lunes, 3 de septiembre de 2012

UN PELIGROSO IMPOSTOR


En esta jugosa entrevista, un impostor que se hace pasar por mí desvela sin tapujos sus posturas e imposturas favoritas.
1º ¿Quién es JUAN FRANCISCO FERRÉ?
Un peligroso impostor que usurpa mi nombre para publicar libros sin mi permiso.
2º ¿Cómo empezó tu camino en el infinito mundo de los libros?
Con la cesárea de mi madre, que me convirtió, para expiar mis culpas hacia ella, en un lector compulsivo. Primero leí toneladas de best-sellers, donde aprendía todo lo que necesitaba saber del mundo, y luego, antes de la mayoría de edad, El Quijote, donde aprendí todo lo que necesitaba saber sobre mí y sobre los demás. Tengo la ventaja de que mi abuelo materno, un manchego acérrimo, recitaba El Quijote a todas horas como si fuera la Biblia de la Mancha. Enclaustrado en el vientre de mi madre, para mi desgracia futura, debí oír esos encantamientos y letanías que deformaron para siempre mi cerebro y me abocaron a la percepción literaria del mundo.

1 comentario:

Francisco Machuca dijo...

En el comienzo de la Edad Moderna cuando se pone de manifiesto esta situación fundamental del hombre, recién salido de la Edad Media: don Quijote piensa, Sancho piensa, y, no solamente la verdad, sino también la verdad de su propio yo que se les va de las manos, en aras de una ficción brutal. Gregorio Samsa se somete a la metamorfosis, a la pérdida de su identidad; don Quijote, en cambio, para seguir siendo don Quijote, acepta valientemente la explicación de que un malvado encantador ha hecho desaparecer su biblioteca. Al aceptar la fantasía, permanece fiel a su identidad imaginaria.
Nos encontramos ya lejos de don Quijote que quiso permanecer fiel a su identidad imaginaria para inventarse pasiones, porque sabía que la otra realidad también era una ficción que no le convencía, y, que además, poseía un poder insospechado que le anegó sus aventuras y su intimidad. Nosotros, más cercanos a Gregorio Samsa, estamos sometidos a nuestra pérdida de identidad en un mundo de ficción que aceptamos como real y anulador de nuestros mejores actos de libertad e imaginación.

Pero tú eres real,amigo,tus libros lo confirman.Por cierto,¿para cuando otro libro? Providence y La fiesta del asno me dejó con muchas ganas se seguir leyéndote.
El osito,me parece una imagen magnífica;un casco de Mambrino.

Un fuerte abrazo,amigo.