viernes, 9 de enero de 2009

EL CADÁVER EXQUISITO DE W

Apuntes para una evaluación ultrarrápida de la narrativa de (David Foster) W(allace)

[Ha salido ya el número de la revista Quimera que incluye el dossier sobre David Foster Wallace que he coordinado en colaboración con el escritor Juan Trejo. Han participado con nosotros, en orden alfabético, Agustín Fernández Mallo, Eloy Fernández Porta, Javier García Rodríguez, Robert Juan-Cantavella, Ricardo Menéndez Salmón, Germán Sierra y Manuel Vilas. Como anticipo, ofrezco la primera página de mi contribución.]


"[I]t is extremely difficult to stay alert and attentive, instead of getting hypnotized by the constant monologue inside your own head."
(DF)W

(HIPO)TESIS 1: Un escritor que se suicida a los 46 años será siempre un escritor que se suicida a los 46 años. Están de mi parte Pasolini y Benjamin. La muerte opera un montaje fulgurante sobre el metraje de la vida de cualquiera. Morir es fijar la fotografía que siempre contendrá la imagen del que fuimos hasta ese momento. El cadáver bamboleante de W ocupará con su sombra traumática, como el Baphomet de Klossowski, la trastienda de la literatura norteamericana durante décadas. ¿Una broma recurrente y pesada lanzada contra el sistema literario que lo había consagrado? ¿Un desenlace cruento a una vida desesperada? ¿Una interrogación abierta dirigida a toda una cultura, cuyo malestar íntimo encarnaría con tan violento gesto? ¿El fracaso de la farmacopea en un cerebro atrapado en la potencia inaudita de su propio bucle autorreflexivo? Veremos.

(HIPO)TESIS 2: En cualquier caso, podría parecer que la ficción de W se presenta como una solución provisional a la necesidad de superar el postmodernismo sin caer en la bancarrota estética en un momento en que el minimalismo y el triunfo incontestable del mainstream dominaban la escena literaria. O más bien, cómo heredar de los postmodernos y demás maximalistas del pensamiento y el estilo sin renegar de todo lo que ha pasado en la cultura desde que ellos comenzaron su trayectoria en los años cincuenta y sesenta. Cómo ser realista, en tanto atención a lo local o regional, la experiencia privada, la ontología de la diferencia, etc., sin perder la perspectiva global aportada por la postmodernidad sobre los procesos colectivos y las nuevas realidades transnacionales y geopolíticas.

(HIPO)TESIS 3: W era el gran cartógrafo de la desquiciada conciencia postmoderna en la fase histórica de su hipertrofia tecnocrática y su consiguiente anhelo de anulación. Y vivió en su vida, sin poder evitarlo, las mismas contradicciones de las que acusaba a la cultura a la que pertenecía. Si pudiéramos verlo como una especie de mártir irónico, postmoderno, confuso y desengañado, todo el mundo comprendería por qué su literatura es más sintomática que pasajera, inmoderada modalidad de lo visible y/o legible. Mucho menos de moda de lo que han querido creer los defensores del minimalismo expresivo y conceptual. Menos no es más. Menos es menos y más es más, como sostenía Stanley Elkin defendiendo la tradición del maximalismo narrativo a la que W se incorporaba desde su primera novela. La narrativa de W es, también, una traumatología mental del horror cotidiano. La vida en la sociedad del consumo corporativo (regida por la anhedonia vital y la apatía pornográfica del capitalismo mediático, el horror vacui y la obscena lógica del espectáculo) tuvo en él a su más agudo cronista.


5 comentarios:

Raquel Giménez dijo...

Bravo, Ferré.

Raquel Giménez dijo...

También me ha gustado, y mucho, la colaboración de Ricardo Menéndez Salmón (de mi quinta, por cierto). Y me sorprende Agustín Fernández Mallo, a quien tampoco conocía; no imaginaba que un físico pudiera resultar tan emocional y creativo (digamos que había perdido la fe en los hombres de ciencias...aunque quizá se trate de un híbrido; hay esperanza).
Saludos.

Raquel Giménez dijo...

¡Demonios!, me estoy enganchando a esto. ¿Algún consejo de veterano?

JUAN FRANCISCO FERRÉ dijo...

Muchas gracias, Raquel, por tus comentarios. No tengo ningún consejo que darte. Nada más agradecerte el apoyo y el interés y disculparme por mis ausencias. Una última revisión de mi novela me absorbe toda la energía y el tiempo.

Raquel Giménez dijo...

Gracias a tí, Juan Francisco, y suerte con la publicación de tu novela.