viernes, 19 de junio de 2009

HISTORIA NACIONAL DE LA INFAMIA



[Entresaco este fragmento de mi novela La fiesta del asno como respuesta al odio y al horror que hoy han vuelto a perpetrar su obra maestra en nombre de la infamia. La rabia y la indignación me hacen suscribir, a pesar de todo lo que no comparto en ellas, las intransigentes palabras pronunciadas por el “escritorzuelo” en el último párrafo, quizá porque empiezo a estar muy harto del cinismo, la ignorancia y la hipocresía que envuelven el así llamado "problema vasco". Este país se merece algo mejor.]


Ya era tarde, no obstante. Para cuando Gorka quiso interrumpir la frenética manipulación al oír entumecido los últimos argumentos del escritorzuelo, ya era demasiado tarde en realidad. Había derramado en vano su vivaz savia patriótica en el incómodo sofá de fabricación extranjera creyendo que el escritorzuelo abogaba por la independencia de su noble pueblo y de su pobre patria porque la amaba sin condiciones, con un profundo amor no correspondido, como el otro, el dramaturgo exiliado y repudiado, que se comprometía con la causa histórica de este pueblo sacrificado y este hermoso país de verdor imperecedero porque los amaba, por amor, por admiración, por respeto, por ese sentimiento de inferioridad saludable y creativa que debería tener todo no vasco ante uno que sí lo es, todo país que no lo es verdaderamente por el que sí tiene la más alta bendición de serlo completamente, inalterablemente. Por las siglas de los siglos y los siglos de las siglas…

Y era exactamente al contrario. Era en nombre del odio, en nombre del desprecio, en nombre del rechazo, en nombre del ridículo, en nombre del absurdo, en nombre de la hipocresía, en nombre de los intereses creados. Era entonces en nombre de todos estos odiosos conceptos, fácilmente traducibles a calificativos aún más odiosos u ofensivos, que según él definían a la perfección lo que allí estaba sucediendo, lo que allí se estaba consintiendo y alentando, la situación actual en ese país por el que sólo decía sentir repugnancia o vergüenza y asco, por lo que defendía la necesidad urgente de concederle la independencia total y la soberanía absoluta, no la libertad, afirmaba, esa no la tendrán nunca con esta gentuza criminal y sus métodos genocidas de forzar la convicción. Para librarnos de una vez de ellos y de sus necias tradiciones y arcaicas mentalidades. Nos sobran, francamente, con sus fantasiosas historietas de abuelete carlista y abuelita carolingia nos devuelven a todos a los conflictos y las historias del siglo pasado y de otros muy anteriores. Bastante hemos soportado ya de oscurantismo frailuno y nacionalista, bastante culto a la sangre, a la tierra y a la raza hemos padecido en todo el continente, y no sólo en esta miserable fracción, como para seguir padeciéndolos en nuestras carnes por culpa de estos descerebrados. La mayor parte una banda de niñatos impresentables, por otra parte, a los que sus cobardes y mediocres padres bien harían, en vez de mimarlos tanto, como a todos los jóvenes de este maldito mundo analfabeto y fanático, en zurrarles de vez en cuando en vez de aplaudirles tanto como subnormales cada vez que se cargan a un concejal o a un policía o ponen una bomba en un coche y aterrorizan a la población de cualquier ciudad. Que les den ya la independencia y nos dejen en paz, de una vez. Que se las arreglen ellos con su desastrosa historia y su desgraciada subcultura forestal. Nosotros no queremos volver a saber nada de vascos, vascones, vascuences o vascongados. Estoy harto de los pueblos elegidos, prefiero los de libre elección, como usted comprenderá. Allá se las compongan estos cavernícolas con sus monolitos reaccionarios…

62 comentarios:

Enric Pérez dijo...

Comprendo y comparto tu indignación, Juan Francisco, pero en el País Vasco hay buena gente, gente que conoci en la facultad, en el servicio militar, por trabajo. Buena genet a la que no se puede dejar a su suerte en su propia tierra. La seguridad absoluta no existe y el mundo nos demuestra cada día que matar es muy fácil.
¡Que a los de bien nos pille siempre fuertes de ánimo y espíritu! ¡Nos necesitamos todos!
Un abrazo.

JUAN FRANCISCO FERRÉ dijo...

Tienes razón y comprendo tus opiniones. El exabrupto del escritorzuelo de mi novela no es más que eso, una reacción indignada y ofensiva ante una situación intolerable que dura demasiado por razones que muchos prefieren no afrontar. Sólo eso. Si no me importara lo que pasa allí, y por lo que pasa a diario tanta gente de allí, como comprenderás, lo más fácil sería callar y mirar para otro lado, como hacen tantos. Cuando decía "este país se merece algo mejor" me refería a todos, a Euskadi y a España, por supuesto.

Un abrazo.

J. A. Montano dijo...

"en el País Vasco hay buena gente": ¡gracias por tu lección de antropología! :-)

Pero por supuestísimo: en el País Vasco hay buena gente, hay gente regular, hay asesinos, y hasta hay tipos como Anasagasti con su ensaimada capilar...

JUAN FRANCISCO FERRÉ dijo...

De todos modos, Montano, lo peor de la entrevista con el taimado hincha de los asesinos es la obscena exhibición de banalidad de toda una cultura (la televisiva y mediática en general) y una sociedad (la del espectáculo integral). Ésa es la banalidad dominante (cinismo + hipocresía + sentimentalismo y cursilería) de los descerebrados, de los tarados, de los imbéciles, y también de los canallas y los impresentables, que lo mismo ríen la pose barata de un presentador a su medida juvenil (seudo progre y seudo cool) que las chanzas mediocres de un "colega" fondón de criminales y sanguinarios. Ésa es la corrupción mental y ética que mi novela trataba de denunciar con sus propias armas. Esa cultura zafia y pedestre (que comparten muchos políticos y gestores y ejecutivos mediáticos con gran parte del público) ha hecho de la estupidez y la chabacanería, por no hablar de la amnesia y la indiferencia, la única estrategia para evadir los desafíos y amarguras de la realidad...

Si los espectadores pudieran ver y oír en directo o en diferido los alaridos y la imagen de un hombre abrasándose dentro de su coche (y las sonrisas de satisfacción de sus verdugos y cómplices) en vez de tantas caras compungidas y otras blancas y sepulcrales, la retórica no valdría de nada para ocultar la impotencia y el dolor...

http://joseantoniomontano.blogspot.com/2009/06/menos-risitas.html

J. A. Montano dijo...

Así es: banalidad. Banalidad que viene reforzada por el hecho de que Otegui ahí parece (por su gestualidad) un payaso de la tele *cuando no está trabajando*. Aquella cosa tan desconcertante que era ver a Fofito o Milikito vestidos de diario, sin sus trajes de payaso. Eso parece Otegui ahí: un Fofito en su día libre.

Para terminar ya con este tema (que la verdad es que hiede, y me cansa), he aquí otro ejemplo de empanada mental con consecuencia de crimen. Lo peor es que es un genuino cura, un cursi, un inquisidor; un estúpido dañino:

http://www.gara.net/paperezkoa/20090621/143339/es/La-prosa-politica

Atherida dijo...

Llego ahora mismo de bañarme en Mazarrón toíto el fin de semana, sin tele ni internet (ni radio), pero, aún así, he podido enterarme del atentado. Estoy ya tan enviciada que leo los comentarios antes que el post (mala praxis de adicta, sólo por esta vez). Así que, hasta que no lea el post, no me pronuncio, pero (¡también sólo por esta vez!) suscribo y amplío el último párrafo del primer comentario de Montano:

en el País Vasco, y en el orbe todo (excepto en el Vaticano), hay buena gente, gente ni buena ni mala (o buena y mala a la vez, como casi todos), y gente espantosa. Partiendo de que no comparto nacionalismo alguno, incluído el nacionalismo de estado (el peorcito de todos), y de que tampoco soy pacifista militante, encuentro este asesinato gratuito del todo, igual que todo asesinato perpetrado en nombre de no sé qué banderas y no sé qué fronteras, respectivamente enarboladas y dictadas por intereses económicos y, en todo caso, siempre circunscritas a la lucha por el poder, que (reconozcámoslo) deja miles de muertos cada día en el planeta.

¿Dónde se consigue el estatuto de apátrida? ¿Cómo se convence a las personas (dotadas de encéfalo) de que nacemos por casualidad en un territorio y no en otro?
Señores nacionalistas (incluídos los de estado): ¿cuántas muertes son suficientes para legitimar sus fronteras (económicas, claro)? Metánse armas, banderas, fronteras y negocios asesinos por donde les quepan. O nazcan en otro sitio y después nos cuentan. Joder, ¡qué asco!

Atherida dijo...

Veo mi comentario amablemente publicado, pero no soporto esa tilde desplazada por el furor. Quise decir, claro, "méeeetanse". Tengo problemas de modulación rítmica cuando me exalto...con ciertas partituras me ocurre lo mismo :-)

Ya he leído el post; eres un crack, Ferré.
Abrazos.

David dijo...

Yo creo que el problema principal es que los que están metidos en esa guerra son los que están implicados directa y emocionalmente en su historia, con familiares en la cárcel, etc., por un lado, y con muertos, etc., por otro. Existe esa tradición. Para mí ese es el quiste del problema, por decirlo así: que sólo se ocupan de él los que están demasiado cerca. El Estado (o los dos partidos que lo representan) no está demasiado cerca, y realmente no se ocupa de él más que para su propia conveniencia.
Es muy fácil observar desde fuera la repugnancia de todo ello, pero es un problema político. Feo. Pero de origen político.
Saludos.

Atherida dijo...

Desde luego, David. Comparto tu opinión, pero la política toda está impregnada de intereses económicos. Creo que, del mismo modo que no hay personas apolíticas (incluso declararse apolítico es ya una postura política), no hay actualmente posición política que no esté "contaminada" por intereses de gestión económica y de recursos en sentido amplio.
Desde luego, las emociones están ahí, a flor de piel, como en todo conflicto de alta intensidad prolongado en el tiempo (y escalando sin parar); pero, en mi opinión, las posturas nacionalistas, centralistas, etc., están motivadas originalmente en asuntos de gestión económica de los territorios. Los conflictos en política económica suelen disfrazarse muy bien de odios étnicos, nacionales, religiosos, raciales y cualquier otro odio que sirva para olvidar por qué surgió el conflicto y cómo podría resolverse aquí y ahora.

Tal como yo lo entiendo, los nacionalismos (de estado o no) persiguen la gestión "completa" (cultural, económica, política...) de los territorios que consideran propios, ensalzando las virtudes supuestamente inherentes a lo que se da en llamar "nación". Creo que la cortina de humo generada por la escalada permanente de un conflicto (el ruido, por llamarlo así), nos impide a menudo reconocer y analizar los intereses y necesidades reales de las partes implicadas. Los propios implicados se pierden en el laberinto.
Y ya puestos a opinar, considero que sólo el diálogo y la negociación de esos intereses puede llevar esto a buen puerto.

Pero negociar es estar dispuesto a moverse de una posición en beneficio de algún tipo de ganancia para todos. La teoría de juegos tiene mucho que enseñarnos aún sobre la posibilidad de satisfacer intereses y necesidades propios sin que otros salgan derrotados por ello. Nuestra cultura de confrontación (ganadores vs. perdedores) nos está haciendo un flaco favor....

En fin, termino, aunque estos asuntos dan para mucho opinar y mucho escuchar otras opiniones.

Saludos.

JUAN FRANCISCO FERRÉ dijo...

A mí por el contrario, me parece un problema del que es imposible distanciarse, entre otras cosas porque la violencia es una forma de impedir el alejamiento. Todo nacionalismo es centrípeto por definición, con lo que la única forma de distanciarse del mismo es hacerse apátrida, como bien reivindica Raquel siguiendo o no los postulados irónicos de Cioran. Al hacerte apátrida el concepto de patria se te vuelve extraño, o te sientes extrañado de cualquier patria, y mucho más de la violencia ejercida en nombre de esa patria sobre otros tenidos por menos patriotas, o patriotas de otra patria, ésta sí extraña al patriota original o genuino. Así que como ves, David, todo esto se vuelve un círculo vicioso inescapable si no se acaba de una vez con la veneración a las patrias y a la violencia cometida en su nombre. Mientras esto no acabe, yo me sentiré apátrida, sin duda, pero vinculado a una abstracción administrativa y política que al menos garantiza mis derechos frente a los fanáticos y los sectarios de cualquier signo, incluidos los servidores del estado (GAL, jueces prevaricadores o policías corruptas). Porque esa es la diferencia al final: una abstracción total llamada estado (siento ser algo hegeliano aquí) garantiza y protege con mayor eficacia mis derechos y mi desarrollo como individuo, principio fundamental sin el cual ni hay libertad humana ni posibilidad de hallarla en nuestros actos y decisiones.
No puedo, por tanto, suscribir tu declaración de culpabilidad repartida. Por podrida que esté la democracia o la política o los partidos mayoritarios o las instituciones ligadas al sistema, cualquiera de ellas es preferible al estilo de patriotismo criminal que se practica y legitima en Euskadi, con o sin el apoyo de la prosa política desastrosa. Cajón de Sastre aparte, los nazis y los fascistas no eran muy diferentes de estos defensores de la abominación política. Toda vinculación a una tierra, una sangre en tanto herencia genética y una raza supuestamente superior me parece aberrante. Ahí está el verdadero problema, y no en la mayor cercanía o distancia respecto de éste...

Saludos.

JUAN FRANCISCO FERRÉ dijo...

Toda vinculación SAGRADA o SACRALIZADA (se me olvidaba este detalle) a una tierra, una sangre en tanto herencia genética y una raza supuestamente superior me parece aberrante. Ahí está el verdadero problema, y no en la mayor cercanía o distancia respecto de éste...

Y sí, Raquel, muy perspicaz tu comentario sobre la teoría de juegos. En efecto, una buena perspectiva sobre el tema. En el capítulo Todos los juegos el juego de mi novela La fiesta del asno, a la que en unos días dedicaré un post memento, hacía una aplicación de la teoría de los juegos a la praxis del terrorismo etarra y la policía persecutoria. Era bastante divertido y siniestro al mismo tiempo, por su parodia abstracta o formalista de situaciones y reglas de conducta. A Juan Goytisolo, entre otros, le fascinó particularmente esta nueva mirada sobre el problema, como señaló en el prólogo de la novela...

Muchas gracias por tus interesantes comentarios.

Atherida dijo...

Gracias a ti, Juan Francisco, por promover (como siempre) el debate con la valerosa elegancia de tus post y comentarios. Como bien dices, lo más fácil sería callar y mirar para otro lado. Suscribo íntegramente el planteamiento sobre las vinculaciones sagradas o sacralizadas a la tierra, la raza, etc.; celebro ese párrafo con todo mi córtex, que se ensancha, se ensancha, por no entrar de nuevo en turbios asuntos pornográficos. Sólo diré que me pone contenta.

Debo reconocer mi casi completa ignorancia sobre Cioran, pero me apresuraré a subsanarla. También me apresuraré a buscar y leer "La fiesta del asno", pues ya estoy viendo que me va a interesar. Me apasiona la teoría de juegos aplicada al ámbito de resolución (a veces sólo transformación) de conflictos. En tu blog descubrí que sus aplicaciones literarias son también fascinantes.

Saludos efusivos.

David dijo...

Estoy bastante de acuerdo con tu visión del asunto, Atherida. Al fin y al cabo, el primer interés económico es (o era, porque quizá ya sea un arcaísmo en parte, aunque sólo en parte) el territorio político, sus recursos. Pero, como dices, “los propios implicados se pierden en el laberinto”, aunque se pueden haber perdido en cualquier punto de la historia y los que llegan más tarde son los que más perdidos están.
Yo pienso que cualquier político y organización política del mundo persigue lo que dices (y comparto) que persiguen los nacionalistas: la gestión completa. De lo que sea. Si en aras de lograrlo pueden utilizar sentimientos “nacionales” o de colectividad de distinto tipo, sin duda lo harán. En cualquier lugar del mundo, cualquier político del mundo, repito. Así las sectas religiosas, como esa del Vaticano, en el plano “espiritual”.
Y de igual modo, el individuo plenamente político, banal, que en su cortedad de miras sólo se ve y atiende a su interés en tanto sujeto político, votará o asumirá la parte o partido que convenga a sus propios intereses materiales, económicos al fin y al cabo, pero la economía está íntimamente relacionada con la supervivencia, claro está.. Ahora bien, si mi padre o mi hermano estuvieran en la cárcel por vinculación con ETA (una vinculación que a partir de la Ley de Partidos es "más fácil" que antes, por cierto), lo más probable es que votase a un partido que defendiera el fin de la dispersión de los presos; y quizá si alguien cercano muriese a consecuencia de esa guerra que no es la mía, el que acabaría en la cárcel sería yo, por haber echo como aquél que la emprendió a mazazos o algo peor.

Yo soy un apátrida total, Juan Francisco. Mi observación de este asunto es por ello todo lo fría que puede ser, precisamente por mi distancia mental de todo nacionalismo y mi escepticismo general y creciente en la vida, si bien es imposible no sufrir de uno u otro modo las consecuencias de esta realidad. Por otro lado, que yo no crea en las patrias, que la visión de toda bandera portada por una figura humana me repela y que identifique todo mitin político con una patética terapia de grupo masiva, no quita para que sí sienta apego por la cultura de mi tierra y que piense que no tiene sentido dejar morir un idioma como el euskera, por ejemplo, cosa que los nacionalistas españoles, muchos de ellos de lo más progre, no tendrían ningún problema en permitir activa o descuidadamente. Entonces, suponiendo que hasta un aristócrata alérgico a las banderas como yo se moleste en ir a votar, ¿a quién voto? ¿A la bandera española?

Creo que pones excesivo énfasis en la vinculación a la tierra, la herencia genética y la superioridad racial como esencia del nacionalismo vasco actual. Si en su origen teórico fue así (¿Sabino Arana?… no he leído sus libros, pero pienso que hoy no pinta nada en cualquier caso), yo creo que en la práctica, en la realidad (por decirlo así) de hoy, y desde que puedo recordar, no es de esa manera. En todo caso, sería algo más relacionado con los valores o supuestos valores de la cultura y / o la idiosincrasia: trabajo, valentía, emprendizaje, sinceridad… Cosas de esas, que tienen parte de falsos mitos pero también parte de realidad. Y, por otro lado y por último, el primero que esté libre de todo etnocentrismo, que tire la primera piedra.
Saludos.

Raquel dijo...

Bueno, pues creo que ya he conseguido cambiar esto de "Atherida" (que me tenía hasta el moño) por mi nombre real; nunca fue mi intención emplear un seudónimo para (des)identificarme en la conversación, pero me lié al (re)editar el perfil y lo dejé correr.

Aunque por aquí casi todos sepan quién es Atherida, me rechinan los dientes cada vez que alguien me (des)identifica así a causa de mi propia desidia. A ver si lo he logrado...

Saludos.

JUAN FRANCISCO FERRÉ dijo...

(Me veo obligado, David, a trocear mi respuesta a tu apasionante comentario)

Episodio 1

En una galaxia muy, muy lejana...

Nadie esté enjuiciando aquí al nacionalismo democrático, David. Ahora bien, del mismo modo que ser español ha quedado manchado para siempre por su asociación con la mitología y la praxis dictatorial del franquismo, y éste es uno de los lastres que la democracia española no logrará sacudirse así que pasen cinco décadas, te diré que del mismo modo la identidad vasca, sea lo que sea, se defina o no conforme a los parámetros fijados por Arana o por otro cualquiera de sus patriarcas noventayochistas, de lo que sufre es de su asociación al ejercicio de la violencia contra un estado y unos ciudadanos que hace tiempo, en mi opinión, dejaron de ser sospechosos. Desde luego te diré que para todos aquellos que apoyan, ejecutan y legitiman esa violencia la existencia de un régimen fascista en el estado español no sería un problema mayor.
La lotería vivencial a que te refieres es terrible. No veo qué podría llevarme a aceptar vivir, sin considerarla opresiva o tiránica, en una situación en que los dos papeles que me queda ejercer en la vida son los de verdugo (o cómplice afectivo o ideológico de los verdugos) o víctima (o cómplice afectivo o ideológico de las víctimas). No lo entiendo, te aseguro que no lo entiendo más que como una prueba más de la capacidad humana para tolerar lo intolerable, acomodarse a lo peor, como ya sucediera en la Alemania nazi.
Las supuestas cualidades que atribuyes a los vascos como grandes virtudes que fortalecen la identidad regional podrían perfectamente servir para caracterizar a muchas naciones, y el hecho de creerlas privativas o características de una en particular ya me resulta ambiguo. Precisamente la identificación con la provincia, la localidad, el pueblo o la región son el problema, desde siempre, todo lo que nos liga al origen más inmediato. Como hijo de francés y madrileña de origen manchego, nacido y criado en Andalucía y bilingüe de nacimiento, como comprenderás, cualquier apelación a un origen puro me pone los pelos (de la lengua y algunos inferiores) de punta, mucho más que puedas acusarme de etnocéntrico larvado o solapado. Si por mí fuera, habría bendecido como los ilustrados españoles la invasión napoleónica y la implantación de un régimen moderno, republicano, cosmopolita, antinacionalista, antimonárquico y anticatólico. El problema español puede ser Fernando VII del mismo modo que el problema vasco pudo generarse con el carlismo, como prueba Anasagasti ex negativo: no puede respaldar un estado cuyo monarca no es el suyo, Juan Carlos en vez de Carlos Hugo. Por desgracia, por moderna que se pretenda la sociedad vasca, sus movimientos anímicos, por así decir, son si no ancestrales, que también, apegados a la historia del diecinueve como poco, tanto Arana como el carlismo están en las celulas germinativas del así llamado problema vasco, guste o no a los vascos más jóvenes...

JUAN FRANCISCO FERRÉ dijo...

Episodio 2

En una galaxia muy, muy lejana...

Te guste o no, la definición de lo vasco no es, por tanto, ni puede ser cultural, ya que no existe una cultura vasca (en el sentido fuerte de la expresión) aparte de las costumbres y tradiciones folclóricas, sino política, ideológica, identitaria, nacionalista, etc.
Y no te equivoques: yo no defendería la desaparición de ninguna lengua de la tierra, ¿cómo voy a defender la del euskera? Pero vosotros tenéis un problema lingüístico añadido: no tenéis una lengua común que hablen todos los vascos, como sí la tienen los catalanes, vgr. El problema es la politización intensiva de una lengua, como subproducto de un ejercicio del poder, hasta el punto de que su supervivencia dependa de una expansión comunitaria financiada por las instituciones públicas. Ya digo, hay demasiados intereses en juego y demasiada perversión intelectual como para discutir esto sin dar lugar a malentendidos.
Sin pecar de ingenuo, te diré que una de las bondades de la globalización es sacarnos del pequeño contexto y obligarnos a asumir la nimiedad insignificante de nuestras diferencias. Las diferencias dan color a la vida, sin duda, en todos los ámbitos y no sólo en el cultural o idiomático, pero dejan de tener gracia en cuanto se transforman en un discurso antipático, cargado de odio, de mezquindad y de resentimiento, arrojado a la cara de los otros como una ducha de ácido sulfúrico. Lo siento, incluso para defender diferendos, como diría Lyotard, haría falta mucha más capacidad de seducción de la que el discurso nacionalista, moderado o extremo, me da igual en este caso, suele dar pruebas.

Me gusta este polémica democrática, prosigámosla.

Un abrazo, David.
(Pongo tu blog en mi lista de recomendaciones)

Enric Pérez dijo...

Hay buena gente en Euskadi, sí. Y no es antropología, sino declaración de principios. Como también la hay en Cataluña. Pero cierta prensa capitalina y ciertos políticos, de todas las tendencias, con aspiraciones de estadista no lo creen así o, lo que casi sería peor, juegan a no creerlo. Por eso, ciertas siglas y sus votantes son demonizados y se realizan pactos antinaturales, aunque legítimamente democráticos, para obtener el poder al precio que sea. Y se enardece a las masas incultas desde los púlpitos bienpensantes, mientras los nacionalismos de periferia hacen el juego y lanzan sus contramedidas.
Los muertos solo son muertos. Son los vivos los que hacen/hacemos uso de ellos. Uso y abuso. Y los muertos de antaño, de los que al parecer los terroristas sí obtuvieron una legitimidad, mientras la clase política en la clandestinidad miraba hacia otro lado por que le convenía, son la coartada, la causa y origen de los muertos sin sentido que hemos tenido después y me temo de los que seguiremos teniendo.
En un comentario que hice en tu post sobre el libro de Cercas dije que “los tics que vemos con frecuencia en el devenir político y social de hoy en día nos muestran que en algún momento se habrá de pagar lo que no se pagó en su día”. Me equivoqué, no lo expresé bien. En realidad ya llevamos pagando hace tiempo y seguiremos pagando que todo cambiara sin cambiar.
Estoy de acuerdo contigo, Juan Francisco, “ser español ha quedado manchado para siempre por su asociación con la mitología y la praxis dictatorial del franquismo”, pero los sucesivos gobiernos de la democracia no han hecho nada por subsanar esta situación, antes al contrario, han recaído en idénticos comportamientos y han intentado ningunear y reducir a Euskadi o Cataluña, en ocasiones retorciendo torticeramente las leyes, a un mero conglomerado de “costumbres y tradiciones folclóricas”. ¿Justifica esto lo injustificable? ¿Los crímenes y la violencia que sufre la buena gente? EN ABSOLUTO. Pero, como dije en el primer comentario de este post, matar es muy fácil. Y parece más fácil todavía vincular unas ideas y sentimientos de una parte importante de la población de Euskadi, que no comulga con la violencia, con las acciones de los terroristas. Y eso se hace constantemente desde los partidos españolistas y la prensa afín. Al final se transmite la idea a esa gran masa votante inconsciente que en Eusakdi casi todos son terroristas, sospechosos de serlo, cómplices, familiares, tibios, etc., y que la defensa de ideas nacionalistas es lo que ha traído la barbarie. Y esta siembra fructifica que da gusto, por lo que se ve.
El terrorismo se acabará cuando tras la detención del último terrorista no haya ningún muchacho dispuesto a hacer el relevo y coger un arma.
¿Se están haciendo las cosas correctamente por parte de todos, desde Euskadi a Madrid, para que ningún muchacho elija ese camino? Yo creo que no.

Enric Pérez dijo...

Sobre las lenguas, la situación del euskera y el catalán no son comparables. Con toda la represión que sufrió el catalán, no fue nada con la que le tocó al euskera. Por lo que defiendo y defenderé que la escolarización haya de hacerse en catalán o euskera, aplicando todas las correcciones que determinadas circunstancias especiales puedan exigir (emigración, alumnos de educación especial, etc.). Una mirada al panorama audiovisual demuestra a las claras que es imposible substraerse del castellano ni queriendo. Las falacias orquestadas desde el epicentro peninsular que hablan de persecución al castellano (muchos hablan de español, un idioma que en mi opinión no existe) inciden en el fomento de ese odio por lo diferente que el nacionalismo españolista tiene entre ceja y ceja. Las culturas y las lenguas tienen el derecho de defenderse puesto que son patrimonio de todos. Sin embargo desde España y sus instituciones no se ve así y los sucesivos gobiernos han vetado la posibilidad de que los parlamentarios puedan expresarse en su lengua en nuestras instituciones y también en Europa, donde otras naciones sí han apoyado a sus lenguas autóctonas con éxito.
Mucha gente sólo reacciona si se siente atacada. En ese sentido el señor Aznar hizo un gran favor al nacionalismo catalán y esto no es una gracia. El nacionalismo catalán estaba deshinchado y sin fuelle hasta la llegada del PP al poder. Con sus “atinadas políticas y actitudes” consiguieron poner a ERC en el gobierno catalán y llegaron los lodos en los que nos encontramos. Lo clarificador ha sido que con el PSOE las cosas no han cambiado.
Estamos instalados, pues, en la ceremonia de la confusión, donde la propaganda centralista con el apoyo y connivencia de los medios de comunicación más mayoritarios llega a todos los rincones del estado, pero la nacionalista periférica apenas logra salir de su feudo. Y el mensaje cala hasta conseguir el estado de opinión que padecemos: hay un muerto en atentado, las esencias patrias se remueven y las culpas parecen recaer en el nacionalismo moderado al que se culpabiliza de todos los males y se le ningunea el derecho a tener discurso, acertado o no. Sin embargo ahora no hay un gobierno nacionalista en Euskadi, sino un gobierno españolista. Y se llenan la boca de las mismas frases huecas de antes, que tampoco van a servir para nada. Entonces ¿Para qué? Necesitamos una clase política diferente, nueva. Lo malo es que no tenemos de donde sacarla.

David dijo...

Gracias por lo de la lista (ahora tendré que ser más duro en mi respuesta…, que no se diga, ja ja).
Tengo que trocear la respuesta:
En cuanto a lo que dices en el episodio 1, estoy de acuerdo en la percepción de que los vascos dejamos de parecer tan simpáticos hace tiempo a causa de la prolongación del asunto, sin duda. Hace no mucho leí unas declaraciones de un famoso escritor inglés (increíble que no recuerde su nombre ahora pero así es) que dijo que los españoles tenían que agradecer a ETA la muerte de Carrero Blanco. Eran otros tiempos. Ahora, efectivamente, es un problema de desproporción entre el grado de “opresión” y la brutalidad de la “respuesta”. Es bastante incomprensible para muchos de nosotros, creo, que en los últimos años haya habido gente joven que se haya “metido”. Desde mi punto de vista es una apuesta completamente negativa, absurda y segura hacia la ruina personal y la de otros. Pero creo que lo que funciona como argumentos –además del romanticismo patriota, cada vez más trasnochado a todas luces- son una serie de situaciones reales que hacen que el estado y, por extensión, los ciudadanos vascos constitucionalistas, se considere el enemigo: la dispersión, la Ley de Partidos (ilegalización de partidos que, guste o no, tiene una masa social detrás, con el resultado añadido reciente, además, del triunfo de los socialistas; el cierre de medios de comunicación; la detención de personas cuyo único vínculo con la organización puede haber consistido en trabajar profesionalmente en el ámbito de la cultura euskaldun, o sea en lengua vasca, y haber entrevistado una vez a uno que era amigo de la infancia de alguien de ETA y haberle invitado a un café, cosa bastante fácil, etc.). Que cuanto más agresivo sea el estado más legitimados se van a sentir ellos es una máxima que liga esto que precede con tu idea de que la existencia de un régimen fascista en el estado español no les desagradaría. Además, hay otro componente: los políticos españoles, mientras trabajan día a día en esos asuntos legales con consecuencias reales, de las que tampoco se puede excluir el propio euskera, que de hecho es el más importante componente de la identidad étnica vasca (en euskera no se usa el toponímico “vasco”, sino la palabra “euskaldun”, que significa “el que habla euskera”, y así es como se define el vasco: el que habla euskera; y el País Vasco: Euskal Herria, es decir, el pueblo del euskera o euskara; y eso no se lo inventó Sabino Arana), los políticos españoles o constitucionalistas, decía, lógicamente se autoproclaman “los buenos” y “los demócratas”, y eso, digo, ese estar rogando y con el mazo legal dando (por medios civilizados), es otro componente de legitimación para aquellos.
Pero contra todo eso se puede luchar políticamente, sin duda, sin necesidad de matar a nadie.

David dijo...

Sigo:

Sobre lo de la lotería vivencial, que dices. No sé, quizá me haya expresado mal. No existen sólo esos dos papeles extremos en la sociedad vasca, no existe esa polarización extrema, ni una crispación constante en la calle (también cambia en función de los lugares, de si es pueblo o ciudad, etc.); entre los propios votantes del PNV, por poner un ejemplo, hay diversas “sensibilidades”; y entre el resto de los partidos también, como en todas partes; y luego están todos los “apolíticos” o gente que vota a unos u otros en función de la situación concreta, etc. Además, no entiendo lo de la “complicidad afectiva”. Si tu hijo o hija estuviera en la cárcel por pertenencia a ETA, quizá renegases de él o ella, también hay casos, pero la tendencia más normal es agruparse con otros que están en tu misma situación y hacer algo por ella, porque en este mundo, o te ayudas a ti mismo o nada, nadie va a pringarse por ti. Y es probable que entonces votases a un partido que defendiese la reagrupación de los presos. Ahora, de ahí a meterte en ETA hay un gran trecho, pero ese trecho también depende de lo amplio que se considere legalmente el llamado “entorno etarra”.
Después, creo que muchos familiares de ambas partes “caen” por su situación emocional junto a los que aparentemente tienen más fuerza y convicción para defenderles (lo que evidentemente no quiere decir que sean más competentes para ello), cuando la frontera entre el afecto y el apoyo y la instrumentalización política (de víctimas y presos) en ambos partidos políticos es realmente lábil. Esto, efectivamente, es acomodarse a lo peor, pero en el fondo la gente piensa, “sí, estos hijos de puta están instrumentalizando mi drama personal, pero por lo menos me defienden, defienden algo que al resto de la sociedad se la trae floja y en lo que piensan lo menos posible”.
¿He dicho ya que odio la política?

Dices: “Las supuestas cualidades que atribuyes a los vascos como grandes virtudes que fortalecen la identidad regional podrían perfectamente servir para caracterizar a muchas naciones, y el hecho de creerlas privativas o características de una en particular ya me resulta ambiguo.”
Pero yo no he dicho eso sino esto: “… los valores o supuestos valores de la cultura y/o la idiosincrasia: trabajo, valentía, emprendizaje, sinceridad… Cosas de esas, que tienen parte de falsos mitos pero también parte de realidad.” Valores o supuestos valores.
A este respecto, con toda sinceridad, he observado multitud de veces determinadas diferencias de idiosincrasia, por ejemplo –pero no solo, que luego me sacan cantares- en realitys como Fama, etc., entre la “manera de ser” de los vascos y la de, por ejemplo, los andaluces. No quiero ni quise decir que sea una manera de ser mejor, sólo que es distinta. No hablo de origen puro, sino de ciertos valores que históricamente se han considerado importantes.

David dijo...

Sigo:

En cuanto al etnocentrismo, creo que es en cierto grado inevitable para todas las personas. La idea de etnocentrismo que tenía yo coincide con esta de la wikipedia: “El etnocentrismo es el acto de ver y analizar al mundo de acuerdo con los parámetros de la cultura propia”. A partir de ahí, se supone que un individuo hecho a sí mismo, libre en la medida de lo posible, que se ha preguntado por las cosas y que ha sido capaz, por su esfuerzo, por las circunstancias o por lo que fuera, o por la suma de todo lo que fuera, puede despojarse de todo etnocentrismo, aunque yo no lo tengo tan claro. Personalmente, me tengo que poner en guardia a menudo al darme cuenta de que caigo con cierta facilidad en un etnocentrismo occidental, europeo.
Bueno, y por lo demás, está claro que aquí nos sobra bastante provincianismo, pueblerinismo, catolicismo, antiilustracionismo, etc. En fin, el PNV tiene un lema: JEL: “Jainkoa Eta Legezaharrak”, o sea: “Dios y las Leyes Antiguas”. Toma ya. Así que no dudo de la influencia de esas “células germinativas”.

David dijo...

Y sigo y termino:

La diferencia cultural entre los vascos y los españoles me parece equiparable a la que hay entre irlandeses e ingleses, por ejemplo. Nuestra cultura, por lo demás, es común.
Con respecto a la situación de la lengua, entiendo que te refieres a que el número de vascoparlantes es inferior al de castellanoparlantes, cosa que no sucede en Cataluña. Supongo que es eso, porque si te refieres a los distintos dialectos del euskera, no suponen un problema de comunicación y, además, está el euskara batua o unificado.
A mí no me agrada la injerencia de los políticos en nada, pero su afán constante y su razón de ser es la ingerencia y la gestión total, como decíamos en otros comentarios. Y en el asunto concreto del euskera, estoy a favor de una discriminación positiva, por decirlo así, pero elegante, sin excesos ni sacralizaciones. Me pongo yo por ejemplo: mi lengua materna es el castellano. En un momento dado de mi vida consideré un problema de incultura por mi parte el no saber euskera, así que me apunté a un euskaltegi e intenté aprender. No lo conseguí del todo, lleva sus añitos y sobre todo necesitas practicar en tu vida cotidiana. Si vives, como yo, en Bilbao, donde tradicionalmente se ha hablado menos euskera que en otros lugares, no es fácil practicar y aprender. Tus amistades pueden ser euskaldunes o no, pero si la relación ha sido siempre en castellano es muy difícil cambiar el chip. Mi mujer, por ejemplo, es euskaldun. Intentamos hablar en euskera pero fue imposible.
Después, ya no tenía tiempo para seguir en el euskaltegi. Intentaré aprender más (entiendo bastante pero no puedo hablar bien), pero tampoco es algo que me quite el sueño. Ahora bien, lo que sí quiero es que mi hijo aprenda euskera. No quiero dejarle “castigado sin euskera” sólo porque es la lengua que utilizan los malos. No quiero ser excesivamente irónico en esto, pero hay mucha gent aquí antieuskera que piensa que sus hijos van a hablar ese idioma raro que ellos no conocen y que a los catorce años, automáticamente, estarán en Jarrai.
Naturalmente que me preocupa la manía de las banderitas, del Athletic, de cantidad de tonterías comunitarias. Pero dudo que llegue un día en que se pueda confiar un hijo a una institución educativa cualquiera de cualquier país y lugar para que lo haga una persona libre así sin más. La estupidez humana campa por todas partes, pero también ciertos movimientos compensatorios que tienden a hacer que las personas sean más libres.
Y termino ya con el euskera. Creo que el bilingüismo sería saludable y que no hace mal a nadie. Hay personas ignorantes que piensan que si los chavales crecen aprendiendo dos idiomas a la vez “se van a liar”. Creo que sería bueno para la sociedad. Ahora bien, también creo, como me ha dicho más de una filóloga, que siempre que existen dos lenguas hay una que acaba predominando sobre la otra. ¿Cuál será? ¿Qué pasará?
Espero no estar aquí para verlo.
Es broma: si pudiera vivir quinientos años, lo haría.

Este tema es agotador y muy difícil, pero se agradece que haya foros donde se pueda discutir democráticamente, como dices, Ferré. Tengo que confesar que aún no me he leído La fiesta del asno, aunque lo tengo en casa. No olvido, sin embargo, aquel reproche de Ayala-Dip: “Una sátira sin indignación”. Para mí, en la literatura de hoy hay una oportunidad de vencer ese secuestro del libre intercambio de ideas que han venido perpetrando los medios de comunicación mediante un discurso prefabricado e inamovible y contrario al pensamiento libre, no nacional o partidista.

Un abrazo.

Raquel dijo...

Razón tienes, Ferré. Pienso ahora en todos los andaluces y extremeños que emigraron hace cuarenta años a Madrid y Barcelona (sobre todo) en busca de trabajo. Mi barrio está lleno de ellos, son mis vecinos y de siempre. Casi todos mis amigos de la infancia son hijos de andaluces y extremeños. Sus padres y madres (casi todos) eran analfabetos al llegar. Por iniciativa vecinal, se autogestionó una escuela popular de adultos que aún está en marcha. Estos nuevos vecinos acudían voluntariamente a la escuela después de sus jornadas laborales, porque, decían, aprender a leer y escribir les hacía sentirse más dignos, respetables, y "más" personas. Las clases terminaban a las 21:30. Cuento todo esto porque me estoy preguntando si los valores característicos de estos emigrantes no son precisamente la capacidad de trabajo, valentía, sinceridad, capacidad emprendedora, esfuerzo,etc. O sea, David, los mismos que atribuyes a la idiosincrasia vasca.

Me parece peligroso arrogarse meros valores sociales y "humanos" como valores culturales característicos de una nación o de un territorio. Estas categorizaciones están sólo en el imaginario de quienes necesitan sentirse identificados a toda costa con la diferencia. Y, para colmo, se convierte en el arma de doble filo de la ignorancia: ¿cuántas veces habremos oído decir que los vascos son cazurros y agresivos?

Nadie puede evitar cierto etnocentrismo, pero sí que podemos ir a la escuela de adultos adulterados para comprender la Historia moderna y contemporánea y, quizá, dejar de comprar motos infantiles a precio de muerto en la mesa.

Un abrazo, David y Juan Francisco.

Raquel dijo...

Me tienes aquí esperando que prosiga la polémica democrática. Desde que moderaste los comentarios, mi vida nocturna es un infierno de esperas. Frente al ordenador espero las opiniones ajenas, como otras esperan junto al teléfono la llamada del novio esquivo. Aquéllas harían mejor buscándose un amante o-varios, y yo...también, para amenizar la espera.

Esta mañana, los trenes que cojo a diario han chocado en la estación de mi barrio. Nadie comenta los dos únicos frikipoemas que me he atrevido a publicar en el blog; y aquí sigo, frikiesperando y frikipensando en llamar a algún viejo amante que no me dé excesivamente la chapa con el remoto pasado común.
¡Qué día!

Saludos.

JUAN FRANCISCO FERRÉ dijo...

Para un observador neutral de esta conversación a múltiples bandas lo primero a destacar sería esto: la primera tiranía que padecen todos los litigantes en este debate es la del sistema impuesto por blogger que les obliga a trocear sus largas reflexiones. Imposición tecnológica del intelecto SMS, podría denominarse esta nueva forma de "dictablanda"...

Hablando más en serio y tratando de contestar a vuela pluma algunas de las muchas ideas expuestas.
Yo no asimilaría mis palabras sobre la cultura vasca a la cultura catalana. Por fortuna soy Doctor en Románicas, cursé estudios exhaustivos de literatura catalano-provenzal y sé bastante sobre esto como para no comparar los problemas de una con otra, sólo el nacionalismo es capaz de justificar esas asimilaciones falaces, no un conocimiento exigente de las culturas.

Insisto en que echarle la culpa de todo este desbarajuste más o menos presupuestario a la política nacional es un error. Para otro observador neutral, existe tal corrupción de intereses en la política regional o comunitaria como para, treinta años después de la constitución, responsabilizar a sus gestores, con o sin violencia añadida.

Por no entrar en la cuestión económica, que es la determinante, no considero que la Ley de Partidos sea la causante de que muchos jóvenes se estén apuntando a la lucha terrorista. Más bien, como prueba el caso de Alfonso Sastre, la prolongación de las luchas marxista-leninistas de liberación de los pueblos de los años sesenta y setenta en un territorio donde esa lucha prosigue de manera anacrónica. No es otra la razón para muchos: una posibilidad de participar en una máquina de guerra supuestamente anticapitalista que ya no se produce en ningún otro país occidental, no nos engañemos. Para los creyentes en esta guerra sólo queda irse al tercer mundo, si son todavía capaces de localizarlo en un mapa globalizado, a participar en guerrillas similares o mantener artificialmente los fines de un combate ya superado por la historia. Bastaría con leer los argumentos de gente como Negri, Hardt o Zizek, por mencionar a tres líderes intelectuales de la izquierda alternativa del siglo veintiuno, para darse cuenta del desfase que separa a los soldados de la causa desastrosa con cualquier otro colectivo que defienda hoy una vía revolucionaria o utópica a la altura de los tiempos. Es en esta dirección en la que habría que incidir al analizar las causas de la transfusión de carne joven (¡ay, Gorka K.!) a la causa etarra, como no me canso de decirle a mi amigo Jon Kortázar cada vez que se lleva las manos a la cabeza al ver la decreciente edad de los nuevos chicos y chicas más buscados/as...

JUAN FRANCISCO FERRÉ dijo...

No puedo, sin embargo, admitir la asimilación del caso irlandés con el vasco, lo siento. Irlanda es católica, Gran Bretaña no; Irlanda fue invadida en el siglo dieciséis por las tropas de Guillermo de Orange, Euskadi no fue invadida más que en los fantasiosos metarrelatos del nacionalismo soberanista; en Irlanda la desaparición del IRA aparece vinculada a posibilidades democráticas, en Euskadi la desaparición de Eta es impensable y, desde luego, su toma del poder, imposible de facto, no avalaría ningún proceso democrático (como acaba de demostrar con su redefinición de su estrategia contra el TAV). Y, sin embargo, mi pasión por los grandes escritores irlandeses (Sterne, Swift, Wilde, Joyce, O´Brienn, Beckett, etc.) y su mayor o menor desprecio a la cultura gaélica me hace creer que toda interacción entre culturas es catastrófica pero productiva, colonial pero fecunda, contaminante e impura pero altamente creativa, mucho más que la pureza carcelaria, esterilizante, endogámica...

Así que, por último, la política española en general está viciada, y no sólo la que afecta a las periferias. A nadie parece interesar que se debatan estas cuestiones, ya que todo el espacio de debate está en manos de los medios de comunicación y los grupos mediáticos que respaldan a una u otra facción en liza. Con lo que es imposible que ninguna opinión no controlada, en cualquier ámbito y no sólo en el político, llegue a la opinión pública. En esto creo que todos (Raquel, David, Enric y yo mismo) estaríamos plenamente de acuerdo

JUAN FRANCISCO FERRÉ dijo...

Por rematar la idea expuesta en el penúltimo comentario con un planteamiento provocativo:

Para el etarra más joven Euskadi constituye el escenario virtual de un videojuego ideológico, o un parque temático dedicado a la práctica de la violencia antisistema, en el que combatiendo sin excesivo riesgo un estado declarado inicuo se puede hacer la ilusión de que participa en una causa que produce, de partida, una autodignificación política inmediata del sujeto participante en la empresa histórica de combate.
Por decirlo de otro modo: la añagaza política es de tal calibre (sin ironía) que permite a egos pequeñoburgueses de una sociedad típicamente pequeñoburguesa sobrevivir a diario en un sistema socioeconómico y político tenido por abyecto, en el que pringan como cualquier otro ciudadano pero del que escapan ideológicamente a través de sus fantasiosas aventuras y desventuras, urbanas o rurales, como terrorista de una causa onanista.

Que se derrame sangre en abundancia o se despedacen cuerpos durante el desarrollo del juego no afecta al aguerrido jugador ya que éste, como en Matrix, se encuentra prevenido contra la ilusión de que el enemigo sea otra cosa que un simulacro inhumano, un sucedáneo tecnológico, o una réplica inconsistente a sus maniobras destructivas a este lado de la pantalla. Todo esto hace mucho más fácil la tarea de exterminarlo, desde luego, o la de legitimar su exterminio...

J. A. Montano dijo...

Buf, demasiados temas para un indolente como yo, machacado además por el verano. Me dedicaré a soltar algunos de esos sartenazos míos, dispersos, tanto distraen al anfitrión Ferré...

1) Lo de que el "ser español" está ya manchado indefectiblemente por el franquismo me parece que es una de las semillas franquistas instaladas en los antifranquistas. Por un lado es tomarse demasiado en serio, aunque sea en sentido contrario, lo de "ser español"; darle sustancia a algo que no es sustancial, sino histórico y pasajero, contingente. Por otro lado, no querer decir "España" simplemente porque Franco dijo "España" es un tributo a Franco y es una herencia franquista. Por eso, los más sustancialmente franquistas que existen hoy en día en España, los verdaderos depositarios de la España negra, son los nacionalistas vascos y catalanes, que son los únicos que se toman en serio sus banderitas.

2) Nadie está diciendo que el español esté perseguido, porque no lo está. Aquí de lo único de lo que se está hablando es de la conculcación de derechos a individuos que quieren educar a sus hijos en una lengua en la que tienen derecho a hacerlo y las autoridades no les permiten hacerlo. Léase el Manifiesto por la Lengua Común y deje de decir falsedades.

3) Mi alusión a la antropología era una broma, hombre: un capote que le echaba a su afirmación un tanto hueca. "Hay buena gente en el País Vasco". Pero hombre: ¿cómo no va a haberla? En el País Vasco, en Albacete y hasta en Civitavecchia. Menudo descubrimiento el suyo!

4) Por último, esas otras afirmaciones de detestación de la política y de estar como por encima del embrollo... ¡Ah, otra herencia franquista! ¡Sí, el franquismo ha calado hondo: en los rincones que uno menos se imagina!

Jesus Andres dijo...

Seguro que recordáis la marca del coche que quedó quemado al lado del explotado.
Vaya muerte atroz y sin sentido. Las fronteras ya no existen. Sólo las marcas.
Es tan absurdo como lo sería Pepsi poniendo bombas a Coca-cola para reclamar su cuota de mercado.

JUAN FRANCISCO FERRÉ dijo...

Mi frase sobre que la identidad española ha sido tiznada o abducida parcialmente por el franquismo no es una opinión caprichosa ni una prueba más de esa misma abducción, la retórica tiene sus límites, Montano. Es una pura constatación, dolorosa, desagradable, áspera, antipática, histérica, engañosa, llámela como quiera, pero constatación. ¿A ver si no cómo me explica usted la democrática desafección de los periféricos, sin apelar a la autoridad de Lyotard y su colapso de los metarrelatos, por el que usted, precisamente, no siente ninguna simpatía? Del mismo modo que mi inteligencia no acepta el insulto de que toda la culpa viene de Madrid tampoco puedo aceptar que toda la culpa o la responsabilidad la tienen los que proclaman sin violencia que el problema es Madrid. Lo siento, pero la inteligencia está para penetrar a fondo en la raíz de las cosas y no para consolarse con autoengaños banales.
Yo no tengo ningún problema con la nacionalidad de mi pasaporte en la medida en que, como he dicho aquí, la idea de nación me resulta perfectamente indiferente. Es una marca o una etiqueta, como la de la maleta con que viajo o el vaquero que me pongo para estar más cómodo. No mucho más. Y lamento, en efecto, que la relación de otros, incluido usted, con sus nacionalidades o apegos regionales o comunitarios no sea más postmoderna, esto es, leve, flexible, dúctil, deslizante, superficial, negociadora, pragmática, promiscua, etc. Quizá sea mi pluripertenencia cultural, o que con los años me siento cada vez más francés y veo las cosas desde el otro lado de los Pirineos y no desde el perineo, que es desde donde parecen verlo usted, sus amigos ideológicos y también sus espectrales enemigos. La creencia en éstos sí que es una perversa pervivencia del franquismo, y no la creencia en que éste, por desgracia, ha dejado más secuelas anímicas y culturales de las que estamos dispuestos a reconocer en público. Desde luego, Eta es una de ellas, pero también, como digo más arriba algo más. Montano hay que ampliar el campo de investigación, no limitarse al pequeño contexto. España, digan lo que digan sus mentores, no es desde luego una Arcadia feliz. Establecer las causas no es tan fácil como se siente usted tentado a creer. Y, por favor, déjese las sartenes en la cocina, aquí manda Ferrán Adriá...

J. A. Montano dijo...

Querido Ferré, funcionamos de manera diferente: tú eres analítico y yo soy sintético. Mis sartenazos son nudos de sentido; las falsedades incluidas por generalización terminan subsumidas por la verdad fundamental de mis formulaciones. En tu caso, en cambio, la verdad global de lo que dices queda estropeada con frecuencia por microfalsedades... ¡Es mi opinión (sintética)!

JUAN FRANCISCO FERRÉ dijo...

Qué falacias te cuentas, Montano, para darte por satisfecho con lo que no es más que una muestra más de tu indolencia intelectual (mira si soy sintético!)...

J. A. Montano dijo...

Jajaja, ¿lo ves? Tú también puedes ser sintético: ¡ese es el camino! :-)

Raquel dijo...

¿"Mis sartenazos son nudos de sentido"? ¿Demasiado sol, quizá? Para sintetizar un argumento, ¿no hay que disponer primero de él? ¿O te refieres, quizá, a la fotosíntesis? He debido de atorarme en uno de esos nudos de sentido a la plancha.

En fin; dejo la sartén en remojo y me voy a la piltra sin dilación.

Abrazos.

JUAN FRANCISCO FERRÉ dijo...

Sólo pretendía probar el tamaño de tus "macrofalsedades". Lo sintético en ti roza lo asintótico, es decir, no llega, no toca, se desparrama en esgrimas estériles, mientras que lo analítico no pasa de anal. De hecho, todavía espero tu respuesta desde el perineo...

J. A. Montano dijo...

Mis sartenazos son síntesis abrumadoras de sentido, y están ahítos de argumentos. Argumentos en almendra. En vez de despacharlos tan alegremente, creo que deberían tomarlos en consideración: mejoraría considerablemente la calidad de la vida intelectual de ustedes.

Ulster scot dijo...

"Irlanda fue invadida en el siglo dieciseis por las tropas de Guillermo de Orange".

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Por favor, deje de hablar campanudamente sobre cosas sobre las que no tiene ni idea. Guillermo de Orange venció a las tropas de Jacobo II de Inglaterra (y VII de Escocia) a finales del siglo XVII (1690) y no fue ninguna invasión, simplemente guerras dinásticas y de religión. Los católicos no luchaban por ninguna independencia, sino por la imposición del catolicismo en las islas Británicas y afortunadamente perdieron. Gracias a la victoria protestante se pasó de una monarquia absolutista católica a una monarquía parlamentaria protestante lo que dió lugar al Bill of Rights, una de las primeras declaraciones de derechos de la historia.
Ya está bien de creer que los de ETA son malos y el IRA buenos, que no somos adolescentes, por favor.

Por último les recomendaría la lectura de dos libros interesantísimos. Uno, por su honesta lucidez, "Voces Ancestrales" de Conor Cruise O'Brien y otro por su corrosiva sátira de lo *gaélico*, "La Boca Pobre" del divertidísimo Flann O'Brien.

Saludos

David dijo...

Hola de nuevo. Sólo por matizar algunas cosillas. Ese lema fundacional del PNV al que me refería, JEL (Jainkoa eta Lege zaharrak: Dios y las Leyes Antiguas), a parte de al catolicismo hace referencia a los fueros vascos (“Lege zaharrak”) , que en el momento en que Sabino Arana fundó el PNV estaban abolidos; ese momento, además, es el de la conciencia total de la decadencia del Imperio Español (no está nada claro si no había que llamarlo más propiamente Imperio Castellano) y el del auge del nacionalismo como ideología política en Europa.
A donde quiero ir con esto es únicamente a señalar que creo que el País Vasco, en la forma que fuera, en distintos señoríos, etc., siempre ha negociado (y batallado también a favor y en contra) con los reinos y potencias vecinas: Castilla, Aragón-Cataluña, etc., para su propio interés político-económico (el origen es económico, sí, pero ¿acaso la economía no es igual a la supervivencia y el propio bien?), aprovechándose de los equilibrios de fuerzas, etc., y que lo que se llama España es un conglomerado de etnias, pueblos o naciones o regiones o antiguos señoríos que, por los motivos que sean, y aunque han interactuado y se han mezclado, nunca han acabado de sentirse unidas y solidarias de una manera firme como para formar un estado moderno tipo Francia. No he consultado toda la historiografía disponible, pero lo que he leído (no sólo sobre la historia), la lógica y el sentido común, y la observación del presente, me llevan a esa conclusión.

Quiero dejar claro, además, que no me mueve el interés de negar España para afirmar un nacionalismo contrario, puesto que para mí, el concepto de nación significa más o menos lo que para Juan Francisco. Sólo quiero subrayar el sustrato político del presente y que ese sustrato se remonta hasta más atrás de la guerra civil y de las carlistas, aunque la abolición de los fueros es el momento clave para entender la situación actual, no el apoyo a uno u otro monarca, sino la cuestión de los fueros. Desde luego, creo que no voy a descubrir América aquí si digo que la historiografía oficial es en gran medida ficción y propaganda para los niños, futuros componentes y valedores de la Nación, sea cual sea esta.
No hay más que leer las tesis de Robert Graves sobre los mitos griegos y observar simplemente la preponderancia absoluta de la política a lo largo de la historia, para darse cuenta del papel que la historiografía y la mitología y la teología han desempeñado en la “escritura de la realidad”, por decirlo así. El mundo humano se ha formado así. Sólo la literatura o cualquier otra de forma de arte y pensamiento han rebasado esta realidad reflejo de la política, la guerra y, en resumen, la lucha por el poder y la supervivencia.
Y luego, claro, es imposible obviar la historia reciente, la que procede de la dictadura y el surgimiento de ETA. ETA ahora es anacrónica, pero hace no tanto tiempo mucha gente de izquierdas no pensaba así, y no hablo sólo del País Vasco. El enfrentamiento real, las historias familiares, la represión real, también han dejado un poso de odio.

David dijo...

Sigo:



Lo que haría falta en el Estado de España (suelo utilizar esta fórmula para sustraerme a las respectivas oficiales nacionalistas de España y Estado Español y para subrayar lo patético de su empleo por orden de los políticos, además de para provocar asociaciones cuestionadoras: ¿estado mental?, ¿estado espacio-temporal?, etc.) y no veo por qué no, en el resto del mundo, es una nueva visión, más madura y realista desde la que sea posible poner en evidencia estos hechos de la manera más científica y fría posible y también en concreto, aunque peque de utópico, poner en evidencia el sentido de la violencia antigua, la guerra, que para mí es una especie de forma primitiva de interacción y comunicación entre colectividades políticas que en el mundo actual globalizado, superpoblado y super“descubierto” carece en cierto modo de sentido evolutivo. El comercio me parece un segundo estado más avanzado de la interacción y comunicación entre colectividades políticas. Esto, evidentemente, es bastante utópico, pues los intereses llamados geopolíticos, económicos en última instancia, siguen siendo la razón principal de las guerras.
La literatura, y otras formas de arte, y la poesía y la filosofía, en este contexto histórico secular son utópicas, parecen casi anecdóticas para la realidad, pero son esenciales en todos los sentidos que se da a esta palabra. Para mí, lo que distingue por ejemplo la literatura y lo que la hace realmente buena es la moral. Personajes como Hamlet y Don Quijote rebasan la realidad totalizadora de la lucha por el poder como esencia y motor de la historia y la realidad.

David dijo...

Y ya:

Volviendo a la realidad contemporánea vasca, que intento describir desde mi punto de vista y a pesar de todas mis limitaciones, algunos apuntes: cuando he hablado de la Ley de Partidos no me he referido a ella como causa directa del ingreso de jóvenes en ETA, sino como argumento. Es una especie de reedición de las medidas más represivas del pasado y sus artífices, además, fueron los herederos evolutivos del régimen franquista con el apoyo, para más INRI nacionalista, del PSOE.
En toda mi vida de telespectador (tengo 35 años), jamás he visto un grado de connivencia tan vergonzoso y grotesco entre los periodistas y opinadores televisivos y el gobierno en las televisiones españolas. El factor Urdaci se podría llamar. No sólo el terrorismo (siempre en los primeros puestos de las preocupaciones de los españoles según las encuestas) sino también todo nacionalismo vasco era demonizado muy agresivamente e instrumentalizado de la manera más evidente por el gobierno ante la opinión pública española, con el punto culminante de los atentados del 11-M. Y claro, los vascos ven las teles españolas.
Este es un factor concreto que, en esa interesantísima percepción tuya, Juan Francisco, a modo de videojuego en el que el joven jugador lucha contra un sistema-matrix indiscutiblemente malvado en la teoría, dota de mayor contenido a la iniquidad estructural del sistema.

El triunfo final de la izquierda abertzale canónica, por lo demás, imposible de facto, como bien dices, Juan Francisco, nos llevaría además a la “independencia y el socialismo”. Independencia no sé, me da completamente igual; autogobierno, autogestión, desde el punto de vista práctico, económico, cuanto más mejor: prefiero que la entidad abstracta que gestiona mi dinero esté cerca. Pero ¿socialismo? ¿De qué socialismo me están hablando y quiénes me están hablando de ello, los primeros de la clase o los últimos? Es simplemente de risa, pura retórica autojustificativa. Igual resulta que estoy interesado en el socialismo, por ejemplo porque no soy rico, pero ni yo ni nadie con dos dedos de frente creería en su capacidad para pensar y practicar un socialismo a la altura de los tiempos.
Y en todo caso, basta de tanta bandera, por favor, sólo he visto una proliferación similar en los tatuajes de los ingleses.

Tampoco he pretendido equipar los casos vasco/español e irlandés/inglés en el aspecto político, sino en cuanto a las diferencias étnico-culturales entre vecinos. Aunque en este aspecto, tienes razón, Juan Francisco, en señalar que en el caso de los isleños está la diferencia religiosa.

Y sobre lo de los valores o “supuestos valores”, como dije, de los vascos, quería hablar más bien del llamado carácter, que en realidad puede variar por la latitud o por lo que sea, porque no acabo de comprender el motivo de que se perciba ese supuesto sentimiento de superioridad de los vascos y mucho menos de superioridad racial o genética y sospecho que tiene más de prejuicio que de otra cosa. Como dices, Raquel, cuántas veces se ha tildado a los vascos de cazurros y violentos, bien, y cuántas veces de cerrados, antipáticos y aquejados de complejo de superioridad sólo por ser menos locuaces o emotivos en el trato superficial.

El racismo es un problema universal y desde luego yo no veo por ninguna parte una mayor incidencia entre los vascos, en absoluto.

Por último, y aunque estoy cansado, me gustaría saber, Juan Francisco, por qué piensas exactamente que la desaparición de ETA es impensable –cosa de la que mucha gente aquí está convencida–. Diferentes comentaristas han apuntado diferentes finales hipotéticos: Enric a cuando no haya ningún muchacho más dispuesto a empuñar un arma por la causa (es decir, un fin por agotamiento), y Raquel entiendo que sugería una negociación política en la que todas las partes renuncien a algo.

Saludos a todo el mundo.

JUAN FRANCISCO FERRÉ dijo...

Amigo Ulster Scott: a pesar de su tono agresivo, que noto zaherido por cuestiones nacionales que no se atreve a confesar, le publico el comentario en que con tan poca educación me enmienda la plana. El afán de síntesis puede haberme hecho llamar invasión a una anexión fruto como usted dice de otra clase de luchas, sin duda, y admito la corrección con deportividad académica, algo que desde luego no encuentro en su tono. Ahora bien, este tono suyo defensivo de inglés nacionalista o partidario de la causa británica contra el IRA y contra Irlanda, en definitiva, descalifica la supuesta neutralidad de sus postulados, por más que recurra al subterfugio de la bibliografía adjunta para encubrirla. Si leyera con menos ceguera, habría visto que el primero que relativiza el conflicto irlandés soy yo y el primero que apela a O´Brien, entre otros autores irlandeses desmitificadores de lo gaélico como supuesta pureza originaria de la cultura irlandesa, soy yo una vez más. En ningún momento he pretendido que los católicos lucharan en el siglo dieciséis o diecisiete por la independencia cuando el concepto de nación no tenía siquiera el valor que alcanzó a partir del siglo diecinueve. Pero, por favor, no quiera darnos lecciones sobre Eta sólo para encubrir el odio al Ira y a lo que significa en Irlanda y fuera de ella (su desprecio o menosprecio a este pueblo late en cada una de sus frases, de una "superioridad" una vez más británica). Aquí no se admite la violencia, sea del signo que sea, como medio de consecución de fines políticos, por justificados que sean éstos. Así que se equivoca de nuevo si cree que suscribo la legitimidad de la lucha armada. Quizá usted no haya entendido que es Eta la que se arroga la equiparación con el Ira y con la independencia irlandesa. Y de ahí la pertinencia de mi argumento, aunque se fundara en una simplificación histórica. En cualquier caso, su odio a los católicos, expresado en la idea de que sin ellos las libertades han estado garantizadas en el mundo protestante, suena, así dicha, un tanto sectaria. Y vuelve a demostrar un vicio mayor de su ideología que ya le he señalado: la concienca de superioridad protestante y británica...

Raquel dijo...

Sí, David, me refería a una negociación en la que, con mucha probabilidad, todas las partes tendrían que renunciar a algo (como mal "menor", no porque la voluntad de renuncia sea imprescindible para sentarse a negociar). Sería, claro, una negociación de naturaleza política que, sin embargo, no creo que debiera dejarse en manos de los denominados "políticos", sino de representantes popularmente designados y legitimados para negociar. Cuando digo "popularmente", me refiero a que las partes implicadas se sientan realmente representadas por sus "delegados", y dispongan (las partes) de algún tipo de control y de capacidad de veto sobre su propio "delegado", para evitar que éste adopte decisiones y/ o acuerdos unilateralmente. Se trataría de un procedimiento sumamente complejo y laborioso, porque serían necesarias algunas consultas masivas a lo largo del proceso. Evidentemente, no consistiría en un recuento numérico de los votos emitidos por los cuidadanos de cada territorio (Euskadi por un lado, resto de territorios del estado por el otro), sino de negociar sólo las propuestas mayoritariamente aprobadas en cada uno de esos territorios. Sé que suena a utopía completa, pero las negociaciones laborales, por ejemplo, se realizan así, mediante rondas sucesivas de consultas a todos los implicados, hasta alcanzar algún tipo de consenso, que es el que finalmente se considera legítimo para poner sobre la mesa ante la otra parte. Creo no equivocarme al pensar que aún no se ha ideado una forma mejor de negociar asuntos que conciernen a toda (o casi toda) la población de un estado.

Efectivamente, no encuentro impensable la desaparición de la acción violenta por parte de ETA (hablo de esa actividad, no de la organización), pero para ello tendría que darse (creo) la desaparición de ciertas formas de "violencia" (armada o no) también por parte del estado. Resulta iluso pretender que el estado no emplea su potencial ofensivo (aparte del defensivo) frente a la actividad etarra. Y quizá lo más utópico, en este punto, sea confiar en que un gobierno determinado vaya a deponer su política ofensivo-defensiva (represiva si se quiere) mientras dure la negociación. Treguas bastante desaprovechadas hemos tenido. No estoy a favor de ninguna violencia, armada o no, fundada en el concepto (tan marciano para mí) de "nación". Pero me doy cuenta de que exigir "el fin de la violencia" sólo dará resultado cuando todas las partes confrontadas dejen de ejercer "abuso intimidatorio" de poder armado o no. No sé si resulto redundante, pero es condición ineludible para negociar (cualquier asunto) que las dos partes en conflicto dejen de ejercer su poder (considerado éste legítimo o no) sobre la otra parte mientras dura el proceso de negociación. Creo que ésa es la única renuncia imprescindible de partida, aunque no es baladí. Cada parte ejerce el poder que puede, mucho o poco, más o menos destructivo, pero ambas lo hacen. Por eso no confío en los políticos para una negociación. Cuanto más cerca del poder (político), menos flexibilidad negociadora y menos capacidad de alejarse de la disposición abusiva a ejercerlo (creo).

Abrazos.

JUAN FRANCISCO FERRÉ dijo...

Respuesta rápida a varias ideas expuestas:

1. No creo en el final de Eta, David, en la misma medida en que la necesidad y, por tanto, pervivencia de ésta es inversamente proporcional a su apoyo popular. Eta subsiste porque es una organización armada que representa a una minoría extremista que no se aviene a la ley de las mayorías que domina el buen funcionamiento democrático. Ergo la democracia es el principal enemigo de Eta y sus secuaces, como revela la actitud ante el TAV: no acierto en principio con la estrategia de conflicto, acepto la idea de referéndum siempre y cuando la gente vote lo que yo quiero, si no no descarto la posibilidad de volver a la estrategia fallida del comienzo que implica el asesinato de gente ligada al proyecto. Viva la aberración lógica!

2. Y no creo tampoco en su final en la medida en que es necesaria para que un determinado estado de cosas, que favorece a unos más que a otros, se prolongue en el tiempo. Sin querer sonar demasiado cínico, te diré que, por desgracia, Eta sigue siendo necesaria a algunas de las estrategias políticas que se disputan la gestión y el control del territorio vasco. Lo cual también garantiza su pervivencia...

3. No creo en la negociación, por tanto, con una banda que no representa más que a una minoría que no respeta las reglas de juego democrático. La negociación es una añagaza o cebo, por no hablar de una ilusión o un fantasma, con el cual se extraen, por todas las partes, réditos políticos y económicos cuando se la exhibe ante una ciudadanía harta del absurdo de la situación. No es real en la medida en que no se puede negociar con una banda el destino de todo un pueblo. Es como si en Palermo se negociara el destino de Sicilia con la mafia. Y quizá esto tuviera más sentido, por el mayor arraigo social de esta otra banda criminal...

4. Lo siento, Raquel, pero exceptuado el GAL, me parece erróneo y muy peligroso equiparar la violencia de Eta con cualquier forma de violencia represora del estado de derecho. Decir que son lo mismo implica una confusión que no puedo compartir de ningún modo.

5. Montano, muchas gracias por tu ofrecimiento, pero no, no, la verdad es que no necesito tus pequeñas drogas de síntesis, con su dosis de autoengaño suplementaria, para preservar la claridad mental. Me basta con tenerte enfrente...

JUAN FRANCISCO FERRÉ dijo...

Una apostilla para el "hooligan" del protestantismo made in Brittain, directamente extraída de la insuperable Encyclopaedia Britannica, para más inri. Le debo a su áspera intervención el haberme informado con mayor precisión sobre esta historia truculenta, así son de paradójicas las relaciones entre intelectos y pueblos, culturas o etnias:

"The position of Ireland, geographically peripheral to western Europe, became central and thus potentially more important once Europe´s horizons expanded, in the 15th and 16th centuries, to include the New World. But paradoxically it was in the earlier period that Ireland won especial fame as a notable and respected centre of Christianity, scholarship, and the arts. After the Middle Ages, SUBJUGATION TO BRITAIN stultified, or the struggle for freedom absorbed, much of Ireland´s native energy. But its influence was always exercised as much through its emigrants as in its achievement as a nation. During the centuries of BRITISH OCCUPATION the successors of the great missionaries and scholars who, from the 7th to the 9th century, fostered Christianity and learning among the Germanic peoples of the Continent were those who formed a considerable element in the armies and clergy of Roman Catholic countries and had an incalculable influence on the later development of the United States" (las mayúsculas son mías).

Así que más respeto por Irlanda, más sensibilidad hacia los perjuicios (estultificación, nada menos) de la ocupación británica y menos ínfulas imperiales.

Raquel dijo...

Quizá me he expresado mal, Juan Francisco. No me parecen equiparables esas (muy) diferentes formas de violencia. Intentaba decir que en cualquier posible proceso de negociación es imprescindible congelar las posiciones que conlleven ejercicio de poder. Me refería exclusivamente al proceso mismo de la negociación, y a la actitud de reconocimiento (por cada una de las partes)de la legitimidad de la otra parte para sentarse a negociar. Me resulta dificultoso explicar brevemente y por escrito el tipo de negociación al que intentaba referirme. El término correcto sería "mediación", que, como sabes, es un tipo peculiar de negociación, asistida por un tercero imparcial, y que ha ensayado diferentes modelos (desde el básico de Harvard hasta planteamientos mucho más flexibles y evolucionados) con éxito (relativo a veces) en conflictos internacionales. La negociación pura y dura me parece simplemente inviable en política intra o internacional.

Quizá he cometido el error de emplear el término "negociación" como tecnicismo o jerga profesional, sin haber tenido en cuenta que lo que se entiende generalmente por negociación es ese chapucero toma y daca que se nos presenta como intento de entendimiento. No, no pretendo equiparar formas de violencia, sino sugerir que todo ejercicio abusivo de poder tendría que cesar en la mesa (literalmente) y fuera de la mesa mientras se buscaran acuerdos. En ese sentido, son las actitudes de renuncia (provisional, al menos) a toda violencia las que encuentro equiparables.
Por otro lado, negarse a negociar con una organización que sigue dispuesta a avanzar en la dinámica del terror, sí que me parece dejar el destino de todo un pueblo expuesto a los caprichos de unos pocos que, si algo saben hacer, es matar sin miramiento. Por otro lado, no creo que la mafia siciliana esté reclamando a Palermo ningún tipo de independencia o autogestión, aunque los métodos de acción sean parecidos.

Tal como dices, y por desgracia, ETA sigue siendo necesaria a determinadas estrategias políticas y para mantener el estado de ciertas cosas; eso también está condicionando el destino de demasiada gente. El hecho de que la presencia de todas las partes implicadas sea necesaria para perpetuar el conflicto, debería darnos qué pensar. Me refería más a esto último que al mayor o menor grado, o a la legitimidad o no, de la violencia ejercida.

Personalmente, opino casi lo mismo que el escritorzuelo de La fiesta en lo referente al problema de la independencia. Pero creo que estamos todos de acuerdo en que alguien debería poner un poco de cordura en todo esto (ya hemos hablado de la imposibilidad de distanciarse).

Frente a conflictos tan complejos y perdurables, sí que me parece aconsejable recordar la cita de Baudrillard que tanto me gustó: "El pensamiento radical jamás es depresivo..." Si no hablamos con ETA, tendremos que hablar con quienes secundan sus acciones; y, si no, tendremos que hacerlo con quienes reivindican pacíficamente la autogestión o la independencia. En todo caso, habrá que negociar. No seremos ni tú ni yo (personalmente me da igual la gestión político-económica de Euskadi), pero alguien tendrá que hacerlo. Se acumulan los odios y los muertos, mientras nadie aporta una solución más creativa. No me resigno a tanta arbitrariedad.

Un abrazo.

J. A. Montano dijo...

Sigan, sigan con su verborrea... ¡Y persistan en su ignorancia intelectualmente suicida de mis sartenazos significativos! ¡No les han dedicado ni un minuto de reflexión a mis sartenazos, siendo así que en ellos estaba la verdad!

Raquel dijo...

Ahora veo que he interpretado mal el ejemplo Sicilia- Palermo, a causa de un pequeño pero decisivo hipérbaton: supongo que querías decir "...como si en Palermo se negociara con la mafia el destino de Sicilia", y no "el destino de Sicilia con la mafia".

Es cierto que el destino del resto del estado no puede depender de lo que se negocie con ETA no importa dónde, pero, abusando de tu hipérbaton: ¿qué sería del destino del estado sin ETA? Estaríamos, seguro, más tranquilos.

JUAN FRANCISCO FERRÉ dijo...

Ay, Montano, cómo se ve que frecuenta usted antros de dudoso pensamiento, ¿cómo no se ha dado cuenta aún de que es preferible nuestra verborrea a su seborrea mental? Por más que me empeño, no logro ver cómo puede estar usted tan ciego. Díganos, dónde sintetiza usted esa pildora milagrosa con que lleva machacándonos varios días. Dónde, indíquenoslo, porque de otro modo resulta imposible encontrarla...

Raquel, no problem. Entiendo lo que dices pero lo comparto en parte, sólo en parte. Lo de la mafia era una reducción al absurdo, pero ¿y si Eta tampoco quiere negociar? ¿Y si al final los únicos que quieren negociar son los de este lado de la barrera? Y es a éstos a los que más podría interesar hacerlo. Por eso digo que el final de Eta no es fácil de avizorar. Como la cosa nostra, el tumor etarra está bien instalado en el tejido euskaldún y no quiere cambios de estado ni majaderías semejantes. El parasitismo institucional asociado a la estrategia selectiva de la violencia no es un mal modo de supervivencia en este estado de cosas...

Raquel dijo...

Veo que sabes cómo mandarme a la cama tranquila y reconciliada con tus tesis y las mías, sin conflictos internos que me impidan soñar, ja, ja... Serías un gran mediador, como ya te dije en alguna ocasión.

Veo que en lo esencial estamos de acuerdo, y me levanto satisfecha de la mesa de negociación. Así da gusto...pero ya discutiremos algún pequeño matiz, eh? :-)

Abrazos.

David dijo...

One:

Pienso que una negociación mediada, un proceso de paz que incluyese la consulta popular, tipo lo que sugiere Raquel, –cosa que aquí sí se busca e intenta al margen de las iniciativas de los partidos políticos, por ejemplo por parte de Lokarri, que es una organización pacifista que se dice “red ciudadana por el acuerdo, la consulta y la reconciliación”– es el futuro. Pero creo que la sociedad vasca necesita primero una reflexión profunda, abierta, desacomplejada, plural y respetuosa sobre su identidad para la (re)construcción de ésta y que acabe por poner de manifiesto a todo el mundo –y muy especialmente a la izquierda abertzale– hasta qué punto y por qué es irrenunciable la unificación política de todos los territorios que conformarían una Euskal Herria política y hasta qué punto y por qué lo es asimismo la independencia completa de todos esos territorios o parte de ellos para la pervivencia de los vascos como pueblo en condiciones de libertad, dignidad y felicidad dentro de lo existencialmente posible. La izquierda abertzale canónica, al menos aparentemente, en teoría, se guía por absolutos irrenunciables, teorías y dogmas idealistas, redentores, que evidentemente no pueden imponer a la gran mayoría de la población vasca de todo credo y condición que está en contra de ellos. Yo no creo que las posibilidades de pervivencia de ETA sean inversamente proporcionales a su apoyo popular.

David dijo...

More:

Creo que las oportunidades de negociación que ha habido en el pasado no han funcionado en gran medida por lo que apuntas, Raquel, de que las partes no han dejado de jugar dobles juegos, simultaneando la aparente voluntad de negociación y el mantenimiento de ofensivas violentas y/o mediáticas. Tengo que reconocer que no conozco lo suficiente la historia como para decir si en una ocasión empezaron unos o los otros o si siempre han sido unos u otros o todos. Pero también creo que no existen hoy las condiciones necesarias, la madurez necesaria, el acuerdo social de mínimos necesario, para plantear una negociación, un proceso de paz y una consulta popular para la decisión del futuro político. Evidentemente, la izquierda abertzale tradicional, en la que siempre ha habido, hasta cierto punto, autocríticas y movimientos internos (la prueba es el surgimiento de Aralar, partido independentista y de izquierdas pero que rechaza la violencia y que surgió como escisión de la izquierda abertzale tradicional, no sin bronca de por medio, claro) y más aún, ETA, representan a una minoría de toda la población y su peso en la negociación, una vez dispuestos a respetar las reglas del juego, en otro escenario, y sin violencia, por supuesto, sería el que les correspondiera democráticamente.

David dijo...

Time:

Antes de ello tendrían que abandonar su presunción de que ellos son los redentores del pueblo –cosa que seguramente ya saben- y sobre todo de que el pueblo vasco son ellos y todos los demás son españoles o cipayos, cuando además sólo congregan a una parte de los euskaldunes (es decir, las personas que hablan euskera); esto último lo digo porque a veces se tiende a identificar a la izquierda abertzale con los euskaldunes, lo que es falso. Pero por otra parte están los españolistas vascos que están completamente en contra de lo vasco y que no quieren ni entenderlo ni saber nada de ello, para los cuales la cultura vasca, incluido el idioma, es un folclore inferior y pueblerino, completamente ajeno y despreciable y que se encuentran parapetados en su etnocentrismo y nacionalismo españoles cada vez más justificado por el absurdo de “la barbarie terrorista”, negando cualquier origen político del problema y para los cuales los etarras son simplemente asesinos o terroristas (tal como es obligatorio referirse a ellos en determinados medios de comunicación) del mismo modo, y sin que entre en juego ninguna otra consideración, que cualquier psicópata practicante. Tampoco se puede tener esta actitud y pretender ser vascos. A fin de cuentas, unos se hacen el juego a otros. Estos españolistas, por lo tanto, y por supuesto, también deberían participar en esa reflexión y (re)construcción de la identidad del pueblo vasco en una época, además, en la que creo que se han superado bastante los complejos y sentimientos de culpa creados en torno a lo vasco. Si no se llega a dar este proceso constructivo de encuentro y respeto entre diferentes, jamás se podrá solucionar el problema. Pero los partidos constitucionalistas dependen de Madrid. Y yo pongo en duda lo que sugieres, Juan Francisco, de que el estado sí estaría dispuesto a negociar. No lo creo en la medida en que nunca ha demostrado una voluntad de posibilitar la construcción de un pueblo vasco plural pero con respeto hacia sus particularidades y elementos identitarios originales, en especial el idioma, y sí, sobre todo, de instrumentalizar el conflicto para sus propios intereses estratégicos, de partido y, en teoría, de estado. Vamos a ver que pasa en este aspecto con los socialistas vascos, cuyo grado de dependencia de Madrid desconozco aunque supongo bastante alto, pero que están con el PP vasco, que desde luego es simplemente el PP. Mucho más positivo en la línea de entendimiento y construcción de una identidad vasca integradora y a la altura de los tiempos me hubiera parecido en teoría (subrayo lo de en teoría) un gobierno PSE-PNV. El PNV se habrá guiado por otros intereses u otra concepción de la realidad, quizá en el fondo más informada que la mía. Con lo de ahora me temo lo peor. Más polarización y frentismo y la pervivencia de lo de siempre. Pero he subrayado hace un momento lo de en teoría en cuanto a un hipotético gobierno PNV-PSE porque dudo muchísimo de la capacidad de los partidos políticos para emprender la revolución cultural (sin segundas) que supondría esa reflexión y (re)construcción con resultado de novedad de la identidad vasca que me parece el punto de partida necesario. Creo que sólo si surge de la sociedad civil podría tener posibilidades. Quizá en alguna generación próxima, cuando esta situación absurda sea más absurda todavía, surja la visión clara de la necesidad y la oportunidad de ello y la voluntad de hacerlo.

Salud.

Raquel dijo...

Salud, David; ingenioso y divertido tu One More Time.
Salud, Enric.
Salud, Juan Francisco. Gracias por darnos cobertura, debate, y actividad neuronal de la buena.
Salud, Montano.

JUAN FRANCISCO FERRÉ dijo...

Y por aportar, desde una galaxia muy, muy lejana, un poco de ironía y humor “cainitas” a la peliaguda cuestión para que no se diga que estamos arribando a los peligrosos confines del consenso:

No me preocupa, con todos los respetos, el destino que prefiera el pueblo vasco para sí: si decide arrojarse en masa a las gélidas aguas del cantábrico, o invadir manu militari los territorios republicanos de Francia o reales de Navarra, o encerrarse en los márgenes exiguos del condado de Treviño a dormir una siesta eterna, o reconvertirse en una sucursal tecnológica de Palo Alto, o en una utopía colectivista de signo alternativo, o en un laboratorio de experimentación ecológica, o en una diminuta potencia capitalista (la Lilliput de Moneyland), o seguir como están, en régimen de región privilegiada respecto de un estado débil: España, ese paño viejo que ya no se apaña con nada, esa antigualla histórica (añádanse todos los calificativos y complementos que se considere más inoportunos). Me da igual, sinceramente, ése no es mi problema. Lo único que de verdad me importa, ya sin el estrés burgués de Estrasburgo, es ver cómo la uve de la violencia se sustrae de sus señas de identidad a fin de que la idea de lo vasco, sin ánimo ofensivo, deje de producir asco…

Raquel dijo...

Incorregible, galáctico y apátrida. ¡Tremendo perfil, caballero! ;-)

JUAN FRANCISCO FERRÉ dijo...

Y una apostilla seria:

Por favor, David, no ver que Patxi López y sus alianzas responden al único argumento de haber sido durante años los que han ofrecido más cadáveres a la violencia etarra me parece una prueba de ceguera. Un cambio positivo en el País Vasco no puede pasar por otra alianza con un partido que durante años no ha hecho casi nada para acabar con la raíz envenenada del problema. Lo siento. Mal menor o mal mayor, bien mayor o bien menor, me da igual otra vez, la alianza de PSE y PP en Euskadi responde a una legitima estrategia de autodefensa y regeneración política por parte de quienes han padecido y padecen el asesinato, la opresión y la extorsión como métodos de forzar su voluntad política.

Sinceramente, otro problema serio añadido es la confusión de valores que se da en Euskadi, normalmente entre gente de la izquierda nacional y local, al no ver en el PNV a esa derechona regionalista que es, tan reaccionaria, papista y beata como el PP, si no más. Siempre me asombra e irrita ver a gente de izquierda (entre los que me incluyo como librepensador ético y político, no como dogmático catequista o sectario militante o servidor de sus mentiras adocenadas) hablar del PNV como si fuera un partido afín a sus postulados, uno de los nuestros. Por favor, el pedigrí de la lucha antifranquista no justifica estas mixtificaciones. ¿O es que definirse como nacionalista periférico ya limpia de toda otra mancha o estigma ideológico? No empezaremos a dejar atrás esta situación aberrante hasta que no sometamos el lenguaje y el ideario con que lo abordamos a una higienización digna de Wittgenstein, tanto en Bilbao como en Madrid, sin duda, pero sobre todo en Bilbao y en Donostia y en Vitoria, y no digamos en otras zonas del territorio euskaldún.

¿Cómo se va a negociar desde el estado sin vacilaciones y dudas una idea de la independencia que sólo defiende una minoría? Que se haga un referéndum llegado el caso, no me parecería una mala idea, pero en toda España y no sólo en uno de los territorios afectados. Y, desde luego, también habría que explicarles a los empresarios vascos que la independencia no les permitiría preservar los privilegios que tienen en sus relaciones comerciales con el resto de estado. La independencia, a mi modo de ver, supondría que el estado español se reservaría el derecho a comerciar con el País Vasco en igualdad de condiciones que con cualquier otro país de la UE o de cualquier otra procedencia, sin privilegios ni tratos de favor. A ver si también algo de realismo entra en las cabezas que fantasean con la idea ventajosa de la independencia (total control sobre los recursos humanos y materiales y la gestión de los mismos) sin tomar en cuenta por conveniencia política todas sus desventajas...

En el fondo: el espíritu de la comedia predomina en todo esto, a pesar de la sangre y los muertos, y excepto esa minoría vociferante, nadie con sentido común puede hacer otra cosa que coquetear con la posibilidad de la independencia con el fin de extraer aún más beneficios de la situación. ¿Y si al final la estrategia de flirteo jesuítico del PNV fuera, por su condición acomodaticia y pactista, lo que más podría odiar el totalitarismo etarra? ¿Sería esto un simple conflicto dialéctico entre facciones del mismo ente, como en El hombre que fue jueves de Chesterton? ¿O, más bien, la ironía en marcha de la historia, como predicaba Cioran? Nadie podrá decirlo con certeza, desde luego, hasta que no callen las armas...

Raquel dijo...

Pues esta tarde te veo lúcido de narices, Ferré. Sin temor a pecar de pelota (que ya he pecado mucho, y lo mismo me da), esta vez suscribo el comentario coma por coma. Me sorprende, fíjate tú, no tener objeciones o algo que añadir o matizar. Les diré a mis amigos que no vuelvan a tacharme de polemista deportiva. Te doy la razón íntegramente, lo que sienta precedente cacofónicamente.

Sigo a favor de una negociación, eso sí, aunque comparto los "peros" que planteas como agentes de realidad.
Nos alejamos de "los peligrosos confines del consenso", pero no hay avance sin movimiento. ¿O quizá sí? Tendré que preguntarle a algún poeta que controle de física.

David dijo...

Bueno, entiendo que no te preocupe.
A mí me preocupa lo justo, la verdad. Me llama la atención tu preocupación exclusiva de artista: que la v de violencia caiga para que la de vasco deje de dar asco, es una preocupación "estética", y la comparto.
Ten por seguro que odian a muerte al PNV exactamente por la eterna ambigüedad ontológica a la que aludes.
Pero al futuro político y a la conveniencia de una hipotética independencia me estaba refiriendo yo expresamente cuando hablaba de la necesidad de un proceso de reflexión y (re)construcción de la identidad vasca ANTES de plantear negociaciones, posibilidades y consultas. Y por supuesto, ese proceso sería radicalmente imposible sin la crítica higiénica de lenguajes e idearios, que -estoy completamente de acuerdo- sería necesaria tanto en Madrid como en Bilbao pero mucho más en Bilbao, etc., y en Madrid, en principio, sólo en la medida en que los partidos permitiesen a los suyos “de provincias” participar en tal proceso, lo que es realmente ambicioso. Por la dificultad de emprender este proceso crítico, entre otros motivos, me parece, como decía, que tendría que surgir de la sociedad civil, no de un partido o de varios partidos, aunque el objetivo deberían ser todos estos, supuestos representantes de los ciudadanos.
Pero si esto es relativamente utópico en Euskadi, mucho más utópico es pensar en la posibilidad de un proceso análogo en el resto del Estado de España. Por varios motivos. Uno de ellos es que a la inmensa mayoría de sus habitantes (y a pesar de lo que digan las encuestas) tanto el problema vasco como el terrorismo les importan un bledo, como es completamente natural. Lo anormal es que les importe algo, como bastante anormal me parece que me importe algo a mí. Pero hay diversos factores que hacen que a mí (por lo demás, sin familiares afectados ni por un lado ni por el otro) me importe un poco más. Ahora bien, me parece que España es un país que debería reflexionar mucho más sobre su propia identidad, asumir de una vez que no es Francia ni los Estados Unidos, y que a su Rancia Desunión, tan desquiciante, como a todas las situaciones aparentemente desventajosas, se le puede dar la vuelta con inteligencia y realismo, ¿por qué no?
Por lo tanto, no comparto que una consulta futura debiera incluir a todos los ciudadanos españoles. Una cosa es que el “derecho a la vida” esté por encima de todos los derechos y otra que el “derecho de autodeterminación de los pueblos” se ejerza por todos los vivos. No le encuentro sentido.
En cuanto al PNV, lo de su perfidia permisiva me parece discutible. Por otra parte, tampoco puedo estar seguro de que el gobierno de López no vaya a traer consecuencias positivas, pero si lo hace –de esto estoy casi completamente seguro- será indirectamente y al margen de sus acciones directas (diría lo mismo de cualquier otro partido), porque nunca se sabe cómo pueden desarrollarse la realidad; en esto tengo que darle la razón a la sentencia excesiva de Mallo –que habitualmente no me convence como sentencia- de que el mundo –cito de memoria- más que por las rígidas leyes del ajedrez se rige por las más azarosas del parchís, pero me gusta más esta otra de los dioses del punk vasco Eskorbuto: “Sólo una casualidad / podrá desatar una reacción”.
Todo el mundo o casi todo el mundo sabe que el PNV es un partido de derechas, pero como decías en otro comentario con otras palabras, el (manchón postnoventayochista, añado) del franquismo pesa sobre la democracia española, y no es lo mismo haber luchado contra que haber estado con. Si te parecen tan intercambiables por el PP, te propongo un trato: intercambiamos sus escaños en todo el estado. ¡Yo me pido lehendakari del PP!

;-)

Muchas gracias, Juan Francisco y compañía, por compartir vuestras opiniones.

Un abrazo.

JUAN FRANCISCO FERRÉ dijo...

Vamos por partes, como diría un erotómano.

Mi preocupación es estética, sin duda, y no podría ser de otro tipo ya que para mí lo estético, como han dicho más de uno y más de dos, es la ciencia de las singularidades. Y no puedo creer en otra cosa que en lo singular (me alegra que estemos de acuerdo en esto).

No, no me debo haber explicado bien: la consulta a que me refería, sólo llegado el caso, dadas las circunstancias, creado el contexto idóneo, etc., sería sobre el futuro vasco no sobre el futuro de cualquier otra comunidad, que no parece reclamar ese derecho de autodeterminación. No creo que pueda validarse cualquier proceso disolutivo de esta naturaleza sin tomar en consideración la opinión del resto del estado. Es mi opinión, sin duda discutible. La desafección de otras comunidades españolas hacia el problema vasco nace del cansancio y la desesperación ante la falta de soluciones. Sin ir más lejos, creo que el problema palestino-israelí, salvando todas las distancias, podría causar una reacción similar...

En cuanto al intercambio de rehenes del poder entre el PP y el PNV: entiendo el sentido de tu broma y me hace gracia, pero no era esto lo que pretendía decir, sino que ambos comparten muchos más postulados ideológicos (catolicismo, neoliberalismo económico, etc.) que los que los enfrentan en la realidad (nacionalismo español en un caso, vasco en otro). Una derecha de un territorio más vasto y una derecha de un territorio más exiguo, nada más. En todo lo demás, me temo, se pondrían de acuerdo sin mucho esfuerzo si nos los separara ese aspecto, que puede ser esencial, no lo discuto, en su desacuerdo histórico en lo que se refiere a la gestión del territorio en disputa, pero no lo sería en otras circunstancias...

Si el PSOE pactó con el PNV en el pasado fue guiado por un sentimiento de culpabilidad democrática con la comunidad vasca. Si hoy no lo hace, o no necesita hacerlo, es porque ese sentimiento ha dejado de funcionar como instrumento de extorsión. Y esto es bueno, sanea las ideas y las actitudes. Ya está bien de culpabilidades infundadas y victimismos rentables o explotables.

Como reflexión final sobre todo esto, me permito enunciar una idea que me ronda desde hace tiempo. Algún día se verá que la postmodernidad, al revés de lo que creía Lyotard, sí se caracterizó por un metarrelato definido: la transformación del antiguo sujeto oprimido en nuevo sujeto opresor. Y si no comprendemos esto a tiempo (que no lo haremos, no está en nuestra naturaleza hacerlo antes de que sea demasiado tarde para evitarlo, así somos) volveremos a generar más sufrimiento y opresión. Considéralo, si quieres, una muestra de pesimismo. Como Baudrillard, creo que el pensamiento radical debe alimentarse de las visiones menos condescendientes y más inquietantes para no incurrir en la cursilería sentimental, que amenaza con convertirse en el estilo dominante de nuestro, por otra parte, excitante tiempo.

Un abrazo a todos (David, Raquel, Enric, Montano) los que habéis hecho de este debate una hermosa ocasión democrática.

Raquel dijo...

Un abrazo a ti también, Juan Francisco. Me he quedado colgada con la muerte ("en circunstancias desconocidas", dice la prensa) de un bailarín que me encantaba. Ha vuelto a suceder. Escribió esto en su blog, el 22 de septiembre de 2008:

"Pretenciosamente precavido un hombre que perdió la razón. Mientras se ríe como único proyecto para el resto de su vida. Intenta evadir a cada paso un mandato que lo determina. intenta evadirse. busca el amor que se le ha quedado atrás y que nunca vio. Un amor que sabe lejos y no a la manera geográfica conocida. No hay felicidad en el mundo capaz de extasiarlo.Camina hacia las flores, aquellas de las silvestres que no dicen nada y lo inundan todo. Se monta en infinidad de transportes públicos y se camufla en una escala de grises de la cual pretende el desapercibimiento. Mira de manera extraña a las personas, y las personas lo miran de manera extraña a él.Continúa haciendose las mismas preguntas que , alguna vez, se han hecho todos los que alguna vez dudaron de su existencia.Mira al techo, como lo hace cada vez que pretende una respuesta.Tiene algunas certezas acerca de su vida pero no lo nota, no lo nota como no nota casi nada de lo que esta en él con el propósito de perdurar.Porque elije la mentira muchas veces por culpa de la pereza. Porque siente, casi siempre, que no necesitan de su verdad.Vuelve a mirar al techo y sonríe. Debería matar esa polilla para que no entre donde la ropa y la deshaga, pero le ha vuelto la pereza.Hoy estuvo cerca de si mismo.Colocó una tela de determinada manera por considerarla de un belleza particular, y fue juzgada por los mismos portadores de siempre de las mismas tristes alegrías de siempre.De vez en cuando intenta acercarse a los cuerpos, escondido en esa misma pretensión de desapercibimiento. Le gustan, le mueven líquidos dentro. Alguna noche que otra se funde en uno de ellos, buscando lo imposible, lo que quedó atrás. Lo que él dice es el amor. El aproxima su búsqueda.Transita los medios sabiendo que los objetivos no son suficientes. No cree en ello, pero conoce el caballo que lleva su nombre, y ciertas consecuencias.Camina por encima de las flores silvestres que no dicen nada y lo inundan todo.Se precipita al silencio y se deja tocar. Hoy estuvo cerca de si mismo.Hoy arrastró montañas de peces muertos, de cabezas de pescado que ven lo menos posible y se arrojó al mar negro. Lo hace cada vez que que se harta de reír.Para de nuevo salir a los días y las mañanas, y decirle a su cuerpo que pertenece a aquí.Que pertenece a esta cantidad limitada de cosas.Y camina por encima de las flores silvestres, esas que no dicen nada y lo inundan todo. adrián herrero."

Jodidos septiembres :-(

David dijo...

De nada y gracias de nuevo por mi parte.
Como curiosidad: intenté leer a Braudillard y me pasó algo que no me había pasado nunca antes: me resultaba insoportablemente deprimente, no exactamente lo que decía, sino cómo lo hacía y cómo lo enfocaba todo. Como si su escritura y la exposición de sus idas reflejase y multiplicase un ánimo profundamente cenizo.
Lo único parecido que recuerdo es la lectura de Rastros de carmín de Greil Marcus: el desorden disléxico de su prosa era casi imposible de soportar, pero no era deprimente ni tenía nada que ver con su punto de vista ni con su ánimo.
Esa cosa tan extraña me hará volver a intentar leerlo. Quiero saber por qué me causó esa sensación.
¡Me niego a pensar que se debe a cursilería sentimental por mi parte!
Brindo por el excitante tiempo.
Así me parece.

Francisco Javier Torres dijo...

Ah, locus clausus, por lo que leo. Lástima, Jon, me lo perdí. Pero ha sido un placer leeros ahora, de todas formas. Muy interesante debate, cuestión candente donde las haiga. De forma testimonial ya, empero, me gustaría decir que estoy básicamente de acuerdo con la necesidad de una salida pactada a la palpitante cuestión política vascongada. Pero qué hacer con los muertos, con tanta violencia criminal, con los asesinos. Y también, si se pacta, por dónde podrían salir los boys etarras (digo esto pensando más que nada en la Ley de partidos).
Mi palabra de verificación ha sido pychom, pichón mío, mi Pinchon. No está mal, no, me agrada. Saludos