lunes, 13 de mayo de 2013

GÉNESIS ESTÉTICA


 
[Georges Perec, El Condottiero, Anagrama, 2013, págs. 190, trad.: David Stacey]

 
Georges Perec es el creador de algunas de las obras más inventivas e ingeniosas del siglo XX. El Condottiero, recién descubierta y publicada, no es una de las enésimas obras póstumas que han fomentado su culto desde su muerte en 1982. Al contrario, esta magnífica novela habría supuesto el debut en 1960 de un escritor que rompía con la estancada problemática literaria de su tiempo para imponer un proyecto de una agudeza infrecuente y una posteridad indudable.
¿Qué cuenta El Condottiero? Considerando la reaparición en novelas posteriores de motivos similares y del falsario pintor protagonista (Gaspard Winkler), podría decirse que esta fábula de Perec toma como pretexto irónico la cuestión de la falsificación y la impostura para dinamitar las concepciones clásicas del arte y las diferencias filosóficas entre la verdad y la mentira, el original y la copia, que como sabe todo lector se remontan al menos hasta Platón. Se puede recordar, en este contexto, el episodio de rivalidad que enfrentó a dos pintores griegos modélicos, Zeuxis y Parrasios. El primero fabricaba simulacros que solo engañaban a la naturaleza, mientras el segundo, más sutil o virtuoso, creaba simulaciones visuales que confundían al cerebro y no solo al ojo del pintor. La superioridad de uno sobre otro sancionaba ya una perspectiva de modernidad en el arte...

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