sábado, 11 de enero de 2014

DURANTE LAS OBRAS, EL CINE PERMANECE ABIERTO

Un año más, el blog se transforma en foro de discusión cinéfila entre mis gustos disidentes y los de un puñado de amigos (reconocidos film-buffs o meros conocedores de la cosa fílmica) con opiniones a menudo divergentes: Noel Ceballos, Mercè Ibarz, Vicente Molina Foix, François Monti, Pablo Muñoz, Miguel Ángel Oeste, José Ramón Ortiz, Manuel Vilas (en orden alfabético). 

“Querría, por el momento, concentrarme sobre esta doble capacidad del cine de registrar en su seno las tipologías de imágenes y las formas de la mirada que circulan en el interior de la cultura que lo rodea, y de someter al espectador a un modo de entrenamiento que lo confronta con las formas de visualización más inéditas y extremas que la tecnología continúa elaborando”. 

-Antonio Somaini-
 
Mis 12 películas favoritas de 2013, una suerte de calendario cinematográfico ideal, serían, por orden cronológico de visión: 

Django desencadenado (Quentin Tarantino)
Spring Breakers (Harmony Korine)
Passion (Brian de Palma)
Lords of Salem (Rob Zombie)
Heli (Amat Escalante)
La vida de Adèle (Abdellatif Kechiche)
Solo Dios perdona (Nicholas Winding Refn)
Les salauds (Claire Denis)
El consejero (Ridley Scott)
El desconocido del lago (Alain Guiraudie)
La gran belleza (Paolo Sorrentino)
Nymphomaniac (Lars Von Trier) 

Suplentes meritorias (por orden alfabético esta vez): American Mary, Bienvenidos al fin del mundo, The Canyons, The Congress, El Gran Gatsby, Gravity, Mud, La noche de enfrente, Pietá, Stoker, Turistas, Upstream Color, Zero Dark Thirty 

Gran descubrimiento tardío: Detention (Castigo sangriento, 2011; extrema inventiva visual, sentido paródico de la existencia, agudo meta-comentario cultural) de Joseph Kahn, autor, no por casualidad, de algunos de los mejores videoclips de la década. Imagino el gesto de fastidio de algunos puritanos del cine ante la provocación de esta frase: las artes de la publicidad y el videoclip elevan el nivel visual del cine a extremos inimaginables, como es el caso, y lo ponen en contacto con la gran matriz tecnológica de todas las imágenes, de alta tanto como de baja definición, ese inmenso agujero negro de la visión del que, paradójicamente, escapan a veces destellos de luz cegadora.
 
Gran decepción del año: Camille Claudel, 1915 (aunque el aprecio de algunos amigos por ella me obligue a revisarla en breve para confirmar o no la primera impresión, de tedio e irrelevancia, todo lo contrario del impacto visceral de Hors Satan, la película anterior de Bruno Dumont, hace dos años en un cine parisino del que salí noqueado). 

Indiferencia absoluta: La trilogía Paradise, de Ulrich Seidl (sus supuestas transgresiones no ofenden a nadie, son perfectamente banales u obvias)… 

Mejor teleserie del año: Masters of Sex. [Otras favoritas de años anteriores, como Breaking Bad, cerrada en falso, como ya expliqué, Mad Men, Boardwalk Empire, decrecen en interés a medida que suman temporadas, dilapidan energía creativa y terminan agotándose, es el mal televisivo por excelencia, secuela de explotar hasta la extenuación una sola gran idea, o multitud de pequeñas.]
 
Grandes revisiones del año: algunas obras maestras de Robert Aldrich (El gran cuchillo, El beso mortal, Ulzana´s Raid, Hustle) y Stanley Kubrick (El resplandor, en su versión americana, más extensa, y EyesWide Shut, la película que he visto más veces este año (completa, no menos de cinco) y aún sigue fascinándome e intrigándome como la primera vez. El misterio Kubrick se expande con el tiempo (la película de Zombie es un homenaje agónico a Kubrick y a Lynch, pero sobre todo a Kubrick). Kubrick se encuentra para mí hoy en el top five de directores de la historia y no solo por razones estrictamente cinematográficas. Quizá sea el cineasta que ha visto más lejos en el tiempo, hacia adelante y hacia atrás, y con más agudeza y ha sabido superar las limitaciones intrínsecas del medio sin preocuparse por las (dudosas) reglas y convenciones del oficio ni la (superflua) opinión de los críticos… 

En suma, gran año de cine europeo (sobre todo francés). No encuentro nada ni remotamente parecido en el cine español. 

Es escandaloso e insultante para la inteligencia el desprecio de la cinefilia oficial a una película memorable como La gran belleza. No encaja en sus estrechos esquemas, prefieren nimiedades sin vuelo visual ni verbal (Tabú, Before Midnight, En otro país, entre otras) antes que reconocer la ambición narrativa, belleza plástica e inteligencia literaria de la película de Sorrentino (quien, por otra parte, ya había avisado de su enorme talento en Il Divo). Será que lo que los cinéfilos de sacristía y comunión diaria llaman cine es para mí un artificioso subconjunto de obras (en su mayoría producto del pobre reciclado del gran modernismo cinematográfico de los sesenta), no siempre atractivo ni relevante, segregado por capricho de la totalidad del cine que se produce. No encuentro un solo cineasta europeo actual, con la excepción del gran danés, capaz de conjugar tal altura estética y ese poder de pegada desde una pantalla. Viéndose renovado, Fellini aplaudiría con entusiasmo… 

El desprecio (incomprensible) a lo último de Winding Refn tiene otros fundamentos, más freudianos quizá, pero esa es otra historia… 

Grandes expectativas para 2014: Nymphomaniac vol. 2 (Trier), El lobo de Wall Street (Scorsese), American Hustle (Russell), Francofonia (Sokurov), Inherent Vice (P. T. Anderson), Welcome to New York (Ferrara)…

 
1. Inside Llewyn Davis (Joel e Ethan Coen).
 
2. The Act of Killing (Joshua Oppenheimer y Christine Cynn).

3. The Wolf of Wall Street (Martin Scorsese).

4. Only Lovers Left Alive (Jim Jarmusch).

5. The World’s End (Edgar Wright).

6. Only God Forgives (Nicolas Winding Refn).

7. Gente en sitios (Juan Cavestany).

8. La tumba de Bruce Lee (Julián Génisson, Lorena Iglesias y Aaron Rux).

9. Spring Breakers (Harmony Korine).

10. Frances Ha (Noah Bauchman). 

(Sólo he incluido películas de 2013, dejando fuera las de otros años que se han estrenado aquí con retraso. Por eso no están The Master, Once Upon a Time in Anatolia, Tabu, Ernest & Celestine, Après mai y algunas más. En cuanto a Nymphomaniac, he decidido esperar a ver la segunda mitad para poder valorar la obra completa).
 
NOEL CEBALLOS

¿Cómo no preferir el delirio a lo archiconocido? Las películas que enumero a continuación tienen un ingrediente de delirio (un delirio muy bien medido, eso sí), de inconformismo con lo establecido, de esquema desmembrado. Encabeza la lista la maravilla titulada The Act of Killing. Se trata de un documental ambientado en el genocidio de comunistas acontecido en Indonesia en los 60; pero, en lugar de conformarse con información aséptica sobre el horror, lo reproduce en una doble representación que saca a traslucir la verdad. Marx estaría orgulloso de una película que no se atiene a describir la realidad, sino que consigue transformarla. También ha transformado la realidad, a otra escala, Searching for Sugar Man. Este estrambótico documental dirigido por un sueco sobre un cantante estadounidense con ascendientes hispanos y de éxito desmedido en Sudáfrica ha obrado un milagro: resucitarlo, traerlo de nuevo al público salvando todos los obstáculos, rumores de suicidio incluidos. Y, documentales aparte, no podemos pasar por alto La gran belleza (Sorrentino, entre la dolce vita y el dolce far niente, nos cuenta un secreto: la nada está hecha de imágenes); la cinta de Assayas, en su particular guerra contra el cliché (mayo del 68, en este caso); La vida de Adèle o los poros y fluidos de su protagonista (algo así como la antítesis de la pedantesca cartulina de Nymphomaniac); Django desencadenado, nueva reescritura de la Historia por parte de Tarantino, cuyo mayor problema es la existencia de su anterior (y superior) película; Bienvenidos al fin del mundo, un cóctel molotov que beckettianamente reivindica el fracaso; Wrong, que se atreve a construir otra lógica paralela; Antes del anochecer, que borra con un dedo la purpurina del romanticismo que su misma saga había contribuido a construir; y, por último, la trilogía Paraíso, que, si bien artísticamente no la creo a la altura del propio Seidl, creo que luce un atrevimiento digno de premio. 

  1. The Act of Killing (J. Oppenheimer, C. Cynn)
  2. La gran belleza (P. Sorrentino)
  3. Searching for Sugar Man (M. Bendjelloul)
  4. Después de mayo (O. Assayas)
  5. Django desencadenado (Q. Tarantino)
  6. La vida de Adèle (A. Kechiche)
  7. Bienvenidos al fin del mundo (E. Wright)
  8. Wrong (Q. Dupieux)
  9. Antes del anochecer (R. Linklater)
  10. Paraíso: Amor + Fe + Esperanza (U. Seidl)
DAVID LEO GARCÍA 

Zero Dark Thirty, Kathryn Bigelow
 
La vie d'Adèle, Abdellatif Kechiche

La plaga, Neus Ballús

Blue Jasmine, Woody Allen

La grande bellezza, Paolo Sorrentino

Django Unchained, Quentin Tarantino

Mapa, Elías León Siminiani

Mamma Roma, Pier Paolo Pasolini (1962), revisión en sala

MERCÈ IBARZ
 
Las cinco grandes películas del año son, para mí, ‘Camille Claudel 1915’ de Bruno Dumont, ‘La vida de Adèle’ de A. Kechiche, ‘Tú y yo’ de Bertolucci, ‘Érase una vez en Anatolia’ de Bilge Ceylan, y ‘Heli’ de Amat Escalante, por orden de preferencia.
 
He tenido grandes decepciones (como ‘The Master’) y grandes gozos, como el de la recuperación inesperada, después de cuatro o cinco patochadas, de Woody Allen, retratista ácido y brillante, sobre todo de los personajes masculinos, en ‘Blue Jasmine’. Creo que por fecha de estreno, aun siendo del 2013, no entraría en esta lista la maravillosa ‘A propósito de Llewyn Davis’, la vuelta de los hermanos Coen al relato de vanguardia sin sufrimiento.
 
Del cine español me ha gustado, pese a sus voces narradoras, ‘El muerto y ser feliz’ de Rebollo, el arrojo de Almodóvar, la sonata pastoral de David Trueba, el planteamiento de ‘Mapa’ de Siminiani, la segunda mitad, después de un arranque desconcertante, de ’15 años y un día’, algunos actores, sobre todo los más jóvenes, de ‘La gran familia española’. No me ha sido posible ver ‘Caníbal’, ‘Stockholm’ ni ‘Los ilusos’, y lo siento.
 
Mi lista se completa, en un buen año de espectador, con ‘Tabú’ de Gomes, y, pese a sus ‘longueurs’, ‘Django desencadenado’ de Tarantino y ‘Antes del anochecer’ de Linklater. 

VICENTE MOLINA FOIX 

Al contrario que otros años, para 2013 no soy capaz de elegir la mejor película del año. Ni siquiera las mejores. No veo ninguna Melancholia, ningún Faust, ningún Holy Motors. También es verdad que me perdí un par de películas que, quién sabe, hubieran podido convencerme al cien por cien (el último trabajo de Raúl Ruiz, Dumont, Reygadas, Assayas, Sono, Malick, Upstream Color, Computer Chess…). Este año ha estado lleno de decepciones (del tostón Iron Man 3 a la última de James Gray, pasando por Only God Forgives o The Grandmaster) y de pelis fallidas. Pero no hay que subestimar la belleza del intento fallido. Tomemos, por ejemplo, Gravity: ¿cómo pueden algunos críticos dar tanto peso a problemas de diálogo, de guión o de filosofía y tan poco a su reivindicación del cine como magia, como lugar de la mirada maravillada, como emoción visual? ¿En qué momento decidimos que esto sólo podíamos valorarlo en las obras de Melies o Gance? Por otra parte, quizás también padezca yo de este problema: a pesar de momentos, escenas, imágenes o emociones fuertes, no incluyo en mi lista La vie d’Adèle. Me dejo cegar por el academismo narrativo literal y simplón de Kechiche (¿de verdad tenía que sacar a Marivaux en la primera secuencia? ¿De verdad necesitábamos a Choderlos de Laclos?), por sus diálogos muy poco inspirados (¿quién puede aguantar las discusiones sobre arte? ¿Y estas metáforas ‘almejas’?) y por su visión maniqueísta de las diferencias de clase social (spaghetti vs. ostras, ¡por dios!).
 
La lista que sigue está compuesta de muchos buenos momentos y algunos grandes. No tiene otro orden que el de su escritura: 

Zero Dark Thirty, Kathryn Bigelow

The Master, PT Anderson

Django Unchained, Quentin Tarantino

Passion, Brian De Palma

Spring Breakers, Harmony Korine

Star Trek Into Darkness, JJ Abrams

Mud, Jeff Nichols

A field in England, Ben Wheatley

Byzantium, Neil Jordan

La fille du 14 juillet, Antonin Peretjatko

Lincoln, Steven Spielberg

A ultima vez que vi Macau, Joao Pedro Rodrigues y Joao Rui Guerra da Mata

Berberian Sound Studio, Peter Strickland

Gravity, Alfonso Cuarón

Les salauds, Claire Denis

Frances Ha, Noah Baumbach

La Grande Bellezza, Paolo Sorrentino

L’inconnu du lac, Alain Guiraudie 

FRANÇOIS MONTI
 
2013 ha sido un año excelente para el cine español, en mi opinión. No me refiero a la salud del cine comercial, sino a la del otro, el de ciertas nuevas voces y/o modos de producción ajenos. Hay tres películas, al menos para mí.

La primera es Ilusión de Daniel Castro. Es una comedia sobre un entrañable perdedor madrileño que quiere vender su idea (un musical sobre los Pactos de Moncloa en la Transición) al tiempo que dirige cartas (virtuales) a varios remitentes, entre ellos Michael Haneke. El talento de Castro como director, guionista y actor es tremendo; las risas incomparables.

El segundo es La herida, debut en la dirección de Fernando Franco. Estudio minucioso de una mente fracturada, ejercicio de estilo impecable, supone una bocanada de aire fresco a una tradición (hispana) que muchas veces no ha parecido contar con equivalencias o consecuencias de, por poner un referente lejano que Franco codifica sin repetirlo, los Dardenne.

El tercero es, claro está, Gente en sitios de Juan Cavestany. Ácida, bastarda, hecha de fragmentos perfectamente iluminadores pero sin ningún hilo narrativo...No me he decidido todavía ¿cómo hacerlo? sobre si esta película es una especulación o es una calculada mirada sobre nuestra contemporaneidad. Pero Gente en sitios duele y hace reír y sorprende, como esos ladrones que sienten la súbita necesidad de lavar los platos. Buñuelesca, carnavalesca y deliberadamente feísta (lo que, si se piensa en términos abstracos, nunca dejó de ser una decisión muy propia del maestro LB): Cavestany completa una trilogía (Dispongo de barcos y El Señor fueron sus primeros pasos) con su mejor entrega.

En España se estrenó con retraso - sucederá lo mismo, me temo, el próximo año con el último Scorsese que no he visto todavía - The Master de PT Anderson y aquí la incluyo. Lo que más me ha gustado de The Master es que sea una película no manierista y madura; Anderson hace una película comparable a la de sus maestros en el sentido más positivo, pero no en el de lanzar pistas (temáticas, estilísticas) para ello. Es, claro está, la misma historia circular de paternidad de todas sus películas.

También estrenada con retraso, Siete psicópatas mantiene intacta mi admiración por el dramaturgo y ahora cineasta Martin McDonagh y sus obsesivas visitas al infierno, en este caso uno un poco más metarreflexivo que el de otras de sus películas.

Frances Ha de Noah Baumbach es una película ligerísima, casi inofensiva, y perfecta. Before Midnight es una película que parece asumir, al fin, la capacidad dramática del amor, como This is 40 / si fuera fácil de Judd Apatow, y también que Richard Linklater (y Delpy y Hawke) parecen inmunes al paso del tiempo, al contrario que sus personajes y cada vez escriben y cuentan mejor lo que les pasa a sus héroes. El Consejero de Ridley Scott es su mejor película en años: una rareza escrita con el inglés casi atávico y bíblico de Cormac McCarthy con un gran reparto recitando cada línea con absoluta seriedad - ¡sin autoconciencia! - y un Scott ofreciendo momentos eróticos, bárbaros, desoladores.

Hannah Arendt de Margaret Von Trotta es una didáctica mirada a una mujer sin empalagos de ninguna clase (incluidos los intelectuales ¡a veces los más sencillos!) y The Act of Killing me parece una película lo suficientemente rotunda como para dejarla la última, seguramente porque debería ser la primera (aunque no sé si se puede escribir sobre esta película).

Del cine americano, por supuesto, Gravity. Espectáculo sensible - y odisea espiritual laica - planeado para enmudecer salas, Cuarón lleva al límite su sentido de la mise en scéne explorado en Children of Men y consigue una película de una belleza genuina y un tema nuestro: la chatarra que se estropea y nos deja (infelizmente) analógicos ante nuestro marasmo tecnológico que ni siquiera comprendemos (del todo). Todo esto desde el lirismo y no desde una óptica kafkiana ¡y Sandra Bullock es una heroína feminista con heridas y sin necesidades de tipo alguno! 

PABLO MUÑOZ (ALVY SINGER)
 
Te paso los primeros títulos que se me vienen a la cabeza, pero de ese modo serán las películas que de verdad me han conmovido por un motivo u otro. Creo que todos están estrenados en el segundo semestre de 2013 y te escribo sobre la marcha porque estoy fuera hasta el próximo año. He tratado de poner un poco de todo. Por supuesto, también una española, aunque he dudado entre la de David Trueba y la de Fernando Franco, al final me inclino por la de Trueba que a pesar de la melancolía me parece más luminosa que ‘La herida’. Una latinoamericana como María y el hombre araña de María Victoria Menis, que no se ha estrenado aún, por eso me detengo más en ella. Es la última película de la excelente directora de El cielito, se trata de una sólida, bien contada historia de amores adolescentes entre una niña muy retraída, buena estudiante y que sufre acoso del compañero sentimental de su abuela (todo muy sugerido, jamás mostrado: unas sombras amenazantes explican aquí más que todo un discurso), y un joven que hace malabares en el subte bonaerense vestido como Spiderman. La película es sumamente sutil, llena de silencios muy representativos, de miradas que lo explican todo. El resto son conocidas, tanto la delicia de Yamada como las enérgicas y potentes La vida de Adèle, Mud y el documental The Act Of Killing. Todas desde mi punto de vista admirables por un motivo u otro. Espero no haberme pasado. Tampoco es una lista definitiva ni nada por el estilo porque si me preguntas dentro de unos días te diría otras películas seguro, o al menos unas estarían y otras las hubiese cambiado.

-La vida de Adèle.

-The Act Of Killing.

-María y el hombre araña.

-Mud.

-Una familia de Tokio.

-Vivir es fácil con los ojos cerrados. 

MIGUEL ÁNGEL OESTE

Hacer un balance del cine de 2013 es cosa fácil: hubo mucho muy bueno, sobre todo en Hollywood y anexas americanas. Dentro de lo que cabe, fue un año de sorpresas también. Algunas agradables, como ver a Woody Allen (Blue Jasmine) y a Spike Lee (Old Boy) recuperados; el primero llevaba si no una década, sí un lustro dando más bien pena y el segundo, que nunca me ha parecido un gran cineasta, consiguió uno de los mejores remakes del año, una versión que es tanto una copia como un tributo y que, creo, es mucho más legible que la original de Chan-wook Park. Al contrario, Zack Snyder (Man of Steel) y Guillermo del Toro (Pacific Rim), dos de mis directores favoritos del siglo XXI, me decepcionaron grandemente con películas que pudieron ser buenos ejercicios de complejidad narrativa con estructura de blockbuster (algo tipo Nolan o Scott, por ejemplo) y que no supieron resolver inteligentemente. Tanto los robots como el superhéroe no fueron otra cosa que caricaturas para adultos ñoños, pretextos de tres horas para presumir animación CGI. Creo que, en todo caso, la peli de Superman es un indicador del agotamiento de la poética del superhéroe en el cine: en 2013 ninguna de las películas de ese género fue medianamente buena. La peor, sin duda, fue Iron Man 3 (Shane Black)... pero ni siquiera la segunda parte de Kick Ass logró lo que la primera. Otra segunda parte que me pareció un tanto intrascendente fue Machete Kills (Robert Rodriguez). Fuera de esas decepciones para fanáticos, el año en salas me pareció bastante positivo... inclusive disfruté demasiado The Lone Ranger (Gore Verbinski), creo que es una cinta muy incomprendida.

En fin, aquí está la lista de mis pelis favoritas vistas en 2013: 

16. Evil Dead (Fede Alvarez)

15. The Battery (Jeremy Gardner)

14. The Spectacular Now (James Ponsoldt)

13. The Great Gatsby (Baz Luhrman)

12. Frances Ha (Noah Baumbach)

11. Wrong (Mr. Ozio)

10. The Bling Ring (Sofia Coppola)

09. Gravity (Alfonso Cuarón)

08. The Conjuring (James Wan)

07. Her (Spike Jonze)

06. Stoker (Chan-wook Park)

05. Dallas Buyers Club (Jean Marc Vallée)

04. Heli (Amat Escalante)

03. 12 Years a Slave (Steve McQueen)

02. Like Someone in Love (Abbas Kiarostami)

01. Springbreakers (Harmony Korine) 

JOSÉ RAMÓN ORTIZ

La gran belleza

Ninfomaniac

La vida de Adèle

Searching for Sugar Man

The Master 

De todas formas, “La gran Belleza” es de orden superior a todo lo que he visto. 

Hostias, se me olvidaba una excelente, argentina: “El último Elvis”. 

MANUEL VILAS
 
 

4 comentarios:

François Monti dijo...

¡Parece que me encuentro muy aislado sobre el caso Adèle! Juan Francisco, no haces mención de The Act of Killing, plebiscitada por la mayoría de tu panel. ¿La has visto? Yo, sencillamente, no llego a entender el entusiasmo que suscitó. Hay, eso sí, una secuencia magistral. Pero el resto (más de 2 horas) sobra. Sin compartir el juicio ético y político de Cahiers, me pareció una película muy auto-indulgente. Como si el dispositivo ingenioso bastaba y la memorable escena final redimía sus defectos.
(Algunos hablarían también de auto-indulgencia en el caso Sorrentino, pero, como dimos los francófonos, “quel panache!” Sin duda uno de los grandes momentos del año, digan lo que digan).

S. dijo...

Mucho Eros y Tanatos en sus películas pero es una lista que compartiría en el sentido de que todas las que cita me han gustado del mismo modo. Spring Breakers fue la única que se me escapó porque no esperaba nada y tal vez me equivoqué.

JUAN FRANCISCO FERRÉ dijo...

Sí, François, me temo que la encantadora Adele te deja en incómodo lugar. The act of Killing también me parece sobrevalorada y no por razones morales, precisamente. No me entusiasma, pero no la detesto como a las encumbradas medianías cinéfilas perpetradas a conciencia, para épater le festivalier, por Gomes, Linklater y Hong Sang Soo (el cine de este sí que me interesó en el pasado, hasta que enroló a la infumable Huppert en su seudo experimento minimalista a lo Jarmusch circa 1992)...

JUAN FRANCISCO FERRÉ dijo...

Pues sí, amigo S., Eros y Tanatos, acaso hay otros temas más interesantes, con la edad me hago cada vez más freudiano y en una cultura mainstream cada vez más junguiana (esto es, adolescente e inmadura en sus fantasías e imaginaciones caballerescas) considero ese ideario realista una suerte de eficaz antídoto intelectual...