martes, 24 de marzo de 2026

IMPRESENTABLE PRESIDENTE (SPOILERS ALERT!)


  [Publicado en medios de Vocento el martes 17 de marzo] 

Cuando no sé bien qué hacer o qué pensar tengo una fórmula infalible. Voy al cine y encuentro con facilidad una respuesta en la cartelera. Ensayo con Torrente presidente y acierto. Es la película del momento. Entro en la sala repleta impresionado por el paisaje de la muchachada que ocupa en masa sus asientos aguardando con impaciencia la aparición en pantalla de su ídolo. Verás que no me va a gustar. Me equivoco más que Pedro Vilches (perdón, Sánchez) con las elecciones. Detecto a alguno de sus asesores infiltrado entre el público para redactar un informe sesgado sobre la película. Cuando esta comienza, los asistentes mandan a callar y se imponen el silencio y la atención en la sala. Así permanecen durante toda la proyección, deglutiendo palomitas y chucherías en cadena para hacer más digerible el espectáculo, o más tragable el mensaje, no sé, hasta que prorrumpen en aplausos para celebrar el triunfo presidencial de Torrente.

De qué va esta farsa. Yo diría que hemos visto cómo Torrente le hacía un hijo por detrás a la extrema derecha española. Más facha que los fachas. Y ese engendro visceral es un hijo bastardo de Sancho Panza y Lázaro de Tormes, un pícaro posmoderno degradado hasta la exclusión social, un rufián patibulario que actúa a ratos como un Quijote cutre de las ideas más mostrencas. Y no hay nada peyorativo en el retrato. El bufón esperpéntico desborda tanto por la derecha que se cuela por la izquierda y desnuda la impostura de todos los bandos. La izquierda postiza y la derecha beata reciben su merecido castigo de burlas y escarnio. Y no es mucho comparado con la sátira que Torrente destina a la ultraderecha neoliberal de Carrascal (perdón, Abascal) y el poder socialista del presidente Vilches (perdón, Sánchez), que es vil y no tiene nada de santo.

La intención populista es obvia. El humor carnavalesco, los chistes groseros, las bromas abyectas superan el umbral del mal gusto, pero no están solo al servicio de una catarsis cómica del inconsciente colectivo. El giro final, cuando hace su aparición estelar el villano número uno de Hollywood (Kevin Spacey) como supervillano global de la economía y la política para imponer la figura grotesca de Torrente sobre los otros candidatos en liza electoral, revela el alcance histórico de la propuesta. Ni Vilches (perdón, Sánchez) ni Carrascal (perdón, Abascal). Nos hemos ganado a pulso que presida nuestro destino, anarquista y onanista como es, el hombre de Atapuerca, quién mejor. Total, para lo que hay. 

martes, 17 de marzo de 2026

TODAS LAS HIJAS EN BARCELONA EL DÍA DEL PADRE

 

Ágil y lleno de escenas admirables, gamberro y cultísimo, cargado de erotismo y provisto de una apabullante densidad de significados, Todas las hijas de la casa de mi padre es un artefacto literario tan ambicioso como potente sobre el descubrimiento de uno mismo —que requiere buscar fuera: en los demás, en el arte— y sobre la búsqueda de la libertad.

(«Sexo, aprendizaje, Málaga y Shakespeare», Daniel Gascón, Babelia)

Juan Francisco Ferré es uno de los narradores más peculiares, únicos e inimitables de las letras actuales. Imprescindible.

(Publishers Weekly)

En fin, esa predilección por la discrepancia es lo que empuja la novela de Ferré, que ofrece una revisión crítica —y gamberra, y lúcida, y despelotada— de ese momentum vibrante que cambió un país a finales de los 70. A diferencia de otras novelas, en esta, por obra y gracia del lenguaje, es posible incluso la invención de un mundo, el que pudo haber sido también la Transición.

(«Un evangelio apócrifo de la Transición», Santiago García Tirado, Quimera) 



Y, como colofón, el domingo 22 a las 13 horas en el MACBA (sala de conferencias):

Kathy Acker: Kick out the jams (liberando restricciones)

Una conversación acerca de la recuperación editorial en España de la obra de la escritora estadounidense Kathy Acker (New York, 1947/ Tijuana, 1997), novelista, poeta, dramaturga, ensayista y activista feminista punk. Su obra, influida por la actitud y estética de la generación de la Black Mountain School y de su principal mentor William S. Burroughs, vuelve a nuestros días con una relectura literaria y vital que insiste en la ruptura de estructuras de criterio convencionales y abre en su lectura actual nuevas esferas de pensamiento, más pertinentes que nunca.

Intervienen

Juan Francisco Ferré, escritor, crítico cultural y profesor de literatura comparada.

Marina Vargas, artista.

Eloy Fernández Porta, escritor, ensayista y crítico cultural.

Marc García, editor de Kathy Acker en Anagrama. 

Modera: Chema de Francisco, director Colecciona y Estampa. 



miércoles, 11 de marzo de 2026

TIEMPO DESQUICIADO

  

[Este artículo fue publicado en medios de Vocento el martes 20 de enero. He retrasado publicarlo en este blog, como era mi deseo, porque su publicación en prensa coincidió, por desgracia, con la tragedia ferroviaria de Adamuz; y lo hago hoy, por fin, cuando se cumplen 22 años de la tragedia del 11-M. Simetrías diabólicas.] 

          Un espectro recorre el mundo. Un seísmo global amenaza con derribar sus estructuras, como anuncian las voces más alarmadas. Se nos caen las palabras a pedazos y el sentido se desdibuja. Ya no sabemos a quién creer. Nadie conoce con exactitud el alcance de los planes de Trump. El presidente americano se pelea hasta con su sombra para demostrar que no le tiene miedo a nada en el cuadrilátero planetario. China y Rusia, frotándose las manos con excitación, no le quitan ojo y esperan agazapados sus tropiezos y traspiés. Y Trump está moviendo hilos ideológicos en pos de la sumisión total de Europa a la OTAN.

De aquí a noviembre veremos cosas inimaginables. La política europea no ha sabido preverlas. Europa no tiene quien la defienda y su propia constitución es contradictoria. Avanzar en la fusión federal es un proceso complicado y lento. La soberanía nacional sigue siendo, a día de hoy, un valor fundamental para la mayoría. No se pasa rápido de una Europa débil y dividida a los Estados Unidos de Europa. La aceleración de los acontecimientos no lo permite.

La unión no funciona en la cultura, asignatura pendiente de la eurozona desde sus inicios, como se vio el sábado en la gala de los Premios del Cine Europeo. La diversidad cultural europea conduce a la aberración monolingüe que impone el inglés como lengua dominante de comunicación. Solo los italianos se expresaron en la lengua de Dante, mientras los otros, incluidos los acomplejados hijos de Cervantes, lo hacían en la lengua de Shakespeare, es decir, el idioma del imperio.

No nos engañemos. El dominio del inglés no es un fenómeno diferente de lo que hace Trump. Recordarnos, en definitiva, quién manda en el mundo desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Cuando ciertos analistas afirman que está cambiando el orden geopolítico surgido de esa posguerra, precisamente, se olvidan de que es el único actor capacitado para hacerlo en el contexto occidental. Nuestra impotencia política es causa y consecuencia a la vez de la hegemonía yanqui de la que Trump hace tan grosera ostentación.

Por desgracia, nuestros mayores enemigos son los que observan fríamente los desmanes del patoso gigante americano, acechando su caída. Los tenemos plantados en la frontera oriental de la UE aguardando su oportunidad e interpretando cada gesto que hacemos y cada decisión que tomamos. Es la clave geopolítica del momento, más allá del trampantojo de Trump. Salir de la historia no es tan fácil como algunos pretenden. Y enmendarla tampoco.