lunes, 4 de mayo de 2026

LA MÁQUINA DE ESPEJOS (2)


Con el ojo de la imaginación, desde el romanticismo al menos, si no antes, levantar la mirada para contemplar las estrellas en el cielo nocturno se convirtió en un acto poético, un gesto visionario, una confrontación con el infinito. Desde el siglo XX, ese mismo ojo, o su hermano gemelo, la pupila de la fantasía, aprendió a superponer naves espaciales, astronaves de todos los tipos, tamaños y procedencias, a ese paisaje oscuro poblado de planetas habitados o deshabitados, estrellas luminosas y galaxias en expansión, siendo solo un instrumento de la voluntad de poder científico-técnica de la humanidad, o un producto del impulso o el deseo humano de ir más allá: más allá de los límites del planeta, más allá de los límites de la especie, más allá del sistema solar, más allá del infinito…

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