[Juan Jacinto Muñoz
Rengel, Una historia de la mentira,
Alianza Editorial, 2020, págs. 240]
¿Qué es la verdad? Un
ejército de metáforas, metonimias y antropomorfismos, en pocas palabras, una
suma de relaciones humanas que han sido sublimadas poética y retóricamente,
traspuestas y embellecidas hasta que, al cabo de un uso largo y repetido, un
pueblo las considera como sólidas, canónicas e inevitables. Las verdades son
ilusiones cuya naturaleza ilusoria ha sido olvidada, metáforas que han sido
abandonadas y que han perdido su impronta original.
-F. Nietzsche-
En el Discurso LV de su tratado Agudeza y arte de ingenio, cuenta
Baltasar Gracián la fábula que transformó a la Verdad en política para vencer a
su émula la Mentira y así adquirir protagonismo en un mundo que, por querencia
innata, prefiere los engaños y los embustes, las ficciones y artificios, antes
que la cruda verdad. Muñoz Rengel, tras llevar hasta límites insospechados la
invención y la imaginación cervantinas en su última novela publicada (El gran imaginador), ha sentido la
necesidad de explicar los fundamentos de su arte narrativo y de la visión del
mundo y la historia que lo sustentan. El resultado es un libro ambicioso y sagaz
que permite a la inteligencia del lector completar todo aquello que el autor
deja sin decir o solo apunta.
No hay orden de la realidad donde no
prime la mentira y Muñoz Rengel, con una estrategia amena y penetrante, los va
revisando con mirada repleta de agudeza y sentido crítico. Desde que el mono
desnudo decidió abandonar su condición animal para ingresar en la historia de
la cultura, sin renunciar a la violencia y la agresividad de sus orígenes,
hasta el momento actual en que el simio gramático impone su hegemonía en la
desinformación de las redes sociales e internet, han pasado demasiadas cosas, o
demasiadas cosas, como diría Borges, que se resumen en una sola. La historia humana es un gigantesco bucle por
el que no podemos escapar a las trampas con que nuestro cerebro pretende
engañarse y no reconocer su incapacidad para comprender la realidad.
Esa imposibilidad ontológica acarrea la
imposibilidad de la verdad y la necesidad de la mentira, que es una de las
primeras tesis sobre la que el libro avanza con rigurosa desenvoltura. Todo es
mentira sería la conclusión evidente. Todo es producto de la simulación, el
fingimiento, el fraude y la ficción. Mitos y religiones, creencias y leyendas,
naciones e individuos, costumbres y sentimientos, ideologías políticas y
sistemas económicos, son construcciones seculares de un yo ilusorio que se
proyecta sobre un cosmos en el que su papel es insignificante y trágico al
mismo tiempo. La cultura recubre al mono impostor con sus adornos y artificios
y le hace creerse rey del universo. Luego este inventa a un dios supremo que
ratifica su presunta grandeza, legitima sus crímenes e impone su culto fanático
como verdad absoluta.
En los capítulos sobre el cristianismo brilla con especial
saña la cuchilla analítica del autor, mostrando los infundios históricos y
textuales que constituyen esa religión desde sus comienzos y que no han cesado,
sin embargo, de actuar como dogmas eficientes en la historia. La mentira
religiosa, como la política, ha pretendido pasar por verdadera, como dice Muñoz
Rengel, mientras la mentira del arte y la literatura no ha hecho sino reconocer
su falsedad y condición ficticia, alzándose a un estatuto de verdad en segundo
grado. Las especulaciones simbólicas, los lenguajes figurados y las metáforas
que dan acceso a la verdad sobre lo que somos y podemos ser como especie y como
individuos. Esa es su singularidad frente a los otros discursos.
En los capítulos finales, Muñoz Rengel realiza un
salto cualitativo en pos de un modo de vida y de pensamiento que trascienda la
disyunción entre verdad y mentira mediante la asunción plena de la ficción como
categoría existencial. Acaso así, reconociéndonos seres ficticios
pertenecientes a un mundo compuesto de simulaciones y simulacros, pero
ejerciendo la más alta potencia de lo falso, como decía Nietzsche, seamos
capaces de alcanzar al fin la deseada libertad.