lunes, 14 de mayo de 2012

EL MUNDO CAPITALISTA ES UN PARQUE TEMÁTICO


Camille de Toledo se encuentra entre los jóvenes escritores franceses que más me interesan (en la gozosa compañía de Mathias Enard y de Claro, que es mayor que ambos, ¿para cuándo la traducción de la maravillosa novela Cosmoz de este último?). Quizá sea, de todos ellos, el más conectado a la realidad presente, esto es, más sensible a los sinuosos perfiles (políticos, artísticos, sociológicos, sexuales, teóricos, culturales, económicos, psicológicos, tecnológicos, lingüísticos, etc.) del simulacro contemporáneo. En época de monstruos y catástrofes (Alpha Decay, trad. de Juan Asís, 2012) es su primera novela traducida al español y vale, por inteligencia, inventiva e imaginación, por casi todas las novedades publicadas en los últimos meses. Además, Camille de Toledo es miembro fundador de la Sociedad Europea de Autores y Traductores, desde donde se defiende la idea, que comparto con entusiasmo, de la literatura europea como vasto espacio transnacional donde dialogan los autores y las obras en una Babel promiscua de lenguas y culturas como la diseñada por Joyce en Finnegans Wake.

"El capitalismo aspiraba, como siempre, a borrar la desdicha y el riesgo de existir".
-Camille de Toledo-

Dejen lo que estén leyendo y atiendan al discurso de esta novela deslumbrante donde la ficción y la teoría, la sátira social y la descripción crítica alcanzan una amalgama digna de los laboratorios más sofisticados para dar cuenta de la realidad del siglo XXI. ¿De la realidad de qué?, se preguntará el lector escéptico. Sí, como lo oyen, de la realidad del siglo XXI (“¡Oh, siglo XXI del vértigo y del hambre! ¿Qué vas a hacer con nosotros?... ¿En qué pesadillas seremos englutidos?”, pp. 270-271). La realidad figurativa de un siglo que, sea lo que sea, está en pleno proceso de definición, configurándose al mismo tiempo que vivimos en él y lo padecemos o gozamos, en tiempo real o diferido, según los casos. El mundo intrascendente de “la era Dubái del capitalismo”. Este es el modo en que esta novela (“un péplum o un blockbuster”) de uno de los más originales jóvenes escritores franceses (Camille de Toledo; Lyon, 1976) nos propone designar el mundo contemporáneo. Ese espacio interferido por la arquitectura y la tecnología más avanzada se encarna en un parque temático de última generación (Parí´s) situado en el desierto tejano y diseñado a escala, como una maqueta, para alojar todo lo monstruoso y lo catastrófico de este mundo, como un zoológico posthumano regido por el principio pornográfico del hedonismo publicitario y mediático (“cada calle y cada callejón se asemejó pronto a un cuadro del Bosco. Un alegre parque temático, del cual se hubieran borrado las llamas, donde el infierno se trocara en paraíso y el ocre abrasador se aligerase con dulces tintes barnizados. Un Bosco sin Dios, sin hogueras ni penitencias, un Bosco pintado para parecerse a un puesto de chucherías. Un Bosco por fin pop…” (p. 125); no me olvido, al citar estas líneas esclarecedoras, de que el título de la primera edición de esta novela, antes de su revisión integral, era L´Inversion de Hieronymus Bosch).
Habría que preguntarse por qué, en estas complejas circunstancias, la metáfora del parque temático es la forma más lógica y convincente de representar el proceso de la globalización y el sometimiento de la realidad al reino de lo virtual y la simulación. Ya lo había mostrado George Saunders en su espléndida colección de ficciones Guerracivilandia en ruinas, pero De Toledo da una vuelta de tuerca definitiva a los planteamientos estéticos de precursores como Ballard (La exhibición de atrocidades, “El parque temático más grande del mundo”, Bienvenidos a Metro-Centre, entre otras obras) y Angela Carter (Las infernales máquinas del deseo del Dr. Hoffman, La pasión de la nueva Eva) para concebir una novela donde puede experimentar sin límites con una visión del presente tan barroca como realista. O, más bien, hiperrealista y apocalíptica en un sentido inesperado (“En época de monstruos y catástrofes, la humanidad pierde el equilibrio. La realidad aparece por fin como lo que es. Una fábrica eterna, infinita, tejida con lenguas muertas, con reflejos inadaptados, con delirios que los periódicos hacen pasar por comentarios..., p. 286).
La conspiración es la forma atea de la superstición, se dice en algún momento álgido (p. 146) de este libro incendiario para la inteligencia. La conspiración: otro nombre de la racionalidad absoluta que guía el destino del mundo hacia su final programado, hacia el eterno retorno del simulacro. Esa catástrofe digital será retransmitida por todas las televisiones al mismo tiempo, pero no por ello será menos real. Quizá por eso, si tuviera que elegir me quedaría con dos secuencias narrativas de un ingenio supremo. La primera es el capítulo titulado “Reproducción técnica del Mesías”, donde un canal llamado Real TV retransmite en directo el parto de ocho candidatas a adquirir el rango de “Virgen María” solo por dar a luz a un bebé considerado mesiánico. La segunda, en el capítulo “Coincidencia reivindicada de dos muertes sonadas”, constituye un irónico ajuste de cuentas literario y quizá ético: los falsos suicidios de Bret Easton Ellis y Michel Houellebecq, sacrificados como representantes destacados de la “banalidad libidinosa” del mundo espectacular.
En suma, esta novela excepcional, la primera entrega (o "primera capa de una sedimentación novelesca") de una tetralogía titulada Estratos, construye y destruye a la vez la alegoría de un mundo donde todo se experimenta como farsa. Una farsa infinita. Léanla para entender el mundo carnavalesco en el que viven. Este libro fascinante cumple, además, con la más alta misión de la novela contemporánea: elaborar contraficciones cada vez más inteligentes con las que burlar y burlarse de las seductoras ficciones del poder.

2 comentarios:

Horacio Muñoz Fernández dijo...

No me he atrevido a leerla, quizás porque con alpha decay siempre tengo la sensación de que me quieren vender gato por liebre. Después de tu reseña y con los autores y libros que citas has disipado mi desconfianza.

Pd: ha sido todo un placer poder escucharle en directo en Salamanca.

Francisco Machuca dijo...

La trilogía del desastre de John Brunner:Orbita inestable,El rebaño ciego y Todos sobre Zanzibar.Las obras de Philip.K.Dick.Los mercaderes del espacio de Frederi Pohl y C.M.Kombluth.Campo de concentración de Thomas M.Disch.La gran ironía cósmica de los cuentos de Robert Sheckley.J.G.Ballard y sus personajes adaptados en su psicología de un nuevo paisaje interior.1984 y otros mundos felices.Los cuclillos de Midwich de John Windham.La muerte de la hierba de Johm Cristopher y El mundo de los No-A de A.E,Van Vogt.La guerra de las salamandras de Karel Capek.El hombre demolido de Alfred Bester y El desayuno de los campeones de Kurt Vonnegut.Limbro de Bernard Wolfe y la olvidada Los que no nacieron de Franz WErtel.La inquietante Las torres del olvido de George Turner.Más que humanos de Theodore Sturgeon.Las autopistas de la eternidad de Clifford D.Simak.Fiasco de STanislaw Len.Rebelde del muno de día de Philip José Farmer...todos ellos y muchos más fueron leídos en tiempos de adolescencia.Autores y libros,hoy,descatalogados.No estoy preparado para lo que viene.Nadie lo está,pero con todos estas historias leídas advertidos estamos desde hace ya mucho tiempo,mucho antes de elegir una carrera universitaria.Mucho antes de ir a votar.Mucho antes de poner la televisión.Mucho antes de crear una cuenta corriente.

Perdona esta disertación,amigo.Estoy seguro que leeré el libro que reseñas como he leído los libros de Vilas.Y es que tu blog nunca decepciona.

Un fuerte abrazo.