lunes, 9 de enero de 2023

CINEMA SPECULATION: CINE Y METACINE EN 2022


 [Como todos los años desde sus inicios, por estas fechas el blog se transforma en foro de discusión cinéfila entre mis gustos, expuestos en primer lugar, y, justo después, los de un puñado de amigos cinéfagos, con opiniones a menudo divergentes: Manuel Arias Maldonado, José Ángel Barrueco, Noel Ceballos, María José Codes, David Leo García, Txema Martín, Guillermo Mas Arellano, Vicente Molina Foix, José Ramón Ortiz, Pepo Pérez (en riguroso orden alfabético).]















JUAN FRANCISCO FERRÉ 

I was a young enthusiastic movie geek, during a time when movies were fucking incredible. 

-Quentin Tarantino, Cinema Speculation, p. 285- 

Además de las películas destacadas más abajo, la gran experiencia cinematográfica del año es la lectura, intensa y cautivadora, del libro de Tarantino (Cinema Speculation) sobre su experiencia biofílmica, cuya motivación profunda pongo expresada en exergo para hacerla mía (volveré sobre este libro fundamental cuando se publique en español a final de mes como Meditaciones de cine). Un hombre de cine, como en un retrato de Arcimboldo, tiene que estar hecho de películas de la cabeza a los pies. Así QT…

Que Top Gun sea la película favorita del público en todo el mundo dice mucho sobre el mundo en que vivimos, el mundo de hoy, la tercera década del siglo XXI, ese mundo democrático sobre el que estamos acostumbrados a oír toda clase de fantasías e ilusiones publicitarias. A ver si nos vamos enterando, señores y señoras de la política, la cultura, la educación, y sus ciencias asociadas (la sociología, la psicología y la politología). Basta ya de propaganda. No se extrañen de nada a partir de ahora. El éxito multitudinario global del bodrio patriotero y militarista de Kosinski-Cruise es para echarse a temblar (y a reír y a vomitar, sí, a vomitar todo lo que es indigesto y repulsivo en el mundo, como en la grotesca e inolvidable secuencia de El triángulo de la tristeza).

Corren tiempos hobbesianos, por desgracia, y todo el mundo busca con inquietud, como es lógico, la protección del Leviatán bajo sus múltiples máscaras. Y, sin embargo, la multitud desesperada ha vuelto a correr en masa a los cines, en busca de consuelo, para consumir y bendecir una fábula pueril de espíritu roussoniano, un producto naíf como la nueva (vieja) Avatar. Paradoja terminal, como diría Kundera, de un tiempo crítico.

*Mi docena dorada (+ 2) de películas de 2022 se compone de obras únicas, excepcionales por muchos motivos, que proporcionan un placer intransferible, demuestran el potencial creativo de la ficción audiovisual, sin ser perfectas, y, además, proyectan sobre la pantalla un mapa cognitivo y afectivo del mundo contemporáneo (excluyo Drive My Car por haberla visto el año anterior e incluyo Lamb por la razón inversa). En la lista subsidiaria, la de las notables películas descartadas, enumero aquellas que me interesaron, intrigaron o divirtieron, sin satisfacer del todo mis exigencias estéticas ni convencerme de su necesidad o acierto. Incluyo varias películas no estrenadas porque no quiero tolerar por más tiempo ni ser cómplice de los desmanes de distribuidores y exhibidores que retrasan sin razón el estreno de algunas películas importantes, caso de El triángulo de la tristeza, de manera inexplicable y hasta sospechosa (políticamente), y otras de manera injustificable, como Tár, Decision to Leave (vista en el Fancine de este año) o Pearl. Por no hablar de las que no se estrenarán nunca, como After Blue 

El triángulo de la tristeza (Ruben Östlund)

La película sociopolítica del año: denigrada como reaccionaria por los analistas más epidérmicos, es un alegato sarcástico contra el estado de cosas, la casta dominante y sus lacayos, así como nuestra íntima complicidad con todo ello, sin alternativa plausible. 

EO (Jerzy Skolimovski)

La película nietzscheana del año: ni bressoniana stricto sensu (es decir, católica heterodoxa), ni animalista sin más, una diatriba virulenta como una coz en plena cara contra la voluntad de poder que maltrata o castiga, desde siempre, la animalidad, el cuerpo, la inmadurez, el instinto, la vida (Gombrowicz no anda lejos). 

Tár (Todd Field)

La gran película geopolítica del año es la que más lo disimula: una inteligente alegoría sobre la bancarrota corporativa de la alta cultura, el poder destructivo de la corrección política (y su secuela, la cultura de la cancelación), el psicodrama del sexo y los laberintos del deseo femenino, y, por último, la cultura de masas asiática como falsaria línea de fuga (o destino final) de un mundo occidental asfixiante. 

Nope (Jordan Peele)

La película fantástica del año sin discusión: disfrazada de tributo al gran Spielberg de los setenta (Tiburón, Encuentros), es una alegoría irónica sobre la sociedad del espectáculo y sus males sociales, raciales, sexuales, que no olvida el imperativo comercial de divertir y emocionar. 

Crímenes del futuro (David Cronenberg)

La versión menos conformista sobre los devenires del futuro ecológico y la alianza de la vida orgánica con el artificio como salvación y condena de la especie (el Antonioni de El desierto rojo aplaudiría la propuesta de Cronenberg sin dudarlo un instante). Los que critican que Cronenberg recicle sus ideas, acomodándolas al laberinto ideológico de los nuevos tiempos, no tienen ideas propias, ni sobre el cine anterior del maestro canadiense ni sobre los desafíos reales del presente. Crímenes del futuro me recuerda poderosamente esta idea expuesta por Hardt y Negri en Multitud más o menos en la misma época en que Cronenberg, bajo el título de Painkillers, tuvo la primera vislumbre de su historia: “Es en el nuevo mundo de los monstruos donde la humanidad ha de aprender su futuro”. Ya está todo dicho… 

After Blue (Bertrand Mandico)

Una charada posfeminista, neobarroca, esotérica y surrealista, que muestra el bucle desnudo y la impostura ideológica en que se debate la cultura contemporánea sobre el género, el deseo y los sexos (cis, trans o el prefijo que se nos ocurra para rellenar la casilla de la identidad vacía del sujeto posmoderno). 

Las ilusiones perdidas (Xavier Giannoli)

La película literaria del año nos recuerda que Balzac es un escritor más contemporáneo que la inmensa mayoría de los literatos más publicitados del momento, que ignoran lo esencial sobre las estructuras (ideológicas y sentimentales, económicas y sociales) de la realidad. 

El hombre del norte (Robert Eggers)

La potencia estética nórdica (épica de sagas y mitologías hiperbóreas) como interpretación pulsional de la vida, los sexos, los afectos, la cultura y la historia: Nietzsche y Borges, grandes amantes del imaginario septentrional, saldrían deslumbrados y conmovidos de la proyección del escalofriante espectáculo de sus imágenes y sonidos. 

Decision to Leave (Park Chan-wook)

La película asiática del año: la luminosa fachada de la posmodernidad coreana (capitalismo mediático y de consumo + ortodoxia neoconfuciana) puesta al desnudo con la sutileza y el virtuosismo de un forense moral y cultural que mantuviera el sentido de la ironía hasta el final de la incisiva operación. 

Pacifiction (Albert Serra)

Una fábula geopolítica, cruce imposible de Ionescu, Conrad y Pinter, sobre el delirio de la voluntad de poder, el colonialismo infinito, las ínsulas utópicas, la amenaza de la destrucción nuclear y la ineptitud del pacifismo ambientada en el océano por excelencia del siglo XXI. 

Lamb (Valdimar Jóhannsson)

La potencia nórdica (naturalismo fantástico, ibseniano esta vez) aplicada a la animalidad, la ecología, las relaciones humanas y la mitología. 

Les Olympiades (Jacques Audiard)

Brillante intersección del lenguaje visual del cine y del cómic para escenificar la comedia urbana de los sexos inconfesables, los extravíos del deseo y las pasiones erógenas. 

+ X/Pearl (Ti West)

El díptico de terror del año (a punto de ser un tríptico memorable): una vivisección neogótica de la intrahistoria americana del siglo XX vista a través de la lente aberrante del gore y el porno. 

*Notables descartes: Les cinq diables, Glass Onion, El menú, Armageddon Time, Dr. Strange en el multiverso de la locura, As Bestas, Broker, Viens je t’emmène, La noche del 12, Elvis, Halloween Kills, The Scary of Sixty First, France, Licorice Pizza, Pleasure, Ceros y unos, Peter Von Kant, Todo a la vez en todas partes… 

*Curiosidad hollywoodiense:

-The Batman (Matt Reeves): blockbuster tenebroso y tenebrista que retrata el abismo depresivo y terminal (el infierno mental) de los superhéroes. El negativo social, político y moral del multiverso Marvel. 

*Grandes decepciones: 

-Blonde (Andrew Dominik): Mitos y estereotipos (realidad y leyenda, mentira y verdad) del cuerpo más biopolítico de la historia formateados al estilo Netflix, sin garra narrativa ni ingenio audiovisual. 

-Ruido de fondo, o la imposibilidad de adaptar la obra maestra de DeLillo a los parámetros del cine indie en versión Netflix. Falla todo: Baumbach, Driver, Gerwig, Cheadle. Guion deslavazado, hinchada puesta en escena, imágenes tan histéricas como vacuas. Para qué seguir… 

*Mejores series o miniseries: Irma Vep, metacine y metatele, lúcida e hipnótica, a tener en cuenta en todas las reflexiones que se hagan a partir de ahora sobre la historia del cine, el estado del cine como arte y el papel cultural de la televisión, o el devenir de las imágenes en la era digital; Succession (1, 2, 3), con retraso; y luego, sin orden de preferencia, mis otras favoritas del año: The White Lotus 1 & 2, La casa del dragón, Pam y Tommy, Ozark 4, Los diarios de Andy Warhol, Tokyo Vice, Severance, Euphoria 2, Stranger Things 4, The Offer. 

*Gran serie revisitada: Battlestar Galactica (2004-2009).

 








MANUEL ARIAS MALDONADO 

1. Licorice Pizza (Paul Thomas Anderson). Una comedia inolvidable sobre una adolescencia que se niega a madurar en el marco, prodigiosamente recreado, de la trastienda de Hollywood en los años 70. 

2. Pacifiction (Albert Serra). La mejor película de Serra hasta la fecha es una travesía alucinada y alucinante por la Polinesia francesa de la mano de un prodigioso Benoit Magimel. 

3. El acusado (Yvan Attal). Impresionante drama acerca de una presunta violación que consigue poner en pantalla toda la endiablada ambigüedad que implica el juicio sobre el consentimiento sexual allí donde las pruebas se reducen al testimonio contradictorio de los implicados. 

4. Benediction (Terence Davies). Conmovedora meditación sobre el tiempo, la muerte y el arte de la mano del veterano orfebre británico Terence Davies, que elige aquí una puesta en escena austera que ocasionalmente echa mano de recursos documentales. 

5. Todo a la vez en todas partes (Daniel Schnaidert y Daniel Kwan). Descacharrante e inventiva fantasía apocalíptica que no da un segundo de respiro al espectador y logra conectar lo personal y lo cósmico en la figura de una sufrida ama de casa norteamericana de origen chino y su complicada hija adolescente. 

6. The Card Counter (Paul Schrader). Tirando de presupuestos modestos y con la complicidad de actores excelentes, Schrader llega en plena forma a su sexta década de actividad como realizador especializado en la exploración de los infiernos personales de la culpa que desea redimirse. 

7. Nope (Jordan Peele). Después de su fallida Us, Jordan Peele filma una excelente revisión de Tiburón en clave extraterrestre que triunfa gracias a sus magnéticas imágenes y su formidable diseño de producción. 

8. The Souvenir pt. II (Joanna Hogg). La cineasta británica completa su díptico autobiográfico sin alcanzar la intensidad dramática de la primera parte, pero acertando de nuevo en su acercamiento sereno a sus propios orígenes como cineasta. 

9. Vórtex (Gaspar Noé). A pesar de forzar el pie en algunos aspectos, como los problemas del hijo del matrimonio protagonista con la droga, la película de Noé es un logro estremecedor: aquí la vejez y la muerte se nos aparecen de frente, aunque mediante una pantalla partida de significados múltiples, desembocando en un final tan desolador como lleno de amarga verdad. 

10. Tenéis que venir a verla (Jonás Trueba). Esta miniatura rohmeriana de Jonás Trueba, filmada durante la pandemia, es una apuesta por la sutileza sutil: a partir de una anécdota en apariencia intrascendente, el director madrileño explora algunas oscuridades del alma humana y esboza una reflexión sobre el propio cine y su relación con la vida en apenas una hora de metraje. 

No veo muchas series, pero he disfrutado mucho con las formidables Irma Vep (Oliver Assayas) y Exterior Noche (Marco Bellochio).

 








JOSÉ ÁNGEL BARRUECO 

MIS PELÍCULAS DE 2022: 

1-Licorice Pizza (Paul Thomas Anderson)

2-Drive My Car (Ryûsuke Hamaguchi)

3-Crímenes del futuro (David Cronenberg)

4-The Batman (Matt Reeves)

5-La peor persona del mundo (Joachim Trier)

6-Top Gun: Maverick (Joseph Kosinski)

7-Un pequeño mundo (Laura Wandel)

8-Apollo 10 ½ (Richard Linklater)

9-Elvis (Baz Luhrmann)

10-Aftersun (Charlotte Wells)

11-El peso de un talento descomunal (Tom Gormican)

12-Fuego / Stars at Noon (Claire Dennis)

13-Un héroe (Asghar Farhadi)

14-Mass (Fran Kranz)

15-Bullet Train (David Leitch)

16-Cinco lobitos (Alauda Ruiz de Azúa)

17-La tragedia de Macbeth (Joel Coen)

18-Help (Marc Munden)

19-Glass Onion (Rian Johnson)

20-Armageddon Time (James Gray)

21-Black Phone (Scott Derrickson)

22-Belfast (Kenneth Branagh)

23-Alcarràs (Carla Simón)

24-Una familia verdadera (Fabien Gorgeart)

25-Nowhere Special (Uberto Pasolini)

 

MIS DOCUMENTALES DE 2022: 

1-Val

2-El leopardo de las nieves

3-Michael Cimino. Un milagro americano

4-Summer of Soul

5-Alimentando al mundo

 

MIS SERIES DE 2022: 

1-Tokyo Vice

2-Encerrado con el diablo (Black Bird)

3-El gabinete de curiosidades de Guillermo del Toro

4-Apagón

5-La sangre helada (The North Water)

6-Secretos de un matrimonio

7-Los anillos de poder

8-The Mandalorian. Temp. 2

9-Love, Death + Robots. Temp. 3

10-Stranger Things. Temp. 4

 








NOEL CEBALLOS

 

1.          Crímenes del futuro (David Cronenberg)

2.          Memoria (Apichatpong Weerasethakul)

3.          Licorice Pizza (P.T. Anderson)

4.          ¡Nop! (Jordan Peele)

5.          Fuego (Claire Denis)

6.          Benediction (Terence Davies)

7.          Elvis (Baz Luhrmann)

8.          La tragedia de Macbeth (Joel Coen)

9.          Aftersun (Charlotte Wells)

10.      Apolo 10 ½: Una infancia espacial (Richard Linklater)

11.      Ambulance (Michael Bay) 

Sorpresa del año: The Batman (Matt Reeves), un blockbuster de superhéroes que intenta buscar su propio estilo en lugar de reutilizar fórmulas. 

Reposición del año: Francisca (Manoel de Oliveira, 1981). 

Edición doméstica del año: Arrebato (Iván Zulueta, 1979), restaurada en 4K a partir del negativo original. 

Injusticia del año: La divertidísima e ingeniosa Camera Café, la película (Ernesto Sevilla) se merecía más amor del que se le ha dado. 

 








MARÍA JOSÉ CODES

 

1.     Pacifiction, Albert Serra

La película más desconcertante del año, la más potente. Diría que es una mezcla entre el discurso narrativo del primer Houellebecq y el cinematográfico de Sorrentino. Una ficción sobre la banalización colonialista del mal. El actor Benoît Magimel lleva todo el peso de la trama de manera magistral.

 

2.    Licorice Pizza, Paul Thomas Anderson

Desde el principio de la película me sedujeron esta pareja buscavidas: veinteañera medio guapa y adolescente con granos. Ingeniosos, inteligentes y tiernos. Personajes nada convencionales a los que te gustaría ver crecer para saber en qué se convierten.

 

3.    Drive My Car, Ryusuke Hamaguchi

Estupenda adaptación del relato de Murakami en el que un director de teatro, que acaba de sufrir un drama personal, acepta montar “Tio Vania” en Hiroshima y se le asigna una chófer con la que entablará una relación de amistad terapéutica.


4.    Alcarràs, Carla Simón

Brillante. La fuerza de esta película la transmiten los personajes. Gentes que resisten y aguantan su vela como pueden, apretando las mandíbulas y levantando la piedra, como Sísifo, una y otra vez.

 

5.    El acontecimiento, Audrey Diwan

Adaptación de la novela homónima de la premio Nobel, Annie Ernaux, que resulta tan cruda y desasosegante como la novela. El angustioso ir y venir del personaje (alter ego de la propia Ernaux), por los antros donde se practicaban los abortos ilegales en la Francia de los sesenta. 

 

6.    La isla de Bergman, Mia Hansen-Løve

Una pareja de cineastas (en la que es fácil reconocer a la propia Hansen-Løve y a su expareja, Olivier Assayas), se trasladan a la isla de Fårö, donde vivió Bergman y rodó algunas de sus películas, para explorar la obra del maestro y buscar inspiración para sus próximos proyectos. La pareja nos muestra los distintos caminos de la creación artística: el de ella, un proceso lento y lleno de dudas. El de él, desbordante y sin vacilaciones.

 

7.    La peor persona del mundo, Joachim Trier

Una persona puede ser maravillosa y decepcionante al mismo tiempo, según la pareja con la que se encuentre. Y es que, en contra de lo que decía Baudelaire, no se puede ser sublime sin interrupción. La protagonista nos seduce por su naturalidad, su sinceridad, su confusión y su deseo de experimentar la intensidad de la vida.

 

8.    Un héroe, Asghar Farhadi

Historia de cómo las buenas intenciones a veces acaban por complicar la vida de un hombre en una sociedad tradicionalista, en la que el castigo a una mujer por el delito de adulterio es desproporcionado. Farhadi nunca decepciona, aunque esta no sea, creo, su mejor película.

 

9.    La hija oscura, Maggie Gyllenhaal

Una filóloga en edad madura pasa sola unas vacaciones en una isla griega, donde conoce a una madre joven y a su hija, que le hacen recordar su propio pasado como madre: el descuido con el que trató a veces a sus hijas por no soportar la tiranía de la maternidad. Olivia Colman como siempre: fabulosa. 

       10. Mali Twist, Robert Guédiguian

Ambientada en el Malí de los sesenta, la película nos cuenta una historia de aperturismo, de lucha por la libertad y de idealismo político. Puede parecer una obra menor, tal vez porque la trama es una historia de amor “imposible” entre una pareja de jóvenes que se saltan las leyes tribales. En mi opinión, Guédiguian acaba contando, a través de la pareja, la historia de un gran paso atrás para las mujeres en ese país. 

Algunas de las mejores series que he visto este año son: 

·       Secretos de un matrimonio

·       We are who we are

·       Top Boy 3

·       Landscapers

·       White Lotus

·       Industry

·       The responder

·       Inventing Anna

 









DAVID LEO GARCÍA 

Diez películas lunáticas. Las unas grotescas, las otras tiernas (algunas las dos cosas); reflejos de nuestra vida hipermediatizada: la tecnología que une y que desune, que desnuda y que disfraza; la política como argamasa y como dinamita; la intimidad como revolución contra la propia intimidad. 

FAIRYTALE (A. Sokurov)

MANTÍCORA (C. Vermut)

WHEN THE WAVES ARE GONE (L. Diaz)

BAD LUCK BANGING OR LOONY PORN (R. Jude)

CLOSE (L. Dhont)

LES CINQ DIABLES (L. Mysius)

LES OLYMPIADES (J. Audiard)

INMOTEP (J. Génisson)

UN AÑO, UNA NOCHE (I. Lakuesta)

WHAT DO WE SEE WHEN WE LOOK AT THE SKY (A. Koberidze)

 








TXEMA MARTÍN 

1. ‘Close’ (Lukas Dhont)

2. ‘Aftersun’ (Charlotte Wells)

3. ‘As Bestas’ (Rodrigo Sorogoyen)

4. ‘Decision to Leave’ (Park Chan-wook)

5. ‘Great Freedom’ (Sebastian Meise)

6. ‘Un año, una noche’ (Isaki Lacuesta) 

7. ‘La hija oscura’ (Maggie Gyllenhaal)

8. ‘La peor persona del mundo’ (Joaquim Trier) 

9. ‘Hasta los huesos: Bones and All’ (Luca Guadagnino)

10. ‘Pacifiction’ (Albert Serra)

11. ‘Vortex’ (Gaspar Noé)

12. ‘Blonde’ (Andrew Dominik)

13. ‘Drive my car’ (Ryûsuke Hamaguchi)

14. ‘Mi vacío y yo’ (Adrián Silvestre)

15. ‘Licorice Pizza’ (Paul Thomas Anderson)

16. ‘Crímenes del futuro’ (David Cronenberg)

17. ‘Barbarian’ (Zach Cregger)

18. ‘Mantícora’ (Carlos Vermut)

19. ‘La Caída’ (Lucía Puenzo)

20. ‘Nope’ (Jordan Peele)

 








GUILLERMO MAS ARELLANO 

Los blockbusters cunden multiformes sobre la tierra, en eterno retorno de lo mismo: Top Gun, Avatar, Parque Jurásico, The Batman, todo Marvel… No conozco un año más mediocre, ni más agotado desde el punto de vista cinematográfico, que el que acabamos de cerrar. Tampoco hay grandes series que reseñar; en más de un sentido, el cine después de la pandemia está acabado. Sin embargo, destaco dos obras maestras indiscutibles: la última película de Robert Eggers, una revisión vikinga del mito de Hamlet cargada con un marcado simbolismo; y la nueva miniserie de David Simon, que representa el epítome en clave noir de todo lo que fue The Wire. El fenómeno cultural más interesante es, sin duda alguna, la coincidencia en un mismo año de sendos biopics sobre los dos sex-symbols más sugerentes de la cultura pop: Elvis Presley y Marilyn Monroe. Se añade también la vuelta estética de David Cronenberg a sus orígenes en la “nueva carne”. Paul Thomas Anderson se une a la revisión “nostálgica” de otros directores en los últimos años (Sorrentino, Cuarón, Almodóvar, Iñárritu, Branagh y hasta Spielberg). Tras destacar la brillante adaptación del cómic de Neil Gaiman a la “pequeña pantalla”, cabe mencionar una nueva versión de Los vampiros (Louis Feuillade, 1915), llena de meta-referencias sobre el estado actual del propio cine, otra vez a cargo de Olivier Assayas. Esperemos que el 2023 sea mejor, porque difícilmente podrá ser peor. En definitiva, falta un equivalente audiovisual de la reinvención estética que Michel Houellebecq y Cormac McCarthy han practicado en la novela. 

Películas:

1-The Northman (Robert Eggers)

2-Blonde (Andrew Dominik) y Elvis (Baz Luhrmann)

3-Licorice Pizza (Paul Thomas Anderson)

4-Crímenes del futuro (David Cronenberg)

5-Atenea (Romain Gavras) 

Series:

1-La ciudad es nuestra (HBO)

2-Sandman (Netflix)

3-Irma Vep (HBO)

4-Outer Range (Prime Video)

5-Tokyo Vice (HBO)

 

VICENTE MOLINA FOIX 

1. Mantícora, de Carlos Vermut. En un año de horripilantes monstruos fallidos, Vermut y su actor Nacho Sánchez crean uno memorable, de buena voluntad y de mucha conciencia. 

2. Maigret, de Patrice Leconte, o el academicismo de clase superior. 

3. Drive My Car, de Ryusuke Hamaguchi, carrocería desigual pero alta cilindrada conceptual. 

4. Close, de Lukas Dhont. No me gustó su anterior Girl, pero este ha sido para mí el film sorpresa del año. 

5. Broker. Las familias de Hirokazu Koreeda nunca nos fallan. 

6. Benediction, de Terence Davies, literatos y artistas descarriados en una "conversation piece" de refinado formato. 

7. Compartimento nº 6, de Juho Kuosmaken. El trágico glamour de Centro Europa. 

8. Cinco lobitos, de Alaúda Ruiz de Azúa, fundamentalmente por la presencia inspiradora de la actriz Susi Sánchez. 

9. Apagón (Serie), en razón de su primer episodio, dirigido con inteligente trepidación por Rodrigo Sorogoyen. 

10. París distrito 13, de Jacques Audiard, mi segunda sorpresa de la temporada.

 








JOSERRA ORTIZ 

Entre las secuelas de la pandemia por Covid-19, una muy evidente es la proliferación exagerada de material audiovisual que ahora llaman “contenido”. Si bien ya llevábamos varios años en medio de una sobreoferta de podcasts, videos y programación en YouTube, así como de películas y series originales y retransmitidas en las muchas plataformas de streaming, legales o piratas, en 2022 pienso que llegamos a una explotación excesiva, desorbitada, del mercado y de la audiencia. Como cinéfilo y consumidor adicto de lo que se hace en formato televisual, me resulta incómodo vivir en esta época paradójica en la que hay mucho bueno qué ver, porque no alcanzo a verlo todo, mucho menos con la atención que desearía. Sin embargo, aunque no me he conformado a la muerte de la experiencia de la sala cinematográfica, ya completamente secuestrada por la poética Marvel y la fórmula Pixar, agradezco la oportunidad de tener tanto material de entre el cuál escoger en la comodidad de mi casa. De entre todo lo que consumí, celebro especialmente las cintas que valientemente se enfrentaron a los discursos políticamente correctos de nuestra época, y que en muchas críticas demeritaron su valor artístico, sobre todo como exploraciones desnudas de la brutalidad humana y la explotación morbosa del otro (o la otra, en todo caso) como marca epistémica del siglo XXI: tales son los casos de Blonde, Dhamer, Don’t Worry Darling, Los Plebes y Cerdita; igualmente, aquellas obras que reconfiguran o parodian uno de los modelos mercantiles de relato más socorridos de la actualidad: la adaptación o el reboot explotador de la nostalgia, como en Chip ‘n Dale, Prey, Clerks III, Weird y Pinocchio de Guillermo del Toro. Cuatro historias más o menos originales, pero completamente distantes unas de otras, me parecieron lo más cercano que estamos al réquiem por el cine que un día fue y que probablemente ya no vuelva; cines de guion, de historias muy humanas, pero de condiciones míticas, que exploran con excelentes trabajos actorales las posibilidades del cine espectacular pero no de espectáculo: The Outfit, The Northman, Argentina, 1985 y C’mon C’mon; además de otras tantas que configuran cuando menos dos de las condiciones que acabo de anotar, y que logran, al mismo tiempo, ser auténticas piezas originales entre sus pares, obras de arte que ojalá perduren en el imaginario colectivo, verdadero cine de autor: Bones and All, Crimes of the Future, Decision to Leave. El documental sobre el tema del Disney Chanel es parte del contenido original del canal de YouTube Defunctland, especializado en trabajos sobre extintos parques de diversiones, atracciones, programación infantil y temas parecidos, y en este caso hace una investigación muy interesante sobre el autor de las cuatro notas que marcan la programación de ese canal televisivo; es un trabajo de microhistoria de nicho muy valioso y que de verdad vale la pena como ejemplo de investigación original. He anotado también dos seriados mexicanos que, me parece, se escapan de la norma de mediocridad narrativa de las series de este país; uno es una adaptación que mejora el material original, Toda la sangre, y que finalmente abraza las condiciones del relato televisivo mexicano sin caer en caricaturas; el otro es una comedia muy divertida que se separa completamente del humor patrio, Harina.

Para cumplir con la invitación que me hace este blog cada año y seleccionar las mejores películas y series que vi el año pasado, seleccioné 22 títulos diversos, que también muestran la variedad de lugares, formatos, propuestas, presupuestos, cualidades y calidades, además de estéticas y éticas, que consumí en ese tiempo, y que seguramente continuaré visitando este 2023. Enlisto en orden alfabético, sin distinguir entre películas y series y termino, además, un listado de menciones importantes de otros materiales que me gustaron mucho en el año, así como las cinco películas que más me decepcionaron: no son malas cintas, tal vez ni siquiera mediocres, pero me parecen formulas ya agotadas, casos de productos tramposos que pretendían cierta novedad o diferencia y quedaron como historias y formatos del montón. 

Argentina, 1985, (Santiago Mitre).

Blonde, (Andrew Dominik).

Bones and All, (Luca Guadagnino).

C’mon C’mon, (Mike Mills).

Cerdita, (Carlota Pereda).

Chip ‘n Dale: Rescue Rangers, (Akiva Schaffer).

Crimes of the Future, (David Cronemberg).

Clerks III, (Kevin Smith).

Dahmer. Monster: The Jeffrey Dahmer Story, (Ian Brennan y Ryan Murphy).

Decision to Leave (Park Chan-wook)

Disney Channel’s Theme: A History Mistery, (Kevin Perjurer).

Don’t Worry Darling, (Olivia Wilde).

Harina, el teniente vs. el cancelador (Pedro Esteves, Carlos Reichel y Joe Randón).

The Northman, (Robert Eggers).

The Outfit, (Graham Moore).

Pinocchio, (Guillero del Toro).

Los Plebes, (Eduardo Giralt y Emmanuel Massu)

Prey, (Dan Trachtenberg).

Stutz, (Jomah Hill).

Toda la sangre, (Luis Prieto y Hari Sama)

Weird: The Al Yankovic Story, (Eric Appel). 

Menciones importantes: Aloners (Hong Seung-eun), Apollo 10 ½ (Richard Linklater), Barbarian (Zach Kregger), La Caída (Lucía Puezo), Catherine Called Birdy (Lena Dunham), Everything Everywhere All at Once (Dan Kwan y Daniel Scheinert), The Fallout, (Megan Park). Fast and Feel Love (Nawapol Thamrongrattanarit), Fire Island (Andrew Ahn), Haute Couture (Sylvie Ohayon), Inside Man, (Paul McGuigan y Steve Moffat). Medieval (Petr Jákl), Mrs. Harris Goes to Paris (Anthony Fabian), Not Okay (Queen Shephard), Señorita 89 (María Reneé Prudencio), Something From Tiffany’s (Daryl Wein), Trainwreck: Woodstock 99 (Jamie Crawford), El último rey: el hijo del pueblo (Juan Osorio), Vienna Blood (Steve Thompson), Vortex (Gaspar Noé), Warrior Nun (Simon Barry). 

Cinco decepciones importantes: Amsterdam (David O. Russell), The Batman (Matt Reeves), Bardo (Alejandro González Irrárritu), White Noise (Noah Baumbach), Nope (Jordan Peele).

 









PEPO PÉREZ 

Licorice Pizza, dir. Paul Thomas Anderson. Hay una escena muda que resume la grandeza de esta comedia «setentera» basada en hechos reales (algo que se percibe aunque lo descubras, como yo, después de verla). Tras la sensacional secuencia del camión marcha atrás, realizada tan gloriosamente como el resto de la película, Alana (maravillosa Alana Haim) se queda sola, sentada en la acera. Mira a lo lejos a su «novio» Gary (maravilloso Cooper Hoffman) jugar con sus amigos como los chavales que aún son (el plano en ese momento casi parece de Spielberg). Pero ella ya es una mujer, y se desespera, y sigue luchando, buscando un «hombre», condicionada por los roles sociales de la época, etc. Nada está subrayado porque las intenciones artísticas son buenas. Las mejores. 

Emily the Criminal, dir. John Patton Ford. Narración contundente, magra y sin un solo flashback (el debutante Ford knows) para una historia que parece desarrollarse conforme la estamos viendo. El elemento autobiográfico del argumento (la deuda del préstamo para estudios, que Ford tuvo realmente en su día, igual que 45 millones de estadounidenses en 2022) es la «verdad» emocional que construye el resto. Por eso el comentario social sobre el neoliberalismo está tan bien calzado, porque este «thriller» no va de eso aunque vaya de eso. La película costó 1.5 millón de $ y ya ha recaudado 2.2 millones. Antes que dinero, lo que hace falta es lo que hace falta. Aubrey Plaza, que coproduce y protagoniza el filme como Emily, la «artista» que descubre su «vocación», está apoteósica. 

A Chiara, dir. Jonas Carpignano. La tradición neorrealista italiana puede actualizarse y seguir viva con películas tan magníficas como esta. 

Alcarràs, dir. Carla Simón. Es llamativo que el conflicto de fondo (los grandes terrenos rurales que requieren las renovables vs. la desaparición de pequeñas economías agrícolas) haya coincidido el mismo año con el de otra película, As bestas. Pero Alcarràs es más que eso porque abre el foco hacia los niños, la familia y sus tensiones domésticas. Para cuando te quieres dar cuenta, sales del cine y parece que has estado allí. En Alcarràs. 

Nope, dir. Jordan Peele. Formidable mezcla de géneros para una cinta intrigante, misteriosa y original. No es perfecta pero sí seguramente la mejor película del verano 2022. Keke Palmer, divertidísima; Daniel Kaluuya, a su manera, también. 

Pacifiction, dir. Albert Serra. El propio director afirma que es su película «más accesible», y tiene razón aunque yo en el cine me partía viendo cómo alargaaaba las escenas para seguir poniendo a prueba nuestra paciencia como espectadores. Ya solo por la escena de surf filmada «tras las bambalinas» merece la pena, aunque hay mucho más en esta sátira vanguardista del neocolonialismo en la era del turismo global, entre el ensayo y lo narrativo, con mucho humor implícito, marca Serra. A saber qué pensó del rodaje Benoît Magimel, algo nos podemos figurar viéndole en pantalla, pero el caso es que está fenomenal y graciosísimo como «alto comisionado» de la República francesa en Tahití. Pahoa Mahagafanau (Shannah), gran descubrimiento. 

Blonde, dir. Andrew Dominik. Bella película, como todo lo que rueda Dominik, pero muy dura. Como alguien ha dicho, sin Ana de Armas (es impactante cómo se expone) sería insoportable de ver. No me convence el asunto de fabular tanta ficción a partir de una biografía, y de una actriz tan icónica como Marilyn Monroe además, pero ese «problema» creativo ya estaba en la novela base de Joyce Carol Oates. Por otro lado, los biopics son siempre frustrantes pero esto en realidad «no» es un biopic, etc. Muy significativa la recepción del filme en la era Netflix, con algunas críticas delirantes (¿película «antiabortista»? WTF?). Para mí Blonde es sobre todo una tragedia de chivo expiatorio, Marilyn/De Armas como «mesías» que paga por los pecados de su comunidad. Qué pecados y qué comunidad, no creo que haga falta decirlo. 

Men, dir. Alex Garland. Seguramente podría haber sido mejor pero ya me parece bien como está. Una película menos obvia de lo que he leído en alguna reseña, cuyo ambiguo diálogo final confía en la inteligencia del espectador y se atreve a exponerse a algunas de las críticas que, previsiblemente, ha recibido la película. La atmósfera de horror folk y Jessie Buckley como la joven viuda Harper en su terrorífica odisea de «anamnesis», memorables. 

Bergman Island, dir. Mia Hansen-Løve. La ansiedad de las influencias y la crisis soterrada de un matrimonio muy bien traídas a la gran pantalla. Todo se percibe autobiográfico pero brillantemente filtrado a través del arte. El giro de la parte final me gustó muchísimo. 

Les Olympiades (PARÍS, Distrito 13), dir. Jacques Audiard. No es el mejor Audiard pero sí una estimable adaptación libre de historias cortas procedentes de Killing and Dying, la novela gráfica de Adrian Tomine. 

The Stranger, dir. Thomas M. Wright. Un punto de vista riguroso permite construir con éxito una película desconcertante, incómoda, sórdida. Para empezar, por toda la información que oculta un guion que empieza in medias res, y, derivado de ello, porque el espectador no tiene asideros claros para empatizar con los personajes. 

Eo, dir. Jerzy Skolimowksi. Es relevante por el giro cultural animalista y contiene imágenes raras y maravillosas, pero se topa con algunos límites de rodar una película desde el punto de vista animal: no puede evitar humanizarlos. Otra cosa buena de Eo es que te hace ver Au hasard Balthazar, de Bresson. 

Fire of Love, dir. Sara Dosa. Alucinante material de archivo, muy bien seleccionado y montado por la directora de este notable documental que parece pura ficción. 

Barbarian, dir. Zack Cregger. Imprevisible, divertida y grotesca, en la mejor tradición del fantastique. No es «terror elevado» ni falta que le hace. Georgina Campbell, «fantástica». 

Im Westen nichts Neues (Sin novedad en el frente), dir. Edward Berger. Gran despliegue técnico para esta adaptación de Erich Maria Remarque, aunque lo mejor quizá está en las «pequeñas escenas» fuera del frente. 

X, dir. Ti West. Homenaje gozoso al cine porno fundacional y al slasher USA más primigenio, el de La matanza de Texas. Mia Goth está alucinante y terrorífica incluso como «heroína»; su personaje «dual» trasciende los «hechos» concretos del filme para dar escalofríos alegóricos. La película funciona además, si así se quiere, como sátira del fundamentalismo cristiano protestante. 

Les choses humaines (El acusado), dir. Yvan Attal. Un intento muy digno, sin tonterías ni maniqueísmos, de dramatizar judicialmente la nueva sensibilidad sobre el consentimiento sexual tras la cuarta ola feminista. Varios personajes son puros arquetipos, pero todos los artistas involucrados lo saben, empezando por los actores, y logran que el invento funcione. 

Verdens verste menneske (La peor persona del mundo), dir. Joachim Trier. Ni tanto ni tan calvo. Me dice Manolo Arias con mucha gracia que la detestó porque le pareció una «neo-Amélie» (película que yo también odio cordialmente). El título en francés de esta película noruega, Julie (en 12 chapitres), parece darle la razón. A mí me gustaron cosas y disgustaron otras. Hay mucho cliché, en eso tiene razón Manolo, pero la película está ejecutada con una convicción que trasciende sus limitaciones de guion, desde la esplendorosa realización a las actuaciones, destacando una soberbia Renate Reinsve que logra construir una «persona» a pesar de los mimbres de los que dispone. La película capta con mucho encanto la «ansiedad por incertidumbre» de los jóvenes adultos al borde de los 30 (Julie/Renate). A mí al menos me transportó a aquellos años en los que aún hay tantos cruces de camino para elegir que vives con permanente insatisfacción y angustia a «equivocarte». 

Argentina, 1985, dir. Santiago Mitre. Docudrama convencional y «buenista» pero muy efectivo en su divulgación. Sobre todo en su evocación del clima de amenaza militar latente en la Argentina de 1985 y en lo bien que explica la clave jurídica del caso judicial recreado, condensada en el alegato del fiscal (un Ricardo Darín muy simpático como Julio César Strasssera) contra las Juntas militares de la dictadura de Videla. Estoy muy a favor de la memoria histórica y no todo tiene que ser como Shoah de Lanzmann, así que bien. La película ha tenido una resonancia significativa en España. Por razones evidentes. 

Emancipation, dir. Antoine Fuqua. Hay pintura de brocha gorda en esta «Schindler’s List del esclavismo» durante la Guerra Civil USA y escenas en las que pareces estar viendo The Equalizer 3 porque Fuqua tiene tendencia al efectismo castrojo. Pero la realización es de diez y al final dan un poco igual todas las licencias que se toma con la historia (real en origen) del esclavo «Whipped» Peter, porque ya sabemos que no estamos viendo un documental y que «no ocurrió así» sino algo «equivalente» que Fuqua, lo quiera o no, nos hace imaginar como espectadores. Estoy muy a favor de la memoria histórica y no todo tiene que ser Shoah, etc. 

The Northman, dir. Robert Eggers. Seguramente podría haber sido menos convencional pero el rodaje costó más de la cuenta y los productores metieron demasiado la zarpa. Se nota. Lo mejor quizá es cómo actualiza la tradición de la leyenda escandinava Amleth/Hamlet. 

Dejo fuera de lista las siguientes películas porque «no eran para mí» o me dejaron frío, aun considerando su relevancia en 2022, y por eso las menciono: Drive my Car (dir. Ryusuke Hamaguchi, ánimo y mucha paciencia para verla), Crímenes del futuro (Cronenberg ‘80s-`90s en bucle), As bestas (dir. Rodrigo Sorogoyen, técnica impecable, poco arte [nota al margen: he visto estas navidades Antidisturbios, también de Sorogoyen y la guionista Isabel Peña, y es soberbia, lo más parecido a The Wire que se ha hecho en serie televisiva española, y además en solo 6 episodios]), Mantícora (dir. Carlos Vermut; tiene escenas perturbadoras aunque todo me pareció demasiado calculado: cierra el significado), Atenea (dir. Romain Gavras, mucho melodrama), Top Gun: Maverick (dir. Joseph Kosinski, no entendí bien el estilo de realización tan retro y su trasnochada épica imperialista; la película madre era un producto de la Guerra Fría, etc.), Everything Everywhere All at Once (dirs. Dan Kwan y Daniel Scheinert, muy ingeniosa e intensa pero tampoco para mí), Benediction (dir. Terence Davies, muy fino como siempre pero prefiero el «cine» al «teatro»). 

NOTA FINAL: este otoño intenté ver en pantalla grande De uskyldige (Los inocentes), dirigida por Eskil Vogt, quien por cierto es coguionista de La peor persona del mundo. Pero el cine cambió ese día el horario sin avisarlo en su web (adelantó la sesión más de media hora) y fuimos varias personas las que nos quedamos frustradas sin verla (quitaron la película de cartelera al día siguiente). En el caso improbable de que algún responsable del cine lea esto (ellos saben bien su pifia): por favor, no lo hagan más. DESTRUYEN NUESTRA ILUSIÓN. 

Series 2022

 

Esterno notte (Exterior noche, miniserie), Marco Bellocchio at his best. Ver en las escenas de presentación a Aldo Moro (un impresionante Fabrizio Gifuni) llegando a casa por la noche, como si no tuviera familia, y haciéndose la cena, un huevo que se fríe y se come lentamente, ya te da una idea de la dimensión de la cosa. Algo parecido ocurre en el segundo episodio con Francesco Cossiga (Fausto Russo Alesi), etc. Exterior noche es un retrato, íntimo hasta el extrañamiento y lo grotesco (tradición Fellini), de los protagonistas de una tragedia nacional con chivo expiatorio que Bellocchio ya abordó en Buongiorno, notte (2003). Aquí vuelve al asunto, testarudo y brillante, para exponer las miserias de la clase política que gobernó Italia durante décadas. Sensacional. 

Me he enrollado demasiado, así que va solo la lista de las demás series 2022 que me han gustado, sin reseñas: 

Irma Vep, Oliver Assayas

Atlanta, T3, Donald Glover

The Rehearsal, T1, Nathan Fielder

Autodefensa, Berta Prieto, Belén Barenys y Miguel Ángel Blanca

Barry, T3, Bill Hader y Alec Berg

Peacemaker, James Gunn

Industry, T2, Mickey Down & Konrad Kay

Ozark, T4, Bill Dubuque y Mark Williams

Outer Range T1, Brian Watkins

Werewolf by Night, Michael Giacchino

Los diarios de Andy Warhol, miniserie, Andrew Rossi

The Bear, T1, Christopher Storer

The Old Man, T1, Jonathan E. Steinberg y Robert Levine

Tokyo Vice, T1, J.T. Rogers  



martes, 3 de enero de 2023

CORTINA DE HUMO


 [Publicado en medios de Vocento el martes 27 de diciembre] 

          La vida va en serio, conviene descubrirlo pronto. Si no tienes el poder, decía mi padre, solo te queda despotricar. Mi padre era un posibilista. Todo lo que se hacía, o se podía hacer, le parecía bien. Y lo que no se hacía ni se podía hacer, por más que uno lo deseara, estaba mal. Era el mal, decía elevando el tono hasta sonar grandilocuente. Lo que no se hace no existe, hijo, desconfía siempre de quienes desean tener sin hacer, o mandar sin esforzarse, esos son los peores.

Mi padre aprendió esta doctrina en una novela excéntrica que solo él leía como un tratado moral. Todas las verdades que se cuentan son una sarta de mentiras, decía sonriendo, pero no importa. La gente cree en la Biblia y el Corán como si fueran libros de historia. Y aún peor, la gente cree en los libros de historia como si fueran la Biblia y el Corán. Nada está escrito de antemano y todo está permitido. Hasta la Ley Trans, añado. O el Mundial de fútbol catarí, corrupto hasta la médula, transformado en la ketamina del pueblo, estimulante global del rancio nacionalismo y el populismo más nocivo, pese a la putrefacción de sus entrañas institucionales.

Todo sirve hoy, ya sea la covid, la guerra de Ucrania o el Nobel de literatura, como cortina de humo para distraernos de una realidad que, si quedara al desnudo, espantaría a quien la viera. Lo que aparece encubre lo que no debe ser visto. La avidez y depredación de un sistema económico, sin alternativa a la vista, que produce la riqueza y el beneficio de una minoría. Vivimos en el mejor de los mundos posibles, proclama una amiga cándida que ha cometido el error común de no leer a Voltaire. Y le doy la razón ya que no puedo darle nada más valioso. Vivimos en un mundo que muchos juzgan luminoso y es tan solo una fachada de espejismos y trampantojos, una pantalla diseñada para engañar y seducir con espectáculos banales. Es difícil educar a los niños y las niñas en este ecosistema y evitar que se conviertan en pirañas y tiburones cuando crezcan.

Todo funciona, en suma, como tapadera de un modo de vida insostenible, según los analistas más pesimistas. Los optimistas, como mi amiga, solo ven una manifestación de lo insustancial e intrascendente que es la vida y la necesidad que tenemos de darle valor y sentido. Eso quiero creer ahora que el aciago 2022 se agota y 2023 se anuncia con la publicidad y arrogancia de lo que es nuevo y joven. Veremos si se cumplen sus promesas y expectativas. De momento, humor, como diría Cervantes, mucho humor. 

martes, 27 de diciembre de 2022

SED DE SANGRE

  

[Julie Légère, Elsa Whyte y Laura Pérez, El secreto de los vampiros, Errata Naturae, trad.: Regina López Muñoz, 2022, págs. 76]

           Borges decía que los escritores originales creaban a sus precursores. Algo similar pasa con Drácula. A partir de la existencia del famoso vampiro concebido por Stoker cabe imaginar una genealogía de criaturas vampíricas o monstruosas que lo precedieron o lo anunciaron con su apetito de vida inmortal y su sed infinita de sangre mortal. A ilustrar y comentar este linaje malvado está dedicado este espléndido libro narrado por la voz seductora de una vampira intemporal, a la que prestan sus conocimientos las dos autoras, Julie Légere y Elsa Whyte, y su talento visual Laura Pérez, capaz de recrear con acierto cada avatar o episodio vivido por los vampiros y sus víctimas a lo largo del tiempo.

          Hace dos años, al filo de la pandemia, la Cinemateca francesa y el CaixaForum de Madrid y Barcelona dieron a la luz una magnífica exposición dedicada a la trascendencia en el imaginario popular del cine y la literatura de la figura del vampiro, acompañada de un catálogo suntuoso escrito por algunos de los grandes especialistas internacionales en el tema. Este nuevo libro nos permite adentrarnos en los entresijos antropológicos y folclóricos de los vampiros, y en su devenir histórico, creando un perfil global de la polifacética criatura. Desde el “nukekubi” japonés, esa falsa mujer que cuando llega la noche separa su cabeza del cuerpo y se dedica a morder a los vivos, hasta el africano “adze”, un insecto succionador de hemoglobina, hasta el “jiangshi”, un vampiro chino disfrazado de mandarín siniestro o dama cortesana ávida de cuerpos vivos, el “vurdalak” bosnio y húngaro, el “strigoi” y el “nosferat” rumanos, la “tlahuelpuchi”, bruja y vampira mexicana, o el “soucouyant”, anciana diurna y bola de fuego nocturna que se cuela en los hogares antillanos y contagia del mal a sus moradores, plurales son las máscaras carismáticas que adopta en todas las culturas del mundo esta amenaza parasitaria que se cierne sobre los vivos para robarles la esencia vital.

La leyenda negra del vampiro es milenaria, como demuestran figuras terribles como la legendaria Lilit del Génesis gnóstico y del poema “Eden Bower” de Rossettilas serpentinas lamias y las empusas romanas, Vlad el Empalador, supuesto modelo de Drácula, y abarca toda la geografía terrestre, como hemos visto, con modalidades locales y regionales de enorme interés, como el travieso “vetāla” de los antiguos cuentos sánscritos, pero hasta la llegada del romanticismo con tonalidad gótica, contra el imperio de las luces, como señalan con acierto las autoras, no alcanzó las formas definidas que lo actualizarían y transformarían en un icono de las culturas modernas. Es aquí donde conviene pronunciar el sonoro nombre de Polidori y su célebre vampiro byroniano Lord Ruthven, primera encarnación de esta nueva variante del tipo ancestral, a comienzos del siglo XIX. A lo largo de este siglo de predominio de los valores burgueses, la metamorfosis del vampiro, título del poema de Baudelaire que celebra el poder demoníaco de una amante vampira, se convierte en uno de los capítulos más logrados por su riqueza temática y la variedad de personajes literarios o reales que lo encarnan. El vampiro se vuelve entonces una criatura subversiva y transgresora, en respuesta a las mutaciones de la época, mujer fatal o dandi peligroso, reniega del realismo estético, y se impone en la poesía maldita (Maldoror) o en las narrativas de género fantástico.

La Geraldine del poema “Christabel” de Coleridge se anticipa setenta y dos años a la Carmilla de Sheridan Le Fanu, dos vampiras adictas a la bioquímica erótica de las vírgenes adolescentes, como lo era también la condesa sangrienta Erzsébet Bathory, pero ambas demuestran que el vampirismo femenino, incitado por el deseo lésbico y destructor del orden patriarcal y familiar, incorpora un signo (pos)feminista de relevancia contemporánea. Mientras que la virilidad clásica del Drácula de Bram Stoker y las interpretaciones cinematográficas de Max Schreck, Bela Lugosi, Christopher Lee y Gary Oldman no deberían eclipsar la deriva posmoderna del Lestat homosexual de Anne Rice, o el romanticismo adolescente de la saga “Crepúsculo” de Stephenie Meyer. Los cazadores de vampiros también son homenajeados en estas páginas y, muy en especial, la gran Buffy Summers, la más poderosa y encantadora protectora de los humanos en su guerra secular contra el poder de los parásitos de colmillos aguzados.

Este estupendo libro no es, sin embargo, una enciclopedia sobre los vampiros. Es un álbum fascinante y seductor como las criaturas que describe, un álbum diseñado con esmero para saciar con los ojos, una y otra vez, nuestra sed de sangre. Quiero decir, de tinta. 

miércoles, 21 de diciembre de 2022

TRIÁNGULO DE TRISTEZA


  [Publicado en medios de Vocento el martes 13 de diciembre]

           A España, antes y después del Mundial, se le está poniendo una cara de tristeza que daría miedo si no fuera pasajera. Me lo dicen amigos extranjeros para consolarme. Lo tenéis todo para ser felices y os empeñáis en estropearlo. Y les replico que todos los países felices se parecen, como dice Tolstói, y solo los infelices son diferentes. Ahí está la desgracia española desde hace siglos. En la forma de parecer feliz sin serlo, confundiendo a las mentes cartesianas del continente.

          Los cronistas que contaron la verdad de lo sucedido en el partido Marruecos-España aún no dan crédito. La trascendencia histórica del evento era innegable. Los jugadores marroquíes lanzaban bromas a la cara de los jugadores españoles sobre el dudoso estatuto de Ceuta y Melilla cuando los tenían enfrente, negándose a disputar la posesión del balón. Los españoles, sin saber qué decir, miraban al césped cabizbajos, constatando el desgaste, o alzaban la mirada al cielo, implorando el amparo del ministro Marlaska o el socorro del helicóptero de la Guardia Civil. Los marroquíes celebraban cada ataque contra la portería española como otro asalto a la valla de Melilla.

Cuando llegó la tanda de penaltis, la situación se volvió crítica. Cuentan que Sarabia, al lanzar el primer penalti, pensaba en la incoherencia de derogar la sedición y estrelló el balón en el poste derecho. Soler, al tirar el segundo, cavilaba sobre el disparate de abaratar la malversación y le entregó la pelota prevaricando al portero marroquí. En el último tiro, Busquets se hizo eco del complot para controlar el Tribunal Constitucional. Sus ojos transmitían inquietud democrática y sus piernas temblaban como las de los magistrados. Golpeó la bola sin convicción, como si fuera la cabeza de los artífices de la Constitución, y consumó el desastre.

“El triángulo de la tristeza” es la película europea del año. El título se inspira en un concepto de cirugía plástica referido al ceño fruncido que expresa desazón. Está dirigida por un sueco irónico que mira el mundo con humor y crudeza. La película se burla de las cuestiones polémicas del presente y muestra que los discursos socialdemócratas y neoliberales de la Europa actual, conjugando demagogia solidaria y codicia capitalista, son una gran impostura ideológica que encubre una realidad social apenas sostenible. Europa ya la ha disfrutado. A España llega en febrero, con increíble retraso. Cuando se estrene, el malestar nacional no tendrá cirujano que lo remedie. 

sábado, 10 de diciembre de 2022

EL MULTIVERSO DE LAS IMÁGENES (2): MI CINE EUROPEO (1960-2019)

 [Hoy se entregan los Premios del Cine Europeo. Mi deseo es que triunfe El triángulo de la tristeza, la película de Ruben Östlund tan necesaria como demoledora para la amalgama de valores socialdemócratas y neoliberales vigente en la Europa actual.  Es un serio problema que el público no preste más atención al único cine que habla del estado de las cosas en el mundo con una mirada crítica, exigente e innovadora al mismo tiempo. Es una prueba, desoladora, de que la libertad creativa no es el valor preferido por el público. Para celebrar esta gran fiesta del cine minoritario publico mi lista de películas europeas preferidas desde los años 60 hasta 2019, en sintonía con mi lista de películas americanas de hace unos meses. Dentro de poco, como todo el mundo espera, publicaré mi lista de cine asiático…]

El cine europeo no es el primero que conocemos ni el que más nos acompaña a lo largo de la vida. Y, sin embargo, la cinematografía europea es tan importante en la historia y tan rica y variada, aunque de otra manera, más minoritaria, como la de Hollywood y alrededores. No tengo problemas en reconocerlo. Por esta razón, pongo en limpio mis listas de películas europeas para uso y disfrute de quienes, como yo, saben reconocer la valía de un cine sin el que este arte tampoco sería nunca el mismo. La selección, arbitraria y subjetiva como todas, ha sido hecha con criterios muy diversos durante un largo proceso de reflexión: la perduración del aprecio, la importancia en su estreno, la huella de la primera visión, la reincidencia, la constancia, la trascendencia del tiempo, el gusto actual, la trayectoria posterior del director, revisiones recientes, etc. 

Reglas: máximo 20 películas por década + 1 película favorita de la década (solo hay tres casos en que he hecho trampas con el número, por imposibilidad de descartar alguna de las seleccionadas) y una película por director en cada década (para ser justo con la abundancia y variedad de películas creativas). Comienzo la lista en los años sesenta porque es la década en que nací y conocí el cine casi al mismo tiempo, como he contado en otra parte. Y concluyo en 2019, por razones obvias, justo antes de la pandemia. El orden de las películas en la década correspondiente es cronológico, de ese modo es más fácil evaluar la evolución de la cosecha cinematográfica de cada decenio. Cuando el título en español no me gusta cito el título original. He visto todas estas películas varias veces y la mayoría las veo una y otra vez sin cansancio. Esto es solo la punta del iceberg, como suele decirse. El inmenso contingente y calidad de las películas excluidas dan una idea de su inabarcable grandeza…


1960-69

*Película de la década: El año pasado en Marienbad (Resnais)

La aventura (Antonioni)

Viridiana (Buñuel)

El proceso (Welles)

El desprecio (Godard)

El gatopardo (Visconti)

El sirviente (Losey)

Gertrud (Dreyer)

Los paraguas de Cherburgo (Demy)

Repulsión (Polanski)

El manuscrito hallado en Zaragoza (Has)

Margaritas (Chytilová)

Andréi Rubliov (Tarkovski)

Persona (Bergman)

Al azar Baltasar (Bresson)

Blow-Up (Antonioni)

Teorema (Pasolini)

L´homme qui ment (Robbe-Grillet)

Mi noche con Maud (Rohmer)

Sayat-Nova (Paradjanov)

Satyricon (Fellini)

La mujer infiel (Chabrol)


1970-79

*Película de la década: Saló (Pasolini)

El carnicero (Chabrol)

La rodilla de Clara/El amor por la tarde (Rohmer)

Las amargas lágrimas de Petra Von Kant (Fassbinder)

Aguirre, la cólera de Dios (Herzog)

Salomé (Bene)

La muerte de Maria Malibran (Schroeter)

La gran comilona (Ferreri)

La maman et la putain (Eustache)

Sanatorio bajo la clepsidra (Has)

Céline y Julie van en barco (Rivette)

El fantasma de la libertad (Buñuel)

Lo importante es amar (Zulawski)

El reportero (Antonioni)

El espejo (Tarkovski)

El Casanova (Fellini)

El quimérico inquilino (Polanski)

The Man Who Fell to Earth (Roeg)

Providence (Resnais)

El diablo, probablemente (Bresson)

La hipótesis del cuadro robado (Ruiz)

Hitler: un film de Alemania (Syberberg)

Amor de Perdição (Oliveira)


 1980-89

*Película de la década: Passion (Godard) 

Posesión (Zulawski)

Mi tío de América (Resnais)

Parsifal (Syberberg)

Una habitación en la ciudad (Demy)

Querelle (Fassbinder)

Fanny y Alexander (Bergman)

L´argent (Bresson)

La ville des pirates (Ruiz)

Y la nave va (Fellini)

Pauline en la playa (Rohmer)

Paris-Texas (Wenders)

El elemento del crimen (Von Trier)

A Zed & Two Noughts (Greenaway)

La leyenda de la fortaleza de Suram (Paradjanov)

Sacrificio (Tarkovski)

Los caníbales (Oliveira)

Dekalog (Kieślowski)

La condena (Tarr)

Los días del eclipse (Sokurov)

Paisaje en la niebla (Angelopoulos)

Palombella rossa (Moretti)


1990-99

*Película de la década: Histoire(s) du cinéma (Godard)

Europa (Von Trier)

La doble vida de Verónica (Kieślowski)

La Belle Noiseuse (Rivette)

El niño de Mâcon (Greenaway)

El valle Abraham (Oliveira)

El árbol, el alcalde y la mediateca (Rohmer)

Caro diario (Moretti)

71 fragmentos de una cronología del azar (Haneke)

Satantango (Tarr)

Los juncos salvajes (Techiné)

La mirada de Ulises (Angelopoulos)

La ceremonia (Chabrol)

La comedia de Dios/La boda de Dios (Monteiro)

Irma Vep (Assayas)

On connaît la chanson (Resnais)

Madre e hijo (Sokurov)

L´humanité (Dumont)

Beau travail (Denis)

El tiempo recobrado (Ruiz)

Todo sobre mi madre (Almodóvar)


2000-09

*Película de la década: El arca rusa (Sokurov)

Combate de amor en sueños (Ruiz)

Las armonías de Werckmeister (Tarr)

La inglesa y el duque (Rohmer)

Trouble Every Day (Denis)

El principio de incertidumbre (Oliveira)

Dogville (Von Trier)

Choses secrètes (Brisseau)

Irreversible (Noé)

Demonlover (Assayas)

Tiresias (Bonello)

Hable con ella (Almodóvar)

Twentynine Palms (Dumont)

The Dreamers (Bertolucci)

La historia de Marie y Julien (Rivette)

Caché (Haneke)

Lady Chatterley (Ferran)

La graine et le mulet (Kechiche)

Nightwatching (Greenaway)

Bronson (Refn)

Les derniers jours du monde (Larrieu)

Les herbes folles (Resnais)


2010-19

*Película de la década: Le Livre d'image (Godard)

Carlos (Assayas)

Misterios de Lisboa (Ruiz)

Melancolía (Von Trier)

La piel que habito (Almodóvar)

Habemus Papam (Moretti)

Hors Satan/Ma Loute (Dumont)

L´Apollonide (Bonello)

Holy Motors (Carax)

Fausto (Sokurov)

Les salauds (Denis)

La gran belleza (Sorrentino)

La vida de Adèle (Kechiche)

El desconocido del lago (Guiraudie)

Goltzius and the Pelican Company (Greenaway)

Under The Skin (Glazer)

Crudo (Ducournau)

The Neon Demon (Refn)

Loveless (Zvyagintsev)

Les garçons sauvages (Mandico)

Retrato de una mujer en llamas (Sciamma)