domingo, 28 de febrero de 2010

PROVIDENCE FEEDBACK (11)



PESADILLA AMERICANA


PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA


EL CORREO VASCO


“Me llamo Álex Franco y soy director de cine. O lo era, si lo prefieren. Vine a Providence a escribir el guión de una nueva película. Vine a Providence con la excusa de escribir el guión y preparar la película. Con la intención de reescribirlo, más bien, engañado por la promesa de poder filmarlo con una buena financiación y un equipo internacional de primer nivel. Alguien de cuyo nombre no puedo acordarme ahora lo había escrito previamente. No para mí, no necesariamente para mí. Lo había escrito y basta”.


De ese modo, con un nerviosismo casi eléctrico, se presenta el protagonista de Providence, la cuarta novela del malagueño Juan Francisco Ferré. Además de un cineasta mediocre, Álex Franco es una criatura dotada especialmente para la reflexión mordaz y la atracción de problemas descomunales. Providence es la crónica de su descenso a unos infiernos, concretamente unos infiernos que adoptan la forma de la América contemporánea, con toda su carga de felicidad plastificada y paranoia.


Hay muchas novelas dentro de la novela que ha quedado finalista del Premio Herralde. Hay una novela de campus desquiciada y algo pornográfica, hay una novela de terror, hay un “thriller” que quizá interesase a Tarantino, hay una novela fáustica que se nutre al mismo tiempo de los clásicos y de Internet, del género “pulp” y de las pesadillas de Howard Phillips Lovecraft, maestro del terror cuya sombra visita con frecuencia estas páginas.


Además de para dar a conocer a su autor al gran público, Providence servirá quizá para situar a su autor en la primera línea de uno d e los grupos más activos de la narrativa del momento en nuestro país. Me refiero a eso que a veces se llama “Generación Nocilla” y a veces “Afterpop”. Dueño de un mundo tenso y multirreferencial, Ferré es una de las voces más atractivas de ese grupo en el que encontramos autores como Agustín Fernández Mallo, Vicente Luis Mora o Eloy Fernández Porta. Además de un narrador dotado de una imaginación anfetamínica, Ferré es un escritor preciso y malévolamente inteligente. Que su última novela alcance una mayor difusión respaldada por el prestigio del Premio Herralde es una buena noticia para nuestras letras.