viernes, 9 de febrero de 2024

LECCIÓN DE LITERATURA


 [Ian McEwan, Lecciones, Anagrama, trad.: Eduardo Iriarte, 2023, págs. 584]

…El pesimismo es la rama inteligente del pensamiento occidental y nos da siempre, como McEwan en su nueva novela, una lección de realismo. Léanla y verán lo que es bueno. 

La fábula de esta extensa novela plagada de rasgos autobiográficos proporciona al lector una serie de lecciones, filtradas con sensibilidad e inteligencia por el protagonista, que se convierten en irónicas lecciones para la vida y la historia. La novela comienza con un registro donde se entremezclan la memoria y el sueño, el presente y el pasado, la realidad y la alucinación, y concluye con la lucidez del final de una vida que ha cumplido su ciclo y realizado su propósito sin, por otra parte, poder establecer cuál sea este con certidumbre. En el fondo, la lección de literatura de esta novela magistral, compendio del arte novelístico de McEwan y de su visión del mundo, permite entender cómo el relato de la vida de un hombre común, Roland Baines, se convierte en el retrato alegórico de una generación de hombres y mujeres, nacida en la segunda posguerra mundial y que apenas sobrevivirá al primer tercio del nuevo siglo.

Baines es un hombre ordinario que comparte muchos elementos con su creador, del que parece una copia malograda, pero posee el privilegio que le concede el acierto fundamental de la trama. Mientras toda la historia está focalizada en el personaje masculino, lo esencial de su experiencia lo constituyen las relaciones con los fascinantes personajes femeninos que introducen en su vida el estímulo y el temblor que, finalmente, le dan sentido.

Sin su idilio adolescente con la profesora de piano, la libertina Miriam Cornell, quien transgrede sin culpa los límites morales y los tabúes de la edad para regalarle a Baines, además de la oportunidad de crecer como pianista, una valiosa lección de libertad en el placer y de placer en el ejercicio de la libertad, Baines sería un hombre aún más incompleto. Del mismo modo que su primera esposa, Alissa Eberhardt, que experimenta una metamorfosis arrolladora al pasar de esposa frustrada y madre desganada a novelista alemana aclamada en la escena internacional, al tiempo que se transforma en una juez implacable de su familia y de sí misma, le ofrece una segunda lección, esta vez ética y artística. No se puede ser un diletante ni tampoco un timorato. Realizar al máximo la promesa y la potencia del talento creativo exige sacrificios y obliga a adoptar una mirada que coloca al individuo al borde de lo inhumano.

La visita a casa de la pianista muchos años después, cuando ella teme, en el nuevo clima puritano instalado en las sociedades occidentales, que pueda ser inculpada de pederastia, es un desencuentro triste y terrible entre amantes que compartieron la felicidad del amor furtivo. En cambio, la despedida de Roland y Alissa ya pasados los setenta, cuando ella padece un cáncer que acabará con su vida y él asume la vejez como una dulce derrota, está repleta de una ternura propia de seres humanos que han comprendido que, más allá del ruido emocional y la furia existencial, hay una posibilidad de inteligencia y complicidad.

Junto con las maravillosas historias de deseo y amor que envuelven al protagonista, el otro componente de esta magnífica novela es la historia política de los siglos XX y XXI vista desde la perspectiva de un “oscuro” ciudadano como Baines. McEwan, comentando en un ensayo reciente (El espacio de la imaginación) el encuentro entre Henry Miller y George Orwell, reconocía la existencia de dos tipos de escritores, los que viven refugiados en el vientre de la ballena y los que afrontan el exterior. Con “Lecciones”, McEwan ha logrado una fusión de ambos modelos literarios, una síntesis paradójica de sus atributos más diferenciados: compromiso crítico con la realidad y agudo psicoanálisis de la intimidad.

Posdata irónica: El libro alegórico de cien capítulos que se menciona en las últimas páginas de la novela, del que Baines solo conoce los primeros veinticinco, marca el tiempo terminal para la condición humana del siglo XXI. 

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