miércoles, 6 de mayo de 2015

APRENDER A VIVIR


[David Foster Wallace, Esto es agua, Random House, págs. 144]

Alguien, usted o yo, se adelanta y dice: quisiera aprender a vivir por fin. Por fin, pero, ¿por qué? Aprender a vivir. Extraña máxima. ¿Quién aprendería? ¿De quién? Aprender [y enseñar] a vivir, pero ¿a quién? ¿Llegará a saberse? ¿Se sabrá jamás vivir, y, en primer lugar, se sabrá lo que quiere decir «aprender a vivir»? ¿Y por qué «por fin»?

-Jacques Derrida-

La escuela de la vida es bastante escuálida. El equipaje de partida es defectuoso. Y todas las lecciones que se aprenden en ella valen para poco si uno piensa que cuando uno empieza a aprender de verdad toca desaparecer. La obtención del título es tardía y no garantiza otra cosa que una despedida elocuente.
Bien mirado, tiene mucho mérito vivir. Cada día, semana a semana, todas las mañanas del año. Sobrevivir a todo lo que conspira para hundirnos, ya sea el miedo a fracasar, a perder el trabajo, a no ganar bastante dinero o a perseverar en una soledad que es la peor forma de compañía imaginable. Con intentarlo no basta, además se nos exige hacerlo bien, cumplir los objetivos fijados de antemano, llegar a la meta en primer lugar, no sucumbir al estrés o la desesperación, no enfadarnos si algo nos lo impide, si un obstáculo se interpone y nuestra voluntad se tuerce.
Todos sabemos muy bien de qué va la tragicomedia de la vida cotidiana. Como lo sabía muy bien el escritor norteamericano David Foster Wallace aunque un buen día, el 12 de septiembre de 2008, decidió quitarse la vida del modo más brutal: ahorcándose en su casa, mientras su mujer estaba ausente, víctima de una depresión insoportable. Importan poco las razones, importa el hecho. Uno de los cerebros privilegiados de su generación, una de las mentes literarias más brillantes de su tiempo, un auténtico superdotado del pensamiento y la dicción decidió poner fin a su combate de años con el sinsentido de la existencia.
Tres años antes, en 2005, fue invitado por el Kenyon College a impartir el discurso de graduación ante unos jóvenes que debieron de escuchar sus palabras con asombro y sobrecogimiento. El sermón ético de Wallace contiene todos los argumentos que hacen de la vida un proyecto imposible y apasionante antes de pensar siquiera en vivirla. Por eso Wallace, con la experiencia que le daban los años transcurridos desde su graduación, podía dar a los expectantes graduados algunas lecciones fundamentales sobre lo que les aguardaba en la vida.
La educación recibida sirve para saber elegir y saber elegir es elegir en libertad no los que nos hace mejores profesionales sino mejores personas. Y esto, normalmente, pasa por ser absolutamente conscientes de que vivir solos, sin reparar en la existencia de los otros y los problemas que estos arrostran para sobrellevar las circunstancias en que viven, es una fantasía peligrosa. No sirve de nada ser el reyezuelo autista de un imperio nimio que no desborda las fronteras de tu cráneo. No sirve de nada reverenciar deidades tan vanas e insaciables como el dinero, la fama, la belleza, el sexo, el poder o la riqueza.
Todo lo que parece sólido, como decía el viejo Marx, se desvanece en el aire sin dejar rastro y no solo por la fuerza devastadora del capital, como saben las víctimas de la crisis económica, sino por el proceso de destrucción que la vida misma entraña, la demolición sistemática de todo lo que el tiempo construye y abate en un abrir y cerrar de ojos.
La cruda verdad que Wallace enseñó a aquellos ingenuos alumnos que estaban a punto de sumarse a la multitud que lucha en las trincheras de la realidad se reduce a esto: lo único válido es vivir con plena consciencia y de manera adulta una vida en la que ojalá haya algo más que suerte
Grave reproche a la propuesta: le falta hedonismo y le sobra tristeza cristiana.
El resto es demoledor.

3 comentarios:

julian bluff dijo...

Sesenta y siete páginas para dejar a la novia, son demasiadas páginas. Incluso para ella, para la novia, una mujer, por aquel entonces, de veintipocos años. Por ahí van los tiros ¡Bang, bang...! ;-)

JUAN FRANCISCO FERRÉ dijo...

¿Mina o Nancy Sinatra? Pobre DFW...

https://www.youtube.com/watch?v=T2UZWTpvtoQ

julian bluff dijo...

¿Qué tal Squeeze?

https://www.youtube.com/watch?v=FezV_2Infro

Jejeje....