, Larva. Babel de una noche de San Juan, Jekyll & Jill, 2021, págs. 598] 

[La literatura de Julián Ríos es la más creativa e ingeniosa expresion del Eros joyciano en la literatura española. He escrito un extenso ensayo para probar este aserto, que puede leerse en la revista Tropelías en un impresionante número consagrado a la literatura de Ríos. El texto que publico a continuación es un compendio del primer apartado, referido a la grandiosa Larva y su impacto en el joven lector que yo era en los años ochenta. Quienes me reprochan no haber seguido la estela creativa de Ríos en mi literatura no han entendido nada: ni de la literatura de Ríos ni, por descontado, de la mía, por la que el autor de Larva, modestia aparte, siente el aprecio que demuestra, entre otras cosas, el prólogo que escribió para la edición francesa de Providence de 2011 y que aparecerá en su próxima colección de ensayos, como Ríos mismo me anunció hace unos meses.] 

Todos los nombres de la literatura, decía Borges, designan al mismo escritor de todos los libros de la historia. Esa lista infinita incluiría a Julián Ríos, escritor plurilingüe y cosmopolita como pocos. Si no fuera por Ríos, la literatura española sería un velatorio interminable. Un velatorio sin verdadera novela bufa. La vela fúnebre del velatorio se transformó en novela de novelas gracias a la gracia incomparable de Ríos. Y así se gestó Larva (1983), la novela gigante o giganovela. La primera novela cibernética e hipertextual de la literatura española, por la gran cantidad de información que almacena para el cerebro de sus usuarios, y también la primera novela activa e interactiva, por el alto nivel de participación y colaboración que exige de estos. Y adictiva, además, por el enganche verbal que causa su escritura, compuesta a partes iguales de puzles, enigmas y crucigramas promiscuos como de calambures políglotas.

Desde que descubrí las vibrantes y “culteróticas” aventuras de Babelle (la Bella Durmiente de Babel) y Milalias (avatar de Don Juan y de Fausto: Don Johannes Fucktotum), no he dejado de considerar el espacio textual de Larva como una utopía ilimitada de libertad imaginativa y felicidad carnal al alcance de todos los lectores. El espíritu festivo y las formas innovadoras de Larva representaron en el inconsciente político español, y representan todavía hoy para quien sepa leer la novela desde esta óptica algo diferente, además de un desafío literario, la alegoría más alegre y carnavalesca de lo que debió ser la superación del franquismo cultural. En todo caso, un libro único en el que la libertad de expresión se transformaba en expresión de libertad. Por eso también Larva es el libro más libre y liberador de la literatura española y uno de los más felices de la literatura universal. En el siglo pasado, solo encuentro otro libro que exprese de modo similar la felicidad libidinal de la vida y la literatura: Ada, o el ardor (1969), de Vladimir Nabokov.

Larva es una obra suma que aporta a la literatura española la comicidad que le había faltado desde hacía siglos, exactamente desde el Libro de Buen Amor de Juan Ruiz. Larva es otro Libro de Buen Amor escrito seis siglos después del originario por un Ovidio hispano versado en el Ars Amandi de la urbe más animada (Londres) y la movida de su tiempo y metamorfoseado en archilector de la modernidad y la posmodernidad narrativas. Larva es una obra original que lo canibaliza todo con desenfreno (metalibro que canibaliza otros libros, metatexto que ensambla fragmentos de otros textos) en su proyecto de generar y regenerar la cultura total del siglo XX en un crisol de lenguas y literaturas. Un libro ingenioso hecho casi enteramente de citas y excitación, de acoplamientos verbales tanto como carnales, donde lo culto y lo afrodisiaco se abrazan con ardor en el desmembramiento de cada vocablo como no se había vuelto a hacer desde Rabelais, Joyce, Arno Schmidt y Cabrera Infante.

En este sentido, Larva es una meganovela que se compone de infinitas micronovelas, de las ramificaciones interminables y las fricciones sin cuento a que da lugar el cruce polimorfo de una palabra con otra, el roce sensual de una lengua con otra, la perversión de un refrán, una frase hecha o un tópico gastado. Una novela que construye su ética sexual desde la fonética misma, desde las raíces en celo de las palabras hasta los encuentros o desencuentros amorosos de los personajes en los escenarios de un Londres reinventado y “carnovelesco”.

Vuelve Larva a las librerías, en una edición primorosa que le restituye la intempestiva novedad de la primera vez, y, con ella, la fiesta novelesca más explosiva de la literatura española del siglo XX. 

1 comentario:

Juan Carlos dijo...

Una novela, creo recordar, muy novedosa, ¿no? No la he leído, pero sé de la importancia que tiene o tuvo y el interés que en los amantes de la literatura despertó cuando salió.
Dices que han vuelto a sacar una edición ahora. No es que me atraiga mucho, pero bueno es saberlo.
Gracias por tu información.
Un abrazo