martes, 12 de enero de 2010

ROHMER NO HA MUERTO






Digan lo que digan, confabulados en esto, todos los medios del mundo, Eric Rohmer no ha muerto. Ha muerto, a los ochenta y nueve años, Jean-Marie Maurice Scherer, no Eric Rohmer. El autor de La coleccionista no ha muerto. El autor de El amor por la tarde no ha muerto. El autor de La rodilla de Clara o Pauline en la playa no ha muerto. Ni el autor de Perceval el galés, La inglesa y el duque o La marquesa de O. No, es imposible. No ha muerto, ni podría morir nunca, el autor de La mujer del aviador y Cuento de verano, El rayo verde y El árbol, el alcalde y la mediateca. Y, sobre todo, el autor de Mi noche con Maud, ése no ha muerto ni morirá jamás. Sólo la inteligencia, decía Propercio, posee la gloria que no muere.

4 comentarios:

Alvy Singer dijo...

Ahora ya lo sabemos. Lo de que es inmortal.

Francisco Javier Torres dijo...

Ah, Mi noche con Maud, con esa tipa tan seductora a pesar (o por, no sé) sus pobladas sobaqueras... Tienes razón, amigo mío, Rohmer no ha muerto.

Oche Zamora dijo...

Rohmer siempre ha sido para mí el más cercano de todo el grupo. Y es verdad, no por morirse va a dejar de estar.
Saludos

periferia uber alles dijo...

Sí, Rohmer sigue vivo.
Una noche de hace más de veinte años pusieron en televisión "Pauline en la playa!". En ese momento yo no tenía ni doce años y tanto mi hermano como yo nos quedamos totalmente impresionados. No sabía ni el nombre del director ni me importaba en ese momento. Tampoco me parecía relevante el título de la película puesto que durante años recordé esa película sin tener ni idea del título. Con los años descubrí a Eric Rohmer y de vez en cuando me venía a la cabeza esa película vista en la infancia en la sala de estar de casa junto a mi hermano.
Un tiempo después empecé a pensar que esa película era de Rohmer.
Luego cayó en mis manos un típico libro de Cátedra de su colección de cine que trataba sobre la filmografía del director nouvellevaguero y reconocí uno de los fotogramas de esa adorada película que vi cuando era un crío. Por fin le había puesto nombre a la película y Rohmer, que ya me tenía enganchado, adquiría otro valor para mí al descubrir que "Pauline en la playa" era esa película que pusieron en la tele y que vi con mi hermano en alguna noche de los años ochenta.