martes, 21 de mayo de 2019

REVOLUCIÓN


[Publicado hoy en medios de Vocento]

Nadie sabe si este siglo acabará siendo tan revolucionario como promete. Esta promesa ya no pasa ni por la utopía ni por la distopía, sea esto lo que sea, ni por imponer a la realidad los discursos más radicales. La revolución ya no es lo que era, como tantas otras cosas. Ahora la revolución cambia la vida y la mentalidad de la gente, como la publicidad, sin alterar el orden social ni la economía. Bastante hacemos con sobrevivir a diario al fracaso de nuestras ilusiones y, aún peor, a su realización como para que vengan a contarnos películas sobre cómo debemos vivir, qué valores es correcto sostener y qué políticas apoyar para ser considerado guay. La derecha nos acusa de pringados y protestones solo por pensar que para cumplir los deseos de los ricos hay que ser rico. La mayoría vive la misma vida y consume los mismos productos y tiene los mismos sueños, sin saber si podrá financiarlos. Pero ocupar un lugar precario en la sufrida clase media también te condena al regaño de la izquierda. Nunca eres bastante solidario ni concienciado ni comprometido. La izquierda te imputa los desmanes constantes que se cometen contra el medio ambiente, las minorías sexuales y los pueblos del tercer mundo. Y la derecha te tacha de desagradecido si expresas decepción, te sientes frustrado en tus expectativas o te atreves a quejarte del excesivo trabajo y el escaso salario, las malditas horas extra y los contratos basura. O culpable o fracasado. Es el destino bipolar del ciudadano en este mundo complejo.
Y no tienes a nadie que te defienda, no vale engañarse. Esos que quieren captar tu voto vendiéndote resentimiento o rencor son los peores. Quieren absorber tu negatividad para volverla contra el mundo. Y tú no eres así, ni lo serás nunca. Para ti no representan ninguna amenaza los homosexuales, los transexuales, los inmigrantes, los animales, las políticas sociales, la gente diferente. Nada de esto te provoca pesadillas. Escuchas la palabra revolución en muchas bocas y sonríes. Te anuncian incontables revoluciones por minuto en todas partes y no te asustas. Hoy no eres nadie, ni puedes aspirar a nada, si no revolucionas tu negocio, ya sea la cirugía estética, las aplicaciones de móvil o la depilación íntima, la campaña electoral, el fútbol o la juguetería sexual, la gastronomía regional o la automoción inteligente. Vives en un contexto revolucionario de la mañana a la noche y también tu cuerpo, ay, se revoluciona a menudo. Son tiempos de revolución permanente y revolcón inminente. Y esto incluye una lección para Podemos. La estrategia idónea para escapar del discurso capitalista no es parecer un santo. Un machito santurrón o una fémina santísima. El remedio contra la impotencia política es la risa. En un mundo como este, sí, la ironía y la risa son revolucionarias.

3 comentarios:

Melmoth el errabundo dijo...

¿Revolucionario? ¿Dónde están los verdaderos lectores? Hay que leer “El arte de la novela” “Un encuentro” “El telón” o “Los testamentos traicionados”, de Milan Kundera. O “Mentira romántica y verdad novelesca”, de René Girald. O “Don Quijote de la Mancha” donde el ilustre caballero salía y entraba de su casa tranquilamente después de haber hecho realidad lo que imaginaba. ¿Qué pasó después? Kafka imagina a Gregorio Samsa, donde ya no puede salir de su habitación, convertido en un insecto. ¿Qué ha hecho el laboratorio de la historia con nosotros? Leemos en “Temor y temblor” de Kierkegaard: “La raza humana se va haciendo más insignificante a medida que pasan los siglos”.

¿No es suficiente toda nuestra memoria lectora e histórica? ¿Después de haber leído a Beckett, Cioran, Celine, Shopenhauer, Nietzsche, Gombrowicz, Musil, Bukowski, Kafka, Joyce, etcétera, etcétera, y estamos como si no hubiese pasado nada? ¿Hemos llegado al estado de la más absoluta idiotez en creer que depositando una papeleta dentro de una urna todo se soluciona? ¿Ya hemos olvidado la lectura de las obras de J. G. Ballard? Buen aditivo para una sociedad que se escuda tras las falsas apariencias y el pensamiento positivo de una sociedad agitada y basada en visiones reduccionistas o simplificadoras.¿Lo hemos olvidado? Ballard es un buen aliciente para a aquellos que están sometidos a la esperanzas frustradas que les hacen desesperar de los políticos como respuesta a todo.

Un fuerte abrazo.

FIODOR UILLI dijo...

A MI EN ESTA TESITURA SIEMPRE ME VIENEN A LA CABEZA UNAS PALABRAS DEL HYPERACTIVO DFWALLACE EN RELACION A QUE QUIERE DECIR ESO DE LA "ADULTEZ" EN SENTIDO ETICO Y EN RELACION AL CONTEXTO PREELECTORAL DE LOS JOVENES - EN SU CASO ESTADOUNIDENSES SOI-DISANT CULTOS Y BLABLABLA- EN EL AUGE DE LA ERA BUSH. QUE ES ESO DE LA "RESPONSABILIDAD" FRENTE AL CONTEXTO ?

AY, DE QUE NOS SIRVEN LAS VIEJAS LECTURAS PSEUDO-NIHILISTICO-METAFISICAS (que no lo son "per se", ojo, si no en la manera en que nos las presenta, mi pari) QUE EVOCA USTED EN SU COMENTARIO, BUEN SENYOR ?

_CONSTE QUE YO NO LO IMPUTO, NA'MAS ME PREGUNTO HUMILDEMENTE DESDE QUE POSICION ESCRIBE / OPINA / ENJUICIA USTED, SENYORIA _

NEGARA USTED AL GRAN SCHOPENHAUER SI LE DIGO QUE LA REVOLUCION ESTA EN ALGUNA PARTE ENTRE NUESTRAS CEJAS Y NUESTROS PIES? (si, lealo bien. A Nietzsche también de paso, va) PERO, VAYA, SEGURO QUE NO EN LAMENTARSE Y ENTRAR EN LA CUEVITA DE LAS YA MEDIO MAINSTREAM LECTURAS QUE USTED PROPONE / adula?

"¿No es suficiente toda nuestra memoria lectora e histórica?"... EN SERIO?? Ahj, pero qué ombliguera y reducida memoria la que usted atesora...

LECTURAS POR CIERTO, SI NOS PONEMOS UN POCO TIKISMIKIS, BIEN BLANQUECINAS, BIEN OCCIDENTOMACHITOCENTRICAS, BIEN MANIDAS BON SANG!

QUIEN SABE, QUIZA HAY VIDA MAS ALLA, PRUEBE. O QUIZA NO Y LO UNICO QUE NOS QUEDA AD INFINITUM ES LA RELECTURA DEL AMIGO RABELAIS. mmmmmmmm

CON MUCHO AMOR Y BILIS fluorescente: CADA VEZ SOPORTO MENOS ESE TIPO DE DISCURSO PSEUDO-LITERARIO LETRAHERIDO ETC ETC ETC

Y YO, DESDE DONDE HABLARé?

MUA

Villano dijo...

Pues parece que el fragmento "La estrategia idónea para escapar del discurso capitalista no es parecer un santo. Un machito santurrón o una fémina santísima. El remedio contra la impotencia política es la risa. En un mundo como este, sí, la ironía y la risa son revolucionarias" se lo han tomado al pié de la letra en Ucraina, dónde ha ganado las elecciones un cómico televisivo. Habrá qué observar dónde acaba ese experimento en un país europeo.